El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Historia del Siglo XX Historia Universal Segunda Guerra Mundial

La trampa mortal en el atolón de Midway

La batalla del atolón de MIdway que se dio seis meses después del ataque a Pearl Harbor, puso fin a las ambiciones japonesas en el Pacífico. Fue una lucha frenética que derrumbó las expectativas de Hideki Tōjō, un duro revés para Hirohito.

Antes de Midway, el Imperio japonés había conquistado muchas tierras, Filipinas, las Indias Orientales Holandesas, Singapur, Malasia y numerosos grupos insulares lo largo del Pacífico. El teatro de operaciones para el Almirante Isoroku Yamamoto se debería desarrollar según sus previsiones, acorde a los intereses japoneses antes que los estadounidenses con su gran industria militar sobrepase el poder de los nipones, por ello, emprendieron estrategias tendientes a tratar de destruir todos los grandes buques, acorazados y portaaviones, pero todo había salido muy mal.

Imagen: Memorial a la batalla ubicado en el atolón de Midway. En él se puede leer: «Dedicado a la preservación de la memoria de Midway, donde se libró la batalla naval más decisiva en la historia militar.»

De esta forma, el foco para desterrar los intereses en el Pacífico de Estados Unidos fue Midway, lugar estratégico para Yamamoto, ya que, según sus expectativas, de vencer la resistencia norteamericana obtendría un puesto de avanzada desde el que dominar todas la operaciones futuras que pudieran poner en desventaja las valiosas posesiones japonesas.

Tras haber descifrado los mensajes japoneses, los estadounidenses con el almirante Chester Nimitz a la cabeza, se adelantaron a la estrategia nipona y la decisión en momentos difíciles de Raymond Spruance y Frank Jack Fletcher contrastaron con la indecisión de Nagumo.

El Sōryū y el Akagi, el Kaga y finalmente el Hiryū al día siguiente, los cuatro portaaviones imperiales fueron destruidos de manera inapelable.

Yamamoto había arruinado sus esperanzas de ganar la batalla pero más que eso, perdió por la irresolución de un solo hombre, a sus pilotos más experimentados y sus máquinas de guerra más modernas, una pérdida irreparable que no pudo ser cubierta, nunca más.

Archivo de la Official U.S. Navy Photograph.

La batalla de Midway sólo duró seis minutos, suficiente tiempo para torcer el camino de la guerra, para siempre. 292 aviones con los mejores ases del aire japonés fueron derribados, 2500 marineros de los más experientes de la orgullosa Flota Imperial yacían en el fondo del océano; la moral de los militares y altos mandos decayó considerablemente, pues todo aquello que hacía posible pensar en una victoria futura había sido desintegrado en un abrir y cerrar de ojos.

Estados Unidos a partir de allí puso fin a la superioridad de Japón en la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. La derrota fue ocultada por los altos mandos militares japoneses.

Archivo de la Official U.S. Navy Photograph.

Fue un 4 de junio de 1942.

Desde ese momento, los japoneses sufrieron derrotas decisivas que provocaron la total y completa destrucción de su Armada Imperial, el orgullo de las fuerzas militares del Sol Naciente y su posterior rendición incondicional tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Archivo de la Official U.S. Navy Photograph.

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