El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

In Memoriam Obituario

El “cable” Molinas, el Santo del Olimpia

Esa figura que nos acompañaba con la alegría que siempre manifestaba en sus presencias en el Bosque de Para Uno o en el Defensores del Chaco cuando el club de sus amores se enfrentaba a los desafíos del destino futbolístico en el Campeonato local o en la Libertadores de América, esa presencia monumental que, en su silla de ruedas, mostraba a propios y extraños el valor de la vida ante los poderes nefastos de la enfermedad, la voluntad y la fuerza por ver a su querido Olimpia, al equipo de sus sueños, en la institución en la que él mismo, se convirtió en verdadera INSTITUCIÓN, ese joven, ese hombre maduro, el abuelo Molinas, el ex jugador y el jugador de siempre, partió ayer a la eternidad, lastimosamente.

Desde que yo era mita´i, el “cable” se iba a la cancha a mirar a su querido Olimpia como Marco de Brix, Mario Ferreiro, Óscar Vicente, o como Ña Raimunda, grandes olimpistas tal como lo fue el Gran Capitán Don Aurelio González, héroe como jugador, técnico y soldado. Pero he de aclarar que no siempre podía ir, y con el tiempo, cuando me hice más viejo, dejé de asistir a las justas de mi querido viejo y peludo Olimpia.

El «Cable» Molinas, siempre sonriente.

Sin embargo, el “cable” no fallaba, no faltaba, jamás dejaba al franjeado en el olvido y si en los últimos días, por los achaques de los años, jamás pondría su corazón fuera del campo de visión, del sentimiento que lo embargaba, en las buenas y en las malas, cuando jugaba el expreso decano. ¿Qué ejemplo más proclive a arrancarnos una sonrisa o una lágrima puede ser éste, que nos deja pasmados ante el paso del tiempo y la irrefrenable barrera que aparenta infranqueable y que se convierte, en la duración más efímera, en escollo sorteado, a medida que vamos desintegrándonos?

Si hay alguien que se merece una estatua junto al Gran Capitán, ODD y el Loco González es el Cable, el ejemplo de que los procesos que vamos pasando por la vida, negativos o positivos deben ir acompañados de la alegría de vivir, de experimentar a cada instante en lo profundo del corazón y en la iluminación de la mente, esa chispa que nos hace olvidar por breves instantes, aunque sea, el destino negro que nos envolverá algún día, tarde o temprano. La vida del “cable” debe ser el ejemplo desde el que se fundamentarán las bases de la Iglesia franjeada del futuro y por qué no, así también, como ejemplo para nuestros clubes hermanos del Paraguay.

Paz en su tumba, descanso eterno a nuestro San Pedro Molinas. Ahora el “cable” forma parte de la energía universal.

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