El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

La columna picante

Fernández Lippmann libre de culpa y pena o de la inutilidad de la fiscalía

Ya veo la cara de Mabel Rehnfeldt, que tanto defendió el derecho de la ciudadanía a saber la verdad en el juicio y el castigo a los culpables. La otra vez estaba pensando justamente en su testimonio, cargado de sentimentalismos y experiencias propias de ella en su profesión. La fiscalía debería elegir mejor a sus testigos. Yo me pregunto: ¿Hasta qué punto la fiscalía puede o no puede, demostrar la culpabilidad de los acusados?

Parece que sean miembros de una cofradía de lo evidente, y lo evidente aquí, no es otra cosa que su necesidad para atorarse en los caminos de la ilusión, creer que con la presión de la ciudadanía o los medios de comunicación, nada más, se puede demostrar que los sospechosos han sido culpables de los delitos con que se los acusa. En este mundo de lo evidente que es el Paraguay de transición es muy fácil apuntar con el dedo acusador y luego, salir campantemente, como si no hubiese pasada nada. Pero, he aquí, el principal escollo a la hora de confiar en nuestros «especialistas legales» y delegarles tan importantes puestos, en los que está en juego, la destrucción o no, de la rosca mafiosa que opera en el país desde la época del Rubio, independientemente, a que ahora estén sentados en el banquillo de los acusados, determinados exponentes de la política u otros representantes más o menos rimbombantes.

Cuando la parte fiscal le preguntó a la referida periodista sobre cómo consiguió los audios ella respondió primero: «Antes que nada quiero dejar en claro que yo quiero que se sepa la verdad…», dijo que ella fue «una luchadora contra la dictadura de Alfredo Stroessner», (ignoro de qué puede servir esto en un juicio, pero en fin) y siguió así durante unos minutos sin responder directamente. Queda claro que la señora periodista, que en todo momento defendió su falacia de autoridad sobre cualquier hecho real que pudiera sugerir una mejor suerte a los intereses de la fiscalía.

Encima la parte defensora con Álvaro Arias ni siquiera objetó nada. Le dejaron hablar tranquilamente, demasiado educados ya fueron, esto estaba ya de antemano, resuelto señores, yo había dicho esto en su momento, es imposible utilizar esas grabaciones para culpar a los sospechosos porque se hicieron sin conocimiento de la fiscalía. El abogado defensor es un ducho en la materia, es un profesional que tiene años en esto. No es ningún caído del catre. La fiscalía, ha demostrado con sus preguntas, la falta total de tino y de un destino real en cuanto a sus métodos para convencer al tribunal supremo. En fin, siempre termino con «en fin», porque «el comienzo» estaba, desde un «comienzo» definido; había predicho el desenlace como siempre, lastimosamente.

Imagen crédito: El Independiente.com.py

En cualquier parte del mundo, la defensa hubiera objetado que la testigo, se vaya por las ramas e hiciera juicios de valor sobre lo que ella cree que es la verdad y su pensamiento personal sobre si el ciudadano debe o no debe saber la verdad; la testigo también habló de audios legales haciendo referencia a entrevistas a los sindicados como supuestos criminales en la radio, allí encontró la defensa una forma de objeción, que fue desestimada por el tribunal, pero que, en el fondo, es algo sospechoso, ya que, es imposible que alguien asuma una culpabilidad en una entrevista si todavía, no hay de por medio, ninguna acusación.

Esto en el caso de Carmelo Caballero, quien fuera entrevistado por la periodista en relación a los audios, para saber si era o no era Carmelo el de las voces que se escuchaban; totalmente tomado de los pelos lo que dijo la señora Mabel, sin querer queriendo, ella misma destruyó su mejor argumento con la transparencia que quiso darle a su testimonio; ella misma se encargó de enturbiar la acusación porque no fue directa ni clara y mucho menos, consciente de que enfrente tenía a abogados con amplia experiencia en la defensa de grandes criminales.

Ahora bien, teniendo en cuenta de lo que la periodista afirmaba y reconfirmaba cada vez que respondía una pregunta de la fiscalía en cuanto a los hechos hablando de «la verdad», cuál sea esta verdad, uno ya no sabe qué mierda pensar…

Ahora, esperen nomás la contrademanda hacia el Estado por parte de la defensa de Fernández Lippmann. Otra vez, los contribuyentes vamos a tener que pagar los platos rotos por la inutilidad de estos fiscales. Carmelo y OGD, libres y demandando al Estado en breve…en breve…

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