415 años de la primera edición de El Quijote

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Un 16 de enero, pero de 1605, se publicó la primera parte de la obra más importante de la literatura en habla hispana: “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra.

La primera edición de El Quijote de Cervantes no fue una publicación glamorosa y cuidada. Se hizo de prisa -tomando en cuenta la tecnología de la época- y por ello cuenta con erratas, una tipografía mediocre y una calidad general baja, incluso para los estándares de ese tiempo. Claro que todo eso no resta valor a una primera edición por la que coleccionistas hoy pagan más de 500.000 dólares.

Supuesto retrato del insigne escritor español Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1615), autor de la obra Don Quijote de la Mancha, attibuido a Juan de Jáuregui. Aunque Cervantes escribió, en el Prólogo a las Novelas ejemplares, que Juan de Jáuregui le había retratado, no hay ninguna documentación que asegure que éste sea de Jáuregui, y menos que represente a Cervantes. No existe ningún retrato auténtico de Cervantes.

Los expertos coinciden en calificar a El Quijote como la primera novela moderna, que influenció toda la literatura occidental; además de ser la primera obra que busca desmitificar la tradición caballeresca.

No se sabe con exactitud cuándo Cervantes comenzó a escribir el Quijote. Pero la teoría más aceptada es que lo empezó en 1597, durante su reclusión en la cárcel de Sevilla, donde purgaba una pena por apropiación de dinero como recaudador de impuestos.

Lo que sí es claro es que Cervantes redactó en agosto de 1604 el prólogo y los poemas burlescos que preceden a la novela. Un mes después se otorgaba el Privilegio Real para su impresión, en fecha del 26 de septiembre de ese mismo año.

Portadilla de la primera edición de «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha» (1605).

Se podría decir que Juan de la Cuesta tuvo la suerte de encontrarse en el lugar justo en el momento oportuno, y así pasar a la historia como el impresor de esta obra clave de la literatura universal.

En 1599, De la Cuesta fue empleado por la imprenta de Madrigal, de la que quedaría a cargo en 1604. Sin embargo continuaría empleando el escudo de Madrigal: un halcón y un león dormido con el lema “Post tenebras spero lucem”, como identificatorio de la imprenta.

Ilustración de Gustave Doré.

Esta imprenta estaba situada en en la calle de Atocha (nº 87), donde hoy se localiza la Sociedad Cervantina que exhibe, entre otras cosas, una réplica exacta de la legendaria imprenta de tipos móviles usada en la época.

El destino quiso que poco después de adquirir la imprenta como suya, se le presentara el encargo que le daría renombre universal, la impresión de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”.

Se cree que la urgencia por evitar la piratería de la novela, así como la presión por el dinero invertido, provocaron una producción algo precipitada de entre 1.500 y 1.700 ejemplares, que serían publicados en enero de 1605.

Portadillas de las primeras ediciones de «El Quijote» en varios idiomas.

Pese al gran número de erratas de esta primera edición, la novela fue un gran éxito, lo que hizo que se lanzara ese mismo año una segunda edición de 1.800 ejemplares, además de otras dos en Portugal.

Tras tan prestigioso encargo, la imprenta de Juan de la Cuesta tuvo el privilegio de dar a luz a las siguientes novelas de Cervantes y muchas de las obras de Lope de Vega, entre otros autores del llamado Siglo de Oro español.

Dado el éxito de la obra de Cervantes, no tardaron en aparecer más ediciones de El Quijote, mejor cuidadas que la primera. Sin embargo para el académico español Florencio Sevilla Arroyo “el único texto impreso que tiene autoridad es la primera impresión que hizo Juan Cuesta en 1605 en Madrid, la llamada edición príncipe, puesto que es la marca non plus ultra para preservar el texto de Cervantes”.

Según este experto, «no hay testimonio más autorizado que esa primera impresión manual», puesto que carecemos del manuscrito de Cervantes, de la primera copia de imprenta y no hay constancia fehaciente de que el autor interviniera en alguna otra de las ediciones que se imprimieron a lo largo de su vida.

Sevilla Arroyo asegura que sólo existe un único modelo del que copiar El Quijote (la primera edición) y «todos lo copiamos con mayor o menor fidelidad o con mayor o menor libertades».

Hoy podemos acceder a la versión digital de esa primera edición gracias al trabajo de conservación y difusión de la Biblioteca Nacional de España que pone esta obra a disposición de todos en su sitio web en el siguiente enlace: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000042946

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Fuentes:

– Biblioteca Nacional de España: www.bne.es

– iberlibro.com

– Diario de Córdoba

  • Wikipedia

Todas las imágenes son del sitio de la Biblioteca Nacional de España.

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