El Parlante

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Historia Universal Imperio Español

La conquista del Imperio Inca: Tras la sangre del Dios Inti

Con el descubrimiento del Nuevo Mundo, se abrían nuevas posibilidades de explorar lo desconocido. Debido a la situación de escasez en España (acababa de finalizar la lucha contra los Moros), la mayoría de los viajeros iba con la prioridad de hallar riquezas. Entre éstos se encontraba Francisco Pizarro, quien puso todo su empeño en encontrar oro, sangre del Dios Sol para los Incas.   

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El conquistador español había visitado las Indias, actual América, ya en 1502. Junto con la expedición de Nicolás de Ovando, gobernador de La Española,  había incursionado en el nuevo mundo. Además, integró la expedición de Vasco Núñez de Balboa, quien fue el primer europeo en divisar el Mar del Sur (Océano Pacífico).

Aliado con Diego de Almagro y Hernando de Luque, y en compañía de sus hombres, Pizarro se embarcó en la conquista de “El Birú”. Tenía la confianza de que allí encontraría abundantes riquezas, o incluso “El Dorado”, la legendaria ciudad de oro tan soñada por los conquistadores.

Mediante la Capitulación de Toledo, firmada por Isabel de Portugal en 1529 y con la autorización de Carlos I, se concedía al conquistador el derecho de dominio de las tierras ya exploradas hasta ese entonces. Los expedicionarios partieron de Panamá en 1532, desembarcando en territorios del Imperio.

La llegada de Pizarro dio curiosidad al emperador inca Atahualpa, podría significar la visita de su Dios “Viracocha”, por lo que no atacó y mandó a sus hombres a vigilar cada uno de sus pasos. Los españoles se vislumbraron, era un pueblo bastante avanzado; contaban con una rica cultura, excelentes caminos y un sistema de agricultura mejor al español.

Una vez llegado a la ciudad de Cajamarca, Francisco Pizarro envió emisarios a fin de concretar una reunión con el emperador inca. Al llegar al lugar en donde se encontraba Atahualpa, los mismos vieron unos 30.000 guerreros incas aguardando en la entrada, el imperio contaba con un gran ejército.

Atahualpa se presentó junto a Pizarro montado en un trono de oro y acompañado de sus guerreros, quienes se encontraban desarmados ya que confiaban en su poder. Al encontrarse con los españoles, un sacerdote entregó la biblia al emperador a fin de que renuncie a sus dioses paganos, pero no entendiendo lo que pasaba la tiró al suelo.

Uriji

Tomándolo como blasfemia, el conquistador ordenó que abrieran fuego contra los incas, ocurriendo una matanza atroz. Atahualpa fue capturado y confinado en un calabozo y  tras su captura, el gobernante inca indicó varios escondites en donde podrían hallar oro.

Los españoles recorrieron el Imperio, llegando a lugares inhóspitos e incluso al Amazonas, varios fueron devorados por la selva, pero no encontraban el verdadero botín. La confianza en Atahualpa se había perdido, por lo que Pizarro cambió de estrategia, amenazó con asesinar al emperador y exigió un rescate.

Los sirvientes del emperador inca, reunieron el botín más extraordinario del nuevo mundo, llenaron una habitación de 50 metros con oro. Francisco Pizarro se convertía en uno de los hombres más ricos de la tierra.

Pero aún así, el jefe español creyendo que Atahualpa había enviado a guerreros incas para acabar con sus tropas, lo condenó por cargos de conspiración, poligamia y adoración a falsos ídolos. Le dieron a elegir entre ser quemado vivo o la estrangulación, posterior a su conversión al cristianismo.

El 26 de julio de 1533, el rey inca fue ejecutado en la plaza de Cajamarca tras ser bautizado con el nombre de Francisco. Miles de súbditos se suicidaron por seguir a su señor.

Francisco Pizarro nunca regresó a España, y ordenó que todo el oro obtenido en la expedición sea convertido en lingotes. Se encontró con la sorpresa de que gran parte del tesoro estaba conformado por aleaciones que contenían hierro y cobre.

Luego de una larga trayectoria en busca de la ciudad de oro “El Dorado”, murió a manos de sus propios compatriotas, quienes lo atacaron en su palacio de Lima el 21 de junio de 1541.

A día de hoy, se sabe que lo enviado a los reyes no llegaba en ocasiones, ya que los barcos eran atacados por piratas, o se hundieron en el arrecife. Muchos exploradores siguen buscando aquellos tesoros que el mar se llevó.

La legendaria ciudad de «El Dorado». Fuente: Muy Historia.

Fuentes:

• Prescott, Guillermo H. (1955) HISTORIA DE LA CONQUISTA DEL PERÚ. Buenos Aires. Ediciones Imán.

•Thomas, Hugh. (2011) El imperio español de Carlos V. Buenos Aires. Editorial Planeta.

https://www.abc.es/historia-militar/20130524/abci-pizarro-conquistador-vencio-soldados-201305232021.html

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Estudiante de Periodismo en la Universidad del Norte. Escritora y lectora, amante de la música. Colaboradora en el Periódico Académico El Parlante.