El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

In Memoriam

“Solo quiero divertirme”

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1-Un homenaje que se queda «corto».

Y se fue Stan, ya hace un año exactamente, un día como hoy de noviembre, aquel joven de una vez, al que conocimos en etapa final de la carrera de la vida, ya famoso y aclamado por la crítica, pero que cuando recién comenzaba, se sentía inseguro en el trabajo, cabizbajo en las tardes sin fortuna y artista con baja autoestima.

Soñaba con escribir la gran novela americana. Es por esa razón que cuando le encargaron cómics de monstruos, modelos y vaqueros decidió no manchar su nombre y firmar con el seudónimo «Stan Lee». Alguna vez dijo que “Nadie tiene una vida perfecta. Todo el mundo desea algo que no tiene pero no encuentra el camino para conseguirlo”

Aquellas afirmaciones denotan a un individuo que no creía en sus posibilidades. Aún así continuó con perseverancia lo que gestó a nada menos que los 4 Fantásticos, junto al artista Jack Kirby. Posteriormente su siguiente obra maestra, Spiderman con el artista Steve Ditko. Luego vinieron los demás superhéroes, pero para Lee, eran más importantes la familia y las cosas espirituales, antes que las materiales; ya habían pasado fugazmente, los años en que se consideraba un portento creativo.

Corría el año 1961, con casi 40, y evidentemente, sus aspiraciones eran otras, ¿podría haber predicho lo que pasó después? Nadie puede predecirlo porque el éxito está reservado a los que perserveran, gastando horas y horas de sacrificio inhumano, tras la obra maestra. El resto es historia.

Se suele decir que estar bien consigo mismo, “hacer lo que uno quiere hacer y trabajar en lo que te gusta”, son circunstancias que con el correr del tiempo y a medida que vamos analizando nuestro paso por este mundo de frustraciones artísticas, nos enseña que son invaluables y Lee entendió bien eso.

2-Breve reseña de sus inicios en la industria.

Hijo de inmigrantes rumanos, nació en 1922, en la ciudad de New York. Con apenas 17 años comienza a trabajar para Timely Comics en el año 1939, parte de una revista de poca monta de estilo sensacionalista y polémicas del sub-mundo, que no tenía demasiado éxito que digamos y que más tarde sería conocida como MARVEL. Un año antes, el éxito de Superman, de la archirrival Detective Comics (junio de 1938) pone fin a la continuidad de muchos empleados de la empresa, un año después, justo cuando nuestro maestro empezaba a gatear en el negocio. Una gran oportunidad se presentaba para Lieber, que se convertiría en editor, cambiando para siempre la historia del negocio de los comics.

El inigualable Stan Lee.

Las expectativas eran tan grandes para el joven escritor con sueños de novelista de gran predicamento futuro que se cambió el nombre por el de Stan Lee, con la esperanza de publicar, –cuando la fama haya alcanzado su etapa más álgida—bajo su nombre original aquellas sagas que creía, tendría tiempo de escribir en formato «serio» y para un público elitista, cuánto se equivocaba, porque la mayoría de la gente solo quería escapar de la realidad, divirtiéndose con aventuras.

Más adelante se descargaba en sinceras reflexiones, ya que pensaba que su trabajo intelectual “no sobresalía más allá de fruslerías culturales” y lo peor, entender que “no era dueño de los derechos de sus propias creaciones”, al ser, solamente un empleado más.

3-Reflexiones finales

La escala de imaginación de Stanley fue celebérrima, llegando a ensombrecer cualquier esfuerzo ulterior, capaz que el siglo veinte tenga esos atributos que en el siglo en que vivimos se han desvanecido por los poros digitales.

La literatura de nivel ya no existe. Tampoco esa afición por la lectura de comics y el interés por las aventuras de superhéroes ha rejuvenecido gracias a la industria del cine en los últimos años.

El mejor ejemplo de héroe es el propio Stan Lee, este coloso que ha pasado a la eternidad, para reencontrarse con su amigo Peter Parker, en esa realidad postrera al multiverso y la batalla de batallas, (arrastrado de la serie animada más popular que haya existido en los noventas del siglo pasado sobre la vida del héroe arácnido), durante el capítulo 13 de la última temporada, en donde Spiderman le agradece al genio haberlo creado, para luego, viajar por el espacio-tiempo con Madame Web, buscando eternamente a su Mary Jane verdadera, la Joan Lee de Stanley Lieber.

Stan Lee en su estudio.

Hace un año, nos dejaba físicamente a los 95 años. Sin embargo, ahora, que su alma vaga por la inmensidad del universo, se ha convertido en la estrella del firmamento, que empuja a los que todavía seguimos vivos, a continuar sus pasos, y no renunciar jamás, al sacrificio que todavía nos depara la existencia.

Entre todas las dificultades vitales que desgraciadamente el destino a veces nos impone, debemos emular la premisa de Stan que a lo largo de su vida se basó hasta el último minuto en un propósito:

“Solo quiero divertirme”.

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