Cincinato, arquetipo de liderazgo y honestidad

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Lucio Quincio Cincinato, nacido en el siglo VI a.C, fue un patricio, cónsul, general y posteriormente dictador romano durante un breve periodo por orden del senado. Dio durante toda su vida ejemplo de honradez y falta de ambición, virtudes que combinaron con una capacidad estratégica militar y legislativa notables.

En el 460 a.C, había sido elegido cónsul y llevó muy bien las riendas del gobierno, luego de eso volvió a sus labores en el campo. Más adelante en el 458 a.C Roma se encontraba en medio de las guerras sociales, entonces buscaron a alguien que pudiera tomar las riendas del gobierno, una comisión del senado fue a buscar a Cincinato y lo encontraron arando sus tierras, tras informarse de la situación éste, dejó su trabajo, y fue a colocarse su toga para ponerse al frente de lo ocurrido.

Siempre es bueno recordar en la pluma de un romano, lo que pasó el pueblo con la ambición desmesurada de Espurio Melio en la narración insigne de Tito Livio, quien nos dice:

“Al día siguiente, después de establecer un servicio de guardia, bajó al foro y la plebe volvió la vista hacia él sorprendida por lo inesperado de la situación, y el propio Melio y sus partidarios vieron que iba dirigida contra ellos la fuerza de una forma de poder de tanto alcance. Como los que no estaban al tanto de la trama monárquica se andaban preguntando qué revuelta, qué guerra repentina había hecho necesaria la imponente autoridad de un dictador y poner a Quincio, a sus ochenta años cumplidos, al frente del gobierno del Estado, Servilio, el jefe de la caballería, fue enviado por el dictador a decir a Melio: «Te llama el dictador».

Al preguntar aquél, temblando, qué quería y exponerle Servilio que tenía que defenderse y refutar la acusación presentada por Minucio ante el senado, Melio se refugió entre el grupo de los suyos: primeramente, trataba de esconderse mirando en todas direcciones; después, como el subalterno se lo llevaba por orden del jefe de caballería, fue liberado por los circunstantes y, huyendo, pedía ayuda de la plebe romana y decía que había una conspiración de los patricios para hundirlo, porque se había portado bien con la plebe; les pedía que le prestasen ayuda en aquella situación de extremado peligro y no dejasen que se le degollase ante sus propios ojos. Mientras dice esto a gritos, Servilio Ahala le da alcance y lo mata, y salpicado de sangre, escoltado por un grupo de jóvenes patricios, vuelve a comunicar al dictador que Melio, llamado a su presencia, después de rechazar al subalterno estaba sublevando a la multitud y ha recibido el castigo merecido. Entonces el dictador dijo:

Imagen: Cincinato abandona el arado para dictar leyes a Roma, cuadro de 1806 de Juan Antonio Ribera.

«Enhorabuena por tu valor, Gayo Servilio, has salvado a la república». [1]

En consecuencia, podemos pensar hoy en día sobre la falta de Cincinatos modernos, que moderen definitivamente los asuntos en este país, en momentos excepcionales, al igual que este líder, que supo captar la confianza de su pueblo, siendo un paradigma para los republicanos romanos de honestidad, por las democracias en tiempos de crisis y servicio por encima, de las pretensiones personales.

Editado y corregido por GO.


[1]Tito Livio. Historia de Roma (2008). Págs. 34 y 35. Tomo II. Biblioteca Gredos.

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