Moving Pictures: 40 años del álbum más icónico de Rush

 

Este año se han recordado las cuatro décadas del lanzamiento de uno de los álbumes más importantes y representativos del rock progresivo. En este breve homenaje brindaremos detalles sobre la consagración del trabajo de Rush.

Para inicio de los ochenta, Rush ya era una de las bandas de rock más respetadas de la época. El trío canadiense formado por Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart forjó su carrera en los 70 con álbumes esenciales para la historia del rock, como el homónimo “Rush”, “2112”, “A Farrewell To Kings” y “Hemispheres”.

Iniciada la década del 80 Rush buscaba reinventarse, ya no querían hacer temas de casi 20 minutos que ocupaban toda una cara de un LP. Buscaban hacer un sonido más accesible pero no por ello menos virtuoso y con letras que lleven un mensaje. Así grabaron “Permanent Waves”, que fue un éxito con canciones como “The Spirit of the Radio” y “Freewill”.

Sin embargo, el siguiente álbum es el que llevaría a Rush a la popularidad máxima.

El 12 de febrero de 1981, lanzaron su octavo álbum de estudio, “Moving Pictures», un disco que vendió más de cuatro millones de copias en los Estados Unidos y también fue certificado cuádruple platino en Canadá. El álbum más exitoso, a nivel comercial, de la extensa discografía de la banda, sobre todo de la mano de su canción más conocida hoy día: “Tom Sawyer”.

Moving Pictures fue producido a finales de 1980, consta de nueva canciones, todas las letras fueron escritas por Neil Peart, con la colaboración de Pye Dubois (poeta canadiense) en la de “Tom Sawyer”.

Justamente es “Tom Sawyer” la canción que abre el álbum, un canto a la libertad individual que se vale del mítico personaje de Mark Twain para hacer referencia a ello.

Le sigue “Red Barchetta”, inspirada en un cuento de Richard S. Foster “A Nice Morning Drive” que trata de un futuro distópico en que los automóviles modernos de gran velocidad están prohibidos. El protagonista de la historia rompe la reglas con un antiguo Ferrari 166 M Barchetta. Otra vez aquí subyace el tema del deseo del hombre por la libertad.

“YYZ” uno de los mejores temas instrumentales del rock donde el trio demuestra todo su virtuosismo. Su título deriva del código del Aeropuerto Internacional de Toronto.

El lado A del álbum, en su versión vinilo, termina con “Limelight”. La canción es una declaración profundamente personal sobre las experiencias de Peart con la fama, donde revela lo incómodo que se siente siendo una celebridad y cómo ser famoso afecta su vida personal desviando su atención de las cosas importantes de la vida.

El lado B inicia con “The Camera Eye”, el último tema de más de 10 minutos que grabaría Rush en estudio y que tanto los caracterizaron en los 70. La canción se divide en dos partes, que extraoficialmente se conocen como “New York” y “London”. Su título hace referencia a piezas breves de la Trilogía U.S.A. escrita por el estadounidense John Dos Passos, uno de los autores favoritos de Peart.

Luego viene “Witch Hunt”, literalmente traducido “cacería de brujas”. El tema de fondo es acerca de como gente manipuladora puede utilizar el miedo para dominar a las masas ignorantes a su antojo, tal como ocurrió en las épocas en que se acusaba a gente de pactar con el diablo y era condenada.

El álbum cierra con “Vital Sings”, una de las canciones más poco convencionales de Rush, para la época, con influencia reggae, bien distinto a lo que los caracterizaba en la década anterior. La letra justamente llama a “salirse de la norma” a “elevarse de la norma”. Una excelente canción de cierre.

“Moving Pictures” convirtió a Rush en el grupo de renombre mundial que conocemos hoy y la influencia del disco es destacada por generaciones posteriores que lo tienen uno de los álbumes que los inspiraron a hacer rock.

Geddy Lee, con su voz única e inconfundibles líneas de bajo rítmicas y, a menudo, hipnóticas; Alex Lifeson y sus riffs y solos de guitarra intrépidos e ingeniosos y Neil Peart, con su habilidad que puso la vara muy arriba para los bateristas que le siguieron, además de su demostrado talento como letrista, nos dejaron esta joya de la música que sigue vigente como hace 40 años.

 

 

Rodolfo Insaurralde