El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Efemérides Historia Contemporánea Historia del Siglo XX Música Rock Progresivo

48 años de «Thick As A Brick»

Ian Anderson menciona que el grupo Monty Python “había ridiculizado” las maneras británicas de tal forma que causó un gran revuelo con los salpicones propios de la saliva espetada por las bocas sonrientes y burbujeantes de carcajadas.

Portada del disco.

Algo así también tenían pensado en Jethro Tull, solidificar el proceso de crecimiento y fundamento del rock progresivo, ya no era solamente copiar a los grandes bluseros norteamericanos, sino ir más allá, conceptualizar el movimiento, innovar sobre el estilo que con grupos como Genesis, Yes, Pink Floyd, Emerson, Lake and Palmer y otros, fueron afianzando una característica peculiar.

Desde Aqualung en que la crítica vanaglorió dicho álbum como conceptual, Anderson empezó a pergeñar la idea de burlarse de lo que se consideraba “conceptual”, ya que era una frase de moda y evidentemente, Anderson no estaba tan de acuerdo con esta valoración de su trabajo.

Querían falsificar esa idea con la comicidad de por medio. Y allí encontraron el hilo conductor, a medida que se reían de las locuras de los muchachos de Monty Python entendieron que allí se encontraba el secreto de pasarla bien y dejarse llevar no por la crítica sino por lo que espiritualmente como profesionales de la música, buscaban. Dejar de lado las poses psicodélicas y la amplitud de una posición que deseaba a toda costa sorprender al público entendido como neófito.

De esta forma, se vengaron de la crítica y parodiaron a las grandes bandas del momento como Yes y ELP´s, porque según Anderson, estos, llevaron el rock progresivo a cuestiones demasiado serias para el divertimento propio de la época. Se trataba de hacer música y disfrutarla no de hacerla imposible de digerir para el gran público.

Jethro Tull en 1972. Crédito de la imagen: (Gijsbert Hanekroot\/Redferns)

Malcolm Dome describe para Prog: “La pieza central del álbum fue un poema, aparentemente escrito por Gerald Bostock, de 12 años. Sin embargo, este es un personaje totalmente ficticio, creado por el propio Anderson. A pesar de los intentos a lo largo de los años para descubrir la verdadera identidad del poeta, la verdad es que «Bostock» no tiene conexión con nadie del pasado de Anderson. Sin embargo, podemos revelar que el poema en sí se basa en la infancia del hombre[1].

Anderson en la misma entrevista comenta:

«Sí, hay un elemento autobiográfico en lo que escribí. Cuando era niño, era un poco rebelde. La mayoría de mis compañeros aspiraban a ir a la escuela primaria, obtener ocho niveles O y tres niveles A, y luego formar parte de la sociedad convencional. Eso nunca me atrajo. Yo era el tipo de niño al que le encantaba pasar tiempo recolectando vida en el estanque y luego analizarla. También me encantaron las historias de ciencia ficción de la época (la década de 1950), porque hablaban de un futuro diferente y emocionante. Entonces, me distinguí de otros de mi edad, y recurrí a esto para el personaje de Gerald Bostock. Pero él mismo es una ficción[2].

Foto de un concierto en la Uni-Halle de Wuppertal, en el año 2009, en la que se ve una proyección de una reproducción de la portada del disco. De Frank Vincentz – Wikimedia

El disco. Sencillamente fenomenal. Excéntrico y majestuoso a la vez, una parodia jamás parodiada, ni vuelta a repetir, lo que los muchachos de la banda Jethro Tull elucubraron y llevaron a la práctica experiencial musical, a esa experiencia que solo se puede dar en vivo, realmente significó un antes y un después en el rock progresivo.

Claro está, casi todas las bandas musicales dedicadas a este género prodigioso y verdaderamente complejo que es el rock progresivo, no apto para oídos no prepararos ni capacitados para escucharlo, se sienten poco menos que confundidos y con la pregunta en la punta de la lengua: «¿Por qué lo hacen?»

Pues Anderson diría que para divertirse pero a la vez disfrutar musicalmente la vida. Los grupos que surgieron a mediados de los años sesenta y que luego se asentaron en la década del setenta fueron tan diversos como los argumentos que han provisto a sus realizaciones discográficas de esa magnificencia extraordinaria que no se repetirá jamás.

Foto de principios de 1973, hecha en Hamburgo, de la gira de presentación del disco. Crédito: Wikimedia

Habrán grandes bandas contemporáneas como Dream Theater, The Tangent, Marillion, Haken, Steven Wilson, Porcupine Tree, Riverside, Mars Volta, Tool, IQ y otras grandes apariciones de los últimos veinte años pero el sello inconfundible del sentido del humor británico presente en las originales hacen ver que la influencia de King Crimson, Yes, Genesis, Pink Floyd, Maravishnu Orchestra, Emerson, Lake and Palmer, Frank Zappa (por nombrar algunas de las más importantes) es gravitante en la conformación y búsqueda de la experimentación de nuevos sonidos por parte de los músicos en la actualidad

Intermedio. Perdido. Inconcluso.

Realmente te importa dónde me siente o dónde te sientes fuera de este lugar mis palabras apenas son susurros y tu indiferencia una sordera que grita en la efeméride del silencio. Esta es la vida que se presenta ante ti guerrero, como los grandes hombres de la historia, capaz no te hagan sentir bien pero bien que te pueden hacer pensar sus actos heroicos, sus batallas inexcusables con la historia, el destino así se pierde en el lavabo de la cocina en los trastos sucios de comida, salpicados con tu esperma que todas las noches desechas, no hay espacio para el amor cuando la cabeza es dura, muy dura.

Ian Anderson, el genio detrás de Jethro Tull.

Más allá del retroceso de la conciencia la juventud se aprisiona con los recuerdos del pasado, nacen los hijos, hacen mella en tu estirpe, el corazón ya no bombea como antes la verdad en las cuerdas de una guitarra, los cánticos son las sombras que se proyectan sobre su terrible necesidad.
¿Qué nos espera al final del sendero? Educar por educar, espabilarse entre rechonchas mortajas que se esparcen con el viento y se empapan en el océano de tu incertidumbre.

Soñar el dolor, dolerse con el guiño de nuestra impericia. Mercenarios de un mundo cuyo aliento nublado de marea tardía envaina su espada contra los débiles, desentendidos de la malignidad, esbirros de la fuga, en el estiércol y la maleza una esperanza. Desnudo y pesado camino podrido por dónde has deambulado como un pordiosero.

Thick as a Brick by Jethro Tull: original LP cover. Crédito: YouTube

Haces todo lo posible para encender la mecha que describa de manera sarcástica la destrucción de tu presente, el jolgorio de tus deseos más básicos y perniciosos, la dejadez de una mente cansada y apoyada en los actos más temerarios, ¿para qué? Para nada. Por eso. Vale el intento.

Vale el intento, aunque sea muy limitado para honrar a esta fiesta de la música, a esta verdadera obra sinfónica inigualable, única y hecha a la medida de gente como vos, que estás leyendo hasta aquí, esta crónica algo abrumada de emoción.


[1]https://www.loudersound.com/features/jethro-tull-story-behind-thick-as-a-brick?fbclid=IwAR0InqM62O76HTs3uQeMcCBJerxhdyYhB1b9Oc7UCpY8iTLicHqLt3gyTUA Jethro Tull: the story behind Thick As A Brick

[2]Ibíd.

[3]Una reflexión en prosa basada en el poema de Gerald Bostock, interpretado por el genio de Martin Prince. (Sepan entender el sarcasmo).

El disco completo lo podés escuchar aquí https://www.youtube.com/watch?v=X15PsqN0DHc

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *