El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

In Memoriam

Javier Sosa Briganti, así te recuerdo…

Falleció Javier Sosa Briganti, una pena. hace mucho tiempo no lo escuchaba, como no escucho más programas periodísticos por una cuestión personal, sin embargo, aún quedan en mi memoria las puteadas que hacía en contra de Harrison padre e hijo, ya que estas eran épicas, y, además, simpáticas. Tenía una extraña forma de decir las cosas. No le temblaba el pulso para opinar con la verdad, ni tenía pelos en la lengua.

Me identifico con su pasión a la hora de opinar lo que le parecía injusto y aquellas «paparruchadas» como, siempre se refería, cuando observaba nuestro retroceso continúo en materia de evolución futbolística.

Era lapidario con las pelotudeces de nuestros dirigentes deportivos de la APF, y creo, todos estábamos de acuerdo.

Su famosa expresión «fútbol de cabotaje» también era suya y nada más suya para referirse a lo poco que nos animamos a pensar los paraguayos en una real y profunda inversión que valore más nuestro balompié, que ejerza una presión sobre los mismos de siempre para que dejen atrás sus intereses mezquinos y transformen de una vez el deporte más popular de la nación.

Trabajó mucho tiempo con Prisciliano Sandoval Diez, primero, cuando vino recién en la 970, cuando recién empezaba a gatear la AM, y luego, cuando ODD lo echó a Prisciliano.

Briganti también salió, tiempo después, para seguir con su amigo del alma a quien respetaba por su calidad profesional; era un ciclo que se cumplía para una pareja explosiva que siguió trabajando en la radio de Prisciliano, Radio Antena 2, que todos los días pasaban oraciones de la Iglesia Pentecostal.

La programación radial no tenía parangón, una especie de competencia sana con la Obedira FM. En esas horas todo se convertía en lindura y felicidad, esperanza y sacrificio en el nombre de Jesús, hasta que llegaban esos dos demonios de la tarde. Qué mucho que nos hicieron reír estos grandes del periodismo nacional.

Posteriormente, Sosa fue a parar al programa de Arturo Rubín y con mucho éxito. Eran legendarios los malos entendidos con el «Profe», Benicio Martínez por su “cerrismo recalcitrante”, Sosa era olimpista por gratitud hacia ODD, al que siempre recordó con mucho cariño y con esas cosas que todavía los uruguayos mantienen, el ser agradecidos y educados con los que te dieron la oportunidad de incursionar en algo que te apasiona.

Resulta increíble, ¿verdad? Esas cosas se han perdido en Paraguay, los buenos modales, el don de buena gente, el mirarte a la cara y decirte las cosas en serio sin tapujos ni autocensura, ésa clase de personas todavía vive en Uruguay, quizás por eso, sea la población más vieja de Sudamérica, solo superada en ambos continentes, por la anciana Canadá, pero, en fin, tal vez por ello, los uruguayos sean uno de los países con menor tasa de analfabetismo en Sudamérica junto a Chile.

Arturo Máximo Rubín también pasó, todos los programas le quedaban chicos, porque Javier no se contentaba con ser el mejor sino también, con dejar una enseñanza siempre que pudiese hacerlo y esas cosas, acá en Paraguay no se permiten, no son bien vistas, no son “políticamente correctas”, en este medio tan mediocre vale más la polémica barata, el debate peloteril de tugurios o el enconado revanchismo, muy propio de nosotros, cuando somos desbaratados en nuestros endebles argumentos o caemos en contradicciones y encima, nos lo hacen ver tan claramente, porque Sosa Briganti era lo que necesitaba el periodismo deportivo, ¡qué digo periodismo deportivo, soy un garca!, el periodismo futbolístico, porque el deportivo, ese que practicaron con maestría y gran atención gente de la talla del finado Oso Köhn o el hasta ahora, olvidado Pedrito García, no tiene razón de ser en este mercado que solo admite dos pasiones, la de Cerro o la de Olimpia.

Por esas cosas del destino incursionó en la TV nacional como quien no quiere la cosa, no era lo mismo radio que TV, pero lo bueno de Javier era que trataba de mejorar cada día, una batalla personal contra el tiempo, la indiferencia y la envidia, algo que todos los que hemos de alguna forma, formado parte de alguna institución pública o privada, es cosa de todos los días.

Creo que llegó a tener una segunda etapa en la 970, (no me puedo acordar de todo en la vida y no voy a estar «googleando» o «wikipediando» para escribir este «in memoriam») pero esta vez con el equipo de González Cabello para en épicas jornadas recibir la llamada de ODD que opinaba sobre Olimpia y la APF, también se le extraña al “dirigente deportivo más grande de la historia de Paraguay”, como bien gustaba comentar al charrúa cuando las transmisiones cotidianas tenían la irrupción de la voz de las voces, del gigante que hace poco nos legó sus memorias en un libro memorable. Siempre tuvo buena relación con los tipos fuertes y pasionales del deporte paraguayo, como ODD y Recanate, capaz por su encendida pasión a la hora de defender los intereses del club más grande del país, los predisponía de manera positiva para con él, y no me olvido, de la puteada virulenta, violenta y brutal en contra de Harrison Jr., cuando fue a entregar la Libertadores a Tinelli en el Nuevo Gasómetro. Esas cosas no se olvidan.

En este país fuera del periodismo deportivo conoció la tragedia de tener que pedir ayuda para poder salir adelante, pasó privaciones, hambre, como bien lo expresa en esta famosa entrevista durante el año 2017: «A los medios de comunicación me devolvió la gente. Le preguntaron a Chipi qué comentarista podían contratar. Ahí Carlos Granada dijo: Javier otra vez, el director no va a querer. Pero volví gracias a la gente. Me silenciaron tres años y estoy otra vez aquí. Yo digo lo que pienso en voz alta lo que los demás dicen en voz baja. A mí me trajo Osvaldo (Domínguez Dibb), por ejemplo, a la 970 AM, y yo puteaba contra él. En alguna época pedían mi cabeza, pero seguí. Considero que el periodismo independiente no hay. Hay un periodismo medianamente objetivo»
(Nota al Diario Crónica en abril del 2017 que describe tal cuál era Javier Sosa Briganti).

Pero, a pesar de las adversidades y del medio nacional que no quería ofrecerle trabajo porque “era demasiado denso”, siguió adelante, por esa capacidad emprendedora natural que tenía, pues, dejar su país donde tenía familia, amigos y tranquilidad para embarcarse en una travesía a lo desconocido, lo coloca del lado de los grandes hombres de la historia, que hicieron lo posible para demostrar a sus entornos respectivos, la necesidad de no claudicar ante los imprevistos de la historia, ante los golpes del destino; por ello y mucho más, Javier Sosa Briganti es y será uno de los nuestros, el ser humano que dejó su autocomplacencia y su comodidad para enfrentarse a los azarosos guiños de la necesidad, y supo capearlo todo, en esta aventura efímera del hombre, en este mundo de mierda.

¡QEPD Yorugua!»

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