El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

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El Segundo Reich, desintegrado

Hace 101 años, el último emperador de Alemania, amo y señor del segundo Reich, el Káiser Guillermo II de Alemania, el último Rey de la gran Prusia, abdicaba al trono. Con esta acción política, se desintegraba para siempre el esfuerzo titánico de Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen, el canciller de hierro…

Y es que el pueblo alemán, al encontrarse con la guerra perdida, no encontraba consuelo más que en el recuerdo de aquel hombre que en coyunturas como ésta, en que se necesitaba ser frío y calculador, además de ir por delante del enemigo, en las propias previsiones, sabría aprovecharse de las circunstancias y conseguir lo mejor para el imperio. Un hombre que fue despedido en el más «brutal y salvaje» silencio, lo peor que puede pasar a una personalidad, como la bismarckiana.

Esa ausencia evidente, lógicamente desnudaría la falta de hombres dedicados al arte de la política, no así al arte de la guerra, que con heroísmo y valentía, intentaron contrarrestar la fuerza de los aliados en la Primera Guerra Mundial. Ese coloso de la historia reunía todos los atributos alemanes en una sola persona, esa complejidad, aquel hombre que nunca propuso guerras que no podía ganar, he allí su gran genio, “la política es el are de lo posible”.

El Káiser Guillermo II. Wikipedia

El Sacro Imperio Romano Germánico formado en sus inicios por Carlomagno en el 800, y asentado por Otón I ciento treinta y seis años después, restaurándolo, y reinando en la Francia Oriental, finalmente desintegrado como nunca, por el gran corso en 1806.

Se veía en la historia alemana, desde la puesta en escena del gran estadista, el resurgimiento de esa descomunal masa de estados alemanes unidos por los ideales en una gran confederación bajo una «misma lengua, un mismo emperador y una misma nación», y que posteriormente, Hitler y sus seguidores, quisieron volver a recrear; ese Reich de los mil años desde Carlomagno hasta Napoleón representaba el culmen final de toda lucha por el poder para los nazis, si uno se pone a pensar en los acontecimientos de las grandes guerras del siglo veinte tendrá en cuenta estos puntos para acercarse a la verdad o al menos “rasguñarla” y entender.

Dios con Nosotros (Gott mit uns). El escudo mayor de armas imperial de Alemania y su emperador. Wikipedia

Así, el Káiser, vino a “tirar por la borda” todo el engranaje ideado y puesto en marcha por Bismarck, durante el siglo diecinueve.

El emperador, en la gran guerra, vivió alejado de la realidad o al menos, con una visión reducida de los sucesos y sus implicancias futuras, pues el poder militar real estaba con Paul von Hindenburg y Erich Ludendorff, y éstos, ni cortos ni perezosos, aprovechando sus influencias radicales gobernaban con puño de hierro el Reich alemán, prácticamente en una dictadura militar.

El águila imperial del imperio alemán, usada de 1889 a 1918.

Guillermo se hundía en el lodazal del derrotismo y en las alocadas ensoñaciones de victoria.

Bandera naval de Imperio alemán. Wikipedia

Si por si acaso, hubiera tenido la pericia necesaria para estar al frente del mando militar con certeras estrategias y mayor fuerza que su propia naturaleza manipuladora, capaz cabría pensar que suplantaría su falta de genio en esta materia con la viveza propia de la realpolitik; entendiendo de buena manera y a tiempo, que sus principales generales se convertían en demonios de su imperio, de los cuales, no podía dejar de depender. El mismo, según historiadores, con una fuerte personalidad que irradiaba megalomanía fue de a poco convirtiéndose en buen estratega político y militar, pero ya fue demasiado tarde.


Una postal francesa de 1915, mostrando a Guillermo II mordiendo el mundo. El texto dice «El glotón – Demasiado duro». Wikipedia

No solamente el ideario político de Bismarck caía con esta guerra, sino el ideal cultural de los Habsburgos, que no es poca cosa. Sin embargo no hay que negar la importancia del Káiser en la historia contemporánea, ya que con luces y sombras, ha sido el representante fidedigno de una época con más negrura que claridad.

En el Tratado de Versalles de 1919, se proclamaba a “los cuatro vientos” la cacería al hombre que había, hasta hacía poco, gobernado sobre la gran Alemania, en el artículo 227 se estipulaba su persecución y captura por todos los medios disponibles:

«Por haber cometido una ofensa suprema en contra de la moralidad internacional y la santidad de los tratados»,

Guillermo II con varios generales alemanes. Wikipedia

Sin embargo, el gran Káiser, pudo escapar de esto, gracias a que la Reina Guillermina, intercedió por él, rehusándose a extraditarlo, ofreciéndole así, el asilo.

Guillermo II murió en el exilio en los Países Bajos en 1941.

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