El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Biografías Efemérides Historia del Siglo XX Música

Bird Lives!: 100 años de Charlie Parker

Lo llamaron el Mozart del Jazz, el Rey de Bebop, fue uno de los artistas que más influenció a la música del siglo XX. Un saxofonista autodidacta que marcó el camino que seguiría el jazz, pese a que también elegiría el camino de la autodestrucción.

Charlie Parker nació en Kansas City el 29 de agosto de 1920. Su padre, un hombre desfachatado, abandonó a su familia cuando él tenía 8 años, así fue criado por su madre, quien para distraerlo de la vida de las calles de los barrios bajos le compró un saxofón.

Al principio, no demostraba mucho interés por la música, más bien lo hacía por insistencia de su madre. Pero a los 16 años el director de la banda de su colegio lo invitó a unirse al grupo y allí comenzó a notarse en él un talento innato invisible hasta ese entonces. Tanto es así que a los 17 años ya tenía un pequeño séquito de seguidores.

A partir de allí, y pese a haber abandonado el colegio, casi no pensaba en otra cosas que no fuera la música, ensayaba más de 12 horas al día. Pero las horas restantes se dedicaba a otra cosa que marcaría su vida para siempre, las drogas.

Su talento trascendió y fue contratado por clubes de jazz de Kansas y se incorporó a la orquesta de Jay McShann. Parece ser que sentía especial predilección por la música de Lester Young y eso le hizo comenzar a trabajar en esta orquesta en la que todos pensaban que era un auténtico desastre de músico. Es muy posible que ninguno de los componentes de la banda entendiera lo que Parker comenzaba a hacer con su saxo. La orquesta de McShann era una formación muy típica del riff y del blues de Kansas. Bird procedía de ese mundo en el que el blues lo era todo.

También comenzó una desordenada vida familiar con su primera pareja, Rebeca, con quien tuvo un hijo. Una vez ésta lo encontró drogándose en su casa y lo recriminó fuertemente. Charlie simplemente desapareció por dos semanas.

Comenzaron las giras y a conectarse con las esferas musicales de otras ciudades y con músicos que hoy son conocidos como los más importantes jazzistas de todos los tiempos, como Dizzy Gillespie y Thelonious Monk.

Bird, Miles Davis e Igor Stravinsky.

En estas giras es cuando surge el apodo de “Bird”, dado por sus compañeros, ya que una vez le tocó conducir y atropelló a una gallina, a partir de ese incidente lo apodaron “yardbird” como burla, y luego quedó en Bird, ya teniendo otra connotación.

En 1941, tras tocar en el Savoy Ballroom del Harlem neoyorkino y en Detroit, dejó la banda de McShann. Se aburrió de lo que para él era música estándar y rutinaria. Por otra parte, nadie parecía entender su lenguaje musical. Es famosa una anécdota en la que Parker probó suerte en la Count Basie Band. Jo Jones, el baterista de la banda, lanzó al suelo uno de los platillos para que Parker dejase de tocar. Este era un gesto de la época con el que se ridiculizaba al músico que no daba la talla. Parker estuvo semanas deambulando de forma desesperada. Fue hasta lavaplatos en un club de Nueva York para sobrevivir.

Sin embargo, Parker tenía las ideas muy claras. Decía que podía ver lo que quería contar con su música, pero que no sabía cómo hacerlo con el instrumento en la mano. Y llegó el momento: improvisando sobre uno de los temas que Parker convirtió en mito, Cherokee, descubrió que podía utilizar como línea melódica los intervalos superiores de las armonías y, al mismo tiempo, insertaba por la parte baja melodías nuevas que se integrasen bien en el conjunto. Parker había descubierto eso que tanto deseaba.

Era muy difícil que alguien entendiese lo que estaba haciendo, salvo el resto de músicos que empujaban el bebop hacia lugares de importancia. Uno de esos músicos era Dizzy Gillespie, que había tocado junto a Parker aquella noche de 1941 en el Savoy Ballroom del Harlem.

Parker y Gillespie se volvieron a encontrar en el Minton’s, un club del Harlem donde tocaban Thelonious Monk, Charlie Christian, Joe Guy, Kenny Clarke y Nick Fenton. Allí fue donde el bebop se convirtió en algo real.

La historia del jazz reconoce como piedra fundamental del bebop la grabación que hicieron Charlie y Dizzie el 26 de noviembre de 1945, cuando grabaron para Savoy Records -con la participación del baterista Max Roach y un jovencísimo trompetista llamado Miles Davis- una obra maestra bautizada “Ko-ko”. Desde el piano Gillespie acompaña las improvisaciones de Parker mientras la batería de Max Roach y el contrabajo de Curly Russell completan la generación de una atmósfera musical anárquica, pero secretamente sostenida por un genial equilibrio.

Charlie Parker y Dizzy Gillespie

Los instrumentistas ya no dependen de la orquesta sino de sus intuiciones. Su libertad abre nuevos caminos. Y en la interpretación de Charlie Parker además, se aprecia angustia y quizás soledad.

“Dicen que la música es más fuerte que las palabras, así que dejemos que ella hable”, fue una frase emblemática que Parker.

A partir de allí el prestigio de Bird no paró de acrecentarse. Era tan reconocido que los dueños del club donde solía actuar rebautizaron el lugar como “Birdland” en honor a su apodo, con la idea de atraer a los fanáticos parkerianos, que acudían allí como en una peregrinación religiosa.

Pero Parker no solo era reconocido por fanáticos melómanos, sino por otros músicos del jazz y de otras vertientes. Una anécdota muy reconocida es cuando el propio Igor Stravinsky fue a verlo. Charlie lo reconoció desde el escenario y tocó “Pájaro de fuego”, la más famosa suite del compositor ruso, lo que dejó a éste visiblemente emocionado.

Pero también se acrecentaban los demonios del Rey del Bebop, demonios que en este caso encabezaba la heroína, y así como tenía seguidores en el ámbito musical, tuvo otros que lo contribuyeron a que nunca pueda dejar su adicción.

La heroína y el alcohol minaron su salud y se acumularon las patologías: úlcera de duodeno, insuficiencia cardíaca, obesidad, un derrame cerebral. Ya no iba a los ensayos o tocaba demasiado colocado. A veces, se dormía o se quedaba sin instrumento por haberlo vendido para comprar droga.

Murió, ya maltrecho, el 12 de marzo de 1955 en la casa de la baronesa de Koenigswarter -una filántropa de la alta sociedad neoyorquina- de una manera inesperada sentado en un sillón y frente al televisor. La que fue su ultima anfitriona cuenta que cuando el forense vino a constatar su deceso, y al no encontrar documento personal alguno, anotó en el acta de defunción “edad estimada 60 a 65 años”, tenía 34. En Nueva York y Kansas City, donde está enterrado, en esos tiempos empezaron a aparecen grafittis anónimos que decían “Bird Lives!”

Cartel promocional de la película BIRD, biopic de Charlie Parker.

No existe forma de explicar en pocas líneas cuan influyente fue Parker, y no solo para el jazz sino para la música en general, fue un punto de inflexión en ella. Es tan admirado que Julio Cortázar le dedica el relato “El perseguidor” y Clint Eastwood, gran fanático del jazz, dirigió el biopic de Charlie titulado “Bird”, caracterizado por un joven Forrest Whitaker en una de sus mejores actuaciones.

Fuentes:

– “Bird. El Triunfo de Charlie Parker” de Gary Giddins. Editorial Alba, 2008.

– Jot Down

Enlace a una playlist de Spotify en homenaje a los 100 años de Charlie Parker: https://open.spotify.com/album/28J5TDJB3TLEh9fCCzXHWW?si=iDtFMpsYRcyYxyWQpk0Gng

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *