El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

In Memoriam

Leandro Prieto Yegros: El defensor de Stroessner

Se murió muy joven el Dr. Leandro Prieto Yegros. Como dice un amigo por inbox, fue el único que se autodeclaró Stronista con conciencia y coherencia cuando todos se hicieron pasar por demócratas pero bien que disfrutaban de la fresca viruta que les otorgaba el Rubio durante los años de Dictadura.

Lo recordamos aquí, brevemente, como lo que fue, en vida, una figura muy importante de la intelectualidad republicano-nacionalista y que no tiene parangón entre los colorados actuales, lastimosamente; independientemente de sus posturas polémicas.

Hijo del abogado y político Leandro P. Prieto, desciende por su madre, Concepción Yegros, de los Yegros, Fulgencio, el prócer y Antonio Tomás. Desde niño empieza a interesarse en el campo de las letras, ya que su ingenio y espíritu, se forjaba mediante la atención de los clásicos y el amor a la escritura.

Estudió en la Escuela Nº 1 de Formosa, Argentina donde se convierte en redactor de la revista “La Colmena”, a los 14 años ya dirige CINCEL y se establece poco a poco como uno de los jóvenes sobresalientes del Paraguay. Tres años después, a la edad de 17 en Ciudad de México, es nombrado corrector de la Editorial Guarania, donde entre otras se publicaron obras como Geografía del Paraguay de Natalicio González, una obra excepcional y completamente extraordinaria para su época, o “La Expedición norteamericana contra el Paraguay” de Pablo Max Ynsfrán, y muchas más. Recordemos que con la editorial Guarania, Natalicio González había emprendido la gran odisea de la traducción completa de “Los Pensadores Griegos” de Theodor Gomperz, monumental legado del ex presidente paraguayo, que ahora prácticamente pasa desapercibido para las nuevas generaciones.

Fue abogado y político colorado nacido en 1940. Miembro de la Junta de Gobierno de la ANR hasta el 1 de agosto de 1989. Desde la presidencia de la Comisión de Asuntos Estudiantiles de la Junta de Gobierno, impulsó la publicación de numerosas obras vinculadas a la historia del Partido Colorado. Fue director de «Cuadernos Republicanos», una especie de revista de estudios sociológicos pero a nivel nacionalista.

Leandro Prieto Yegros.

Destacado político pero también, intelectual, que reivindicó la figura de Alfredo Stroessner como ninguno en este país pero con argumentaciones propias de un nacionalista enfurecido pero también, objetivo; recordemos que defendía una figura histórica con luces y sombras, para bien o para mal, pero no así, el sistema stronista, que fue el gran legado del stronismo que se impregnó hasta la médula en los políticos paraguayos de la transición democrática, que nunca trascendió. También incursionó en la radio de Coco Bernabé, Radio Nanawa, donde disparaba dardos virulentos, violentos y brutales hacia la fauna política de la segunda mitad de la década del noventa y en la primera década del 2000. Su famosa frase que lo dejó en el imaginario colectivo paraguayo fue:

«Estos que se hacen llamar colorados y que no son más que ladrones de guantes blancos empotrados de las tetas del Estado». (Más o menos así). Siempre recuerdo esta frase porque refleja exactamente en qué se convirtió la política paraguaya no solo en el Partido Colorado, sino que se extendió como un virus a todos los otros movimientos políticos y el PLRA.

De los últimos que se podrían denominar «colorados cultos» de la historia de la ANR, notable pero actualmente casi nadie por allí es culto y lo que menos demuestran es propiamente, sagacidad intelectual.

El Dr. Prieto Yegros es sin duda, uno de los máximos exponentes de los últimos cuarenta años del Partido Colorado, merece ser recordado porque a pesar de las diferencias ideológicas, cuando todos desaparezcamos de la faz de la Tierra a causa del Hado trágico que tarde o temprano nos buscará, quedan los pensamientos y cada quien, tiene derecho a defenderlos y nosotros, debemos, abordar nuestra historia contemporánea como tiene que ser, estudiando y analizando tanto a los “buenos” como a los “malos”.

En la primera edición de sus Cuadernos Republicanos decía:

«CUADERNOS REPUBLICANOS -repetimos- no abre juicio sobre los hechos documentadamente expuestos. Deja ello librado al criterio imparcial de los investigadores que sabrán extraer las conclusiones que estimen válidas».

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