El Parlante

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In Memoriam Música

39 años sin Ian Curtis

Un día como hoy, 18 de mayo, pero de 1980, se quitaba la vida el joven Ian Curtis, con apenas 23 años y teniendo una hija pequeña. Una soga en el cuello y un salto al vacío, pero su música inmortalizada en Joy Division

Tras su trágica muerte, Ian Curtis fue considerado como uno de los grandes poetas malditos de la historia del rock por su forma convulsiva de bailar aunado a su voz grave, inerte e inexpresiva, y por sus letras oscuras.

Siempre se mantuvo en el lado oscuro rechazando entrevistas y eso aumentaba el misticismo, pero mirando varias de sus fotos se puede hacer una mayor lectura de todo lo que dicen sus ojos.

Ian Curtis era más parecido a la idea de un escritor que a la imagen de una estrella de rock. Nació en ese período oscuro de la historia que fue la posguerra. Vivía en Manchester, un paraíso industrial que en poco tiempo fue un centro posindustrial. Vio nacer el punk en el primer show de los Sex Pistols, pero su música es considerada post-punk. Todo es pos en Ian Curtis y todo tiene que ver con todo en pos de su muerte.

En una entrega anterior habíamos recordado que la forma de escribir canciones en el pop y rock británico había variado y mejorado superlativamente con la aparición de dos letristas fabulosos, Morrissey en la rama más pop, y Ian Curtis en la rama más “punk”.

Ian Curtis, que viene de la escena punk y lleva las letras a otras esferas prácticamente desconocidas en la que se habla de aspectos de la psicología, del intimismo y del sufrimiento personal, que terminan desembocando en canciones con letras increíbles que marcaron época en la historia de la música y una nueva forma de escribir canciones desde otras perspectivas.

Fuente Imagen: https://www.revistaarcadia.com/musica/articulo/ian-curtis-joy-division-18-de-mayo-de-1980/48786

Las referencias literarias de Ian y los Joe Division son muchas, la primera tiene que ver directamente con su nombre que salió de la novela llamada House of Dolls, escrita por un sobreviviente de los campos de concentración bajo el seudónimo de Ka-Tzetnik 135633, su patente de prisionero. La protagonista es una chica de catorce años catalogada como “prisionera de calidad” que debía ser la esclava sexual de los soldados alemanes, a eso le llamaban la Joy Division. Y esa estética de retomar los fantasmas de la Segunda Guerra Mundial se vieron llevados a cabo por este grupo de jóvenes de un modo que rozaba la fascinación por abocar a lo prohibido y perturbar con la ironía de una manera muy fina.

Joy Division lejos está de ser considerado nazi, sino que nazi era el aire que estaba en todos lados porque aún se respiraban las cenizas del pasado y la población estaba asustada y confundida. Pero, parafraseando a Godard, el olvido del exterminio forma parte del mismo exterminio. El grupo jugaba con sarcasmo para adornar las sombras que describían su época, reflejándose en su gente y ellos eran los encargados de transmitirles con canciones el clima agobiante que se inhalaba, mientras se tapaba el sol con paredes gigantes de cemento a una ciudad que crecía en la industria textil.

Al poco tiempo el crecimiento cayó. Ian Curtis era un arduo lector de Ballard, imaginaba a Manchester como aquella isla de cemento de la que no se podía escapar. Todas las mañanas caminaba hacia la fábrica por lo que luego eran espacios abandonados al ser deshabitados por la quiebra, las altas chimeneas ya no tiraban humo pero sin embargo las nubes negras estaban presentes. Su música sonaba a metal, pero no al género, sino a la materia prima, y esto fue gracias al trabajo experimental de producción, que se sometió a situaciones muy particulares como por ejemplo baterías que se grababan en rincones como el baño o en lugares tan dispares como en una terraza a cielo descubierto. Joy Division quería sonar como su realidad social lo ameritaba.

Se respiraba un clima tenso de decepción social, como subir una escalera y perder el escalón. Entonces, bajar muy lento. Se supo perfectamente traspasar esto a su melodía, por eso Joy Division da esa continua sensación de descenso y más aun teniendo en cuenta toda su discografía; echando un vistazo antes de tener su nombre original, su disco como Warsaw hasta Closer. Su música se fue despojando de toda velocidad y agresividad del punk, como si el dibujo perfecto para ilustrar el post-punk en Joy División fue el de una fábrica que cerró y dejó de funcionar. Por eso New Order tuvo que ir por algo tan distinto.

Fuente Imagen: https://www.sopitas.com/musica/foto-ian-curtis-fiesta-navidad-oficina-70/

Curtis fue un hombre bastante reflexivo y un poeta. Lo demostró en sus letras, en canciones como «She’s Lost Control», cuya letra habla acerca de una chica que fue a pedir empleo al lugar en donde él trabajaba y que sufrió un ataque epiléptico. Días más tarde él se comunicó con la familia de la joven y supo de la muerte de la misma, lo cual afectó gravemente a Curtis. Fue notable el tono depresivo y seco de las letras de sus composiciones, presente en canciones como «Disorder», «The Day of the Lords», «Love Will Tear Us Apart», por poner solo algunos ejemplos.

Estos temas llevaron a los fans, e incluso a su propia esposa, Deborah, a creer que estaba cantando sobre su propia vida. Curtis una vez comentó en una entrevista que escribía sobre «las diferentes formas que la gente tiene para superar ciertos problemas y cómo hacen para adaptarse a ellos». Su voz de bajo le hacía parecer mucho más entrado en años de los que realmente tenía —23 en el momento de su muerte— e impregnaba de oscuridad las canciones de Joy Division.

La fascinación de Curtis por la muerte se había ido acentuando con el paso del tiempo. Su tormentoso matrimonio con Deborah Curtis, con quien se había casado a los 19 años, su relación extramatrimonial con la belga Annik Honoré y su desastrosa labor como padre desembocaron en una crisis personal que lo llevó a encerrarse en sí mismo y en sus propias letras.

Con su presencia enigmática y su voz de ultratumba, Ian Curtis era capaz de erizar la piel del público en sus conciertos, y más aún después de realizar sus excéntricos pasos de baile, muy parecidos a un ataque de epilepsia, enfermedad que padecía —de hecho sufrió varios ataques epilépticos en el escenario que fueron confundidos con su baile—. Admirador de Franz Kafka, J. G. Ballard,​ William Burroughs, Curtis soñaba con su carrera literaria. Así mismo, idolatraba a David Bowie y soñaba en ser como la estrella de rock.

Fuente Imagen: https://cucharasonica.com/tag/ian-curtis

Se encerraba en su cuarto y escribía todo el día. Su vida transcurría entre la música y la poesía. Sufría de depresión y le atormentaba la idea del divorcio, con el que su esposa le tenía amenazado. Su matrimonio se desmoronaba, y de esa situación nació su canción más conocida: «Love Will Tear Us Apart».

Su esposa Deborah decía: «Tenía una personalidad dividida que quería entender: él necesitaba desesperadamente a alguien que lo aconsejara, pero no iba a actuar para los demás convirtiéndose en lo que querían que fuera». Según sus amigos, Curtis fue sensible, ratón de biblioteca, obsesionado por el nazismo y el psicoanálisis, generoso con sus libros, estudioso de Jean Paul Sartre, Hermann Hesse y William Burroughs, del cual se dice que trató pésimamente a Curtis al abordarlo en un encuentro cultural en Bruselas. La inspiración de Curtis por estos escritores se plasmaron en  canciones como la Interzona [«Interzone«], que es un término de Burroughs; o «Colony«, inspirada en un relato de Kafka. Lo importante es que Ian encontraba en la literatura una fuente para su narrativa, imaginando lugares cerrados y representándolos con una tonalidad grave como si se estuviera atravesando un túnel o estar en un pozo profundo. 

Legado:

El legado musical de Curtis es un tesoro inigualable en la historia de la música. La canción «Love will tear us apart», la cual se dice que fue «totalmente personal y autobiográfica», ha sido aclamada, adaptada e influenciada por diversos artistas como The Cure y U2 entre los más renombrados. Tanto su imagen como su estilo de actuar sobre el escenario y el tipo de música ha sido imitado por algunos artistas como Robert Smith, Bono Vox, Peter Murphy entre otros. El álbum debut por parte de la banda argentina, Sumo, titulado Divididos por la Felicidad (1986) hace referencia a Joy Division. Nine Inch Nails la banda de Trent Reznor, tiene a Joy Division como uno de sus referentes y ha versionado exitosamente el «Dead Souls» de Joy Division.

En el cine, tenemos su biopip ´´Control´´ dirigida por Anton Corbijn en 2007. Otros cineastas como Grant Green lo retrataron en el documental ´´Joe Division´´ de 2007. Por otra parte, Michael Winter bottom plasmó en la película 24 Hour Party People la efervescencia de la escena de Mánchester a finales de los setenta y principios de los ochenta, en la que Joy Division jugaron un papel esencial.

Fuente Imagen: https://elpais.com/diario/2008/04/06/eps/1207463211_850215.html

Su discografía con Joe Division cuenta con dos obras maestras: Unknown Pleasure, de 1979, y Closer de 1980.

Los restos de Ian Curtis descansan en Manchester. En su lápida lleva inscripta la frase que dejó tatuada en la memoria colectiva: El amor nos va a destrozar.

Fuente:

A 38 años de la muerte de Ian Curtis: La idea de un escritor maldito de Juampa Barbero, para Indie Hoy;

Music Radar Clan;

Wikipedia.

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