La visión de Tundal: Traducción en prosa de José Antonio Alonso Navarro [Primera Parte]

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(Tercera edición revisada y corregida)

1.Introducción a La visión de Tundal, por José Antonio Alonso Navarro*

Visio Tnugdali (o Tundalis) (La visión de Tundal) es un texto religioso escrito en el siglo XII por un monje irlandés (seguramente benedictino) llamado Marcus (oriundo de Cashel en el Condado Tipperary (en irlandés Tiobraid Árann) y ligado a la casa del rey Cormac McCarthy de Cashel) que relata la experiencia sobrenatural por el Otro Mundo debido a sus pecados en vida de un caballero irlandés llamado Tnugdalus (también Tundalus, Tondolus, Tundale, Tundal, etc.).

La boca del infierno, por Simon Marmion, del manuscrito Getty,

El nombre de este caballero irlandés se deriva del irlandés medio o medieval Tnúgdal que significa coraje extremo. Fue un texto muy popular en la Edad Media al menos durante dos o tres siglos (en especial en los siglos XII y XIII) en el marco del género de visión vinculado a la literatura del infierno, purgatorio y paraíso y/o cielo.

Ruinas medievales sobre la «Roca de Cashel».

En las primeras décadas del siglo XVI (otras fuentes hablan del siglo XV y de quince idiomas) ya había sido traducido del latín a al menos unos once idiomas (tanto en verso como en prosa, o algunas veces combinando verso y prosa), entre los que se encuentran el alemán, el francés, el anglonormando, el provenzal, el islandés, el bielorruso, el inglés, el español, el holandés, el portugués, el catalán, el aragonés, el sueco, el irlandés, etc.  Una de las primeras traducciones al español se presenta como un viaje alegórico basado en la versión de Marcus.

Fue impresa en Toledo por Remón (o Ramón) de Petras en 1526. Se trata de una adaptación en pliego de cordel que lleva por título Historia del virtuoso cavallero don Túngano: y de las grandes cosas y espantosas que vido en el infierno: y en el purgatorio: y en el Parayso.

Abadía de Hore, en Cashel.

El escritor argentino Carlos Aletto intercaló La visión de don Túngano (en su título abrevidado) en su novela Anatomía de la melancolía. Después existen dos versiones mías al español: (1) Alonso Navarro, José Antonio. Traducción de ‘La visión de Tundal’. Asunción: Universidad Autónoma de Asunción, 2008. R.N.D.A. (MIC) nº 17.261; y (2) Alonso Navarro, José Antonio. Traducción de “La visión de Tundal”. Mutatis Mutandis, Revista Latinoamericana de Traducción (Universidad de Antioquia, Colombia), vol. 4, nº 1. 2011. 108-138. ISSN: 2011-799X (traducción revisada). La version que aquí se presenta es una tercera edición revisada nuevamente.

Ubicación de Munster

Parece ser que el texto en latín del hermano Marcus fue compuesto después de 1149 en el Monasterio de San Pablo en Regensburg (Bavaria, Alemania) a petición de una abadesa con la inicial G. identificada por el sacerdote y traductor alemán Alber de Kloster Windberg como Gisella. Se ha comprobado, en efecto, la existencia de una abadesa con tal nombre en dicho monasterio, el cual fue primero un establecimiento cisterciense y después, un convento benedictino de monjas (seguramente en su mayoría irlandesas).

Ubicación de Condado de Tipperary

Es probable que el propio protagonista de la historia (Tnugdalus) le hubiera contado al hermano Marcus en Irlanda una experiencia sobrenatural que le hubiera sucedido en Cork (Irlanda) y que este, después, se la contase a dicha abadesa Gisella en el Monasterio de San Pablo en Regensburg (adonde viajó Marcus en compañía de san Malaquías), quien, fascinada por la historia y el componente moral-didáctico de la misma, instó a Marcus a escribirla en el propio monasterio-convento.

Marcus la escribió primero en irlandés antiguo (cuya copia se ha perdido), y posteriormente la tradujo al latín. En el texto (Tractatus) de Marcus la historia tiene lugar en Cork en 1148, y relata cómo un caballero irlandés corrompido por el pecado cae insconciente o “muere” aparentemente. Durante tres días un ángel le guía a través del cielo y del infierno. En el infierno Tnugdalus padece los tormentos de los que han sido condenados a morar allí para toda la eternidad.

La Roca de Cashel que fue el asentamiento tradicional de los reyes de Munster.

Después de esta experiencia sobrenatural traumática para el caballero irlandés, el ángel conmina Tnugdalus a que recuerde todo lo que ha visto y experimentado, y se lo haga saber a sus conciudadanos. Cuando el alma de Tundal regresa a su cuerpo, el caballero decide convertirse, abandonar el pecado, y llevar a una vida piadosa hasta el final de sus días.

El texto de Marcus tiene conexiones evidentes con el folklore irlandés (y celta en general) vinculado a la mitología del Otro Mundo y del Mundo de las Hadas y de los viajes fantásticos asociados a los immram y echtrai. La Visio de Marcus está dentro de todo un género literario muy extendido en la Edad Media y que da cuenta de la topografía o geografía del Otro Mundo y de un visionario (generalmente pecador y hombre) que es testigo de la misma y que, tras sufrir una profunda conversión interior de carácter religioso producto de su experiencia sobrenatural, cambia radicalmente de vida y se transforma en un paradigma de cristiano ejemplar que sirva, a su vez, en ejemplo de otros pecadores.

La boca del infierno, por Simon Marmion, del manuscrito Getty, detalle.

Otros textos destacados dentro del género antes y durante la Edad Media son La visión de Thurkill, La visión de Adamnán, La visión del monje de Eynsham, La visión de Drythelm, La visión de Pablo, La visión del monje de Melrose, el Tractatus de Purgatorio Sancti Patricii (publicado por primera vez en 1624 en el Florilegium insulae Sanctorum Hiberniae, de Thomas Messingham), del monje cisterciense inglés de Huntingdonshire Henry of Sawtry (o Saltrey), La visión de Ezra (de los siglos IV-VII), La visión de Pacomio (350-900), La visión de Sunniulf, La visión de Bonelo, La visión de Máximo, La visión de Baronto, La visión del monje de Bernicia, La divina comedia, de Dante Alighieri, los Dialogi del papa Gregorio I (que incluyen La visión de un soldado, La visión de Stephen, y La visión de Pedro), La visión del monje de Wenlock, La visión de Furseo, La visión de una mujer, El viaje de San Brendan, La visión de una mujer pobre, La visión de Wetti, La visión de Rothcario, La visión de Bernoldo, La visión de Carlos el gordo, La visión de San Ansgar, La visión de Merlino, La visión de Laisrén, La visión de Heriger, El libro de visión de Otloh de (san) Emmerano, La visión de Ansellus Scholasticus (o La visión de un cierto monje en el Monasterio de San Remigio: Visio cujusdam monachi in monasterio S. Remigii, descripta ab Ansello, discipulo S. Abbonis, abbatis floriacensis, jussu oddonis abbatis), La visión de Raineiro, La visión de un conde alemán, La visión de Walkelin, La visión de Alberic, La visión de la madre de Guibert de Nogent, La visión de Orm, La visión del niño Guillermo, La visión de Juan, monje de san Lorenzo de Lieja, La visión de Gunthelm, La visión de William Staunton, La visión de Luis de Francia, La visión de un novicio inglés (o La visión de un inglés), La visión de Gottschalk, La visión de Ailsi, La visión de Olav Asteson, El sueño del infierno, de Raoul de Houdenc, La visión del padre de Stephanus de Marusiaco (o La visión de un hombre confiable), La vía del infierno y del paraíso, de Jean de la Mote, Una revelación del purgatorio por una mujer desconocida, La visión de Edmund Leversedge, La visión de Lázaro, etc.

A esta selección de obras se podrían agregar obras egipcias y grecolatinas, así como textos apocalípticos dentro de la tradición judeo-cristiana. Del Tractatus en latín del hermano Marcus existen por lo menos unos 172 manuscritos descubiertos hasta la fecha.

Infierno musical. Detalle del Jardín de las Delicias.

El sacerdote y traductor alemán Alber de Kloster Windber mencionado más arriba llevó a cabo una traducción versificada al alemán del Tractatus de Marcus en torno a 1190. La traducción al español que aquí se presenta procede de una versión en inglés medio-medieval (Middle English) del siglo XV (en torno a 1400), escrita en octosílabos. Se desconoce al traductor-adaptador que la elaboró a partir de un texto anglonormando.

En la actualidad, se conservan cinco manuscritos del siglo XV que contienen La visión de Tundal. Tres de ellos están completos como los de la National Library of Scotland, Advocates 19.3.1, y el BL Cotton Caligula A.ii and Royal 17.B.xliii), y dos están incompletos: el Oxford Bodley 7656 (Ashmole 1491) que contiene 700 versos y el MS Takamiya 32, anteriormente denominado Penrose MS 6, el cual fue adquirido por el profesor T. Takamiya de la Universidad de Keio (Tokio, Japón), que consta de 1600 versos. 

Una versión a destacar de la historia en francés es la que lleva por título Les visions du chevalier Tondal, un manuscrito iluminado o ilustrado que contiene 20 miniaturas elaboradas por Simon Marmion (o Simón de Marmión). El monje cisterciense francés Hélinand de Froidmont hizo una versión en francés a partir del Tractatus de Marcus, sin embargo, suprimió muchas de las referencias celtas incluidas por Marcus en el texto.

The Vision of Tnugdalus. Atribuida a Jan Wellens de Cock  (ca. 1470–1521

La versión de Hélinand parece haber sido la fuente principal que inspiró la versión de Tundal de la obra Speculum Historiale de San Vincent de Beauvais, escrita entre 1244 y 1254. Y la versión de San Vincent, a su vez, parece haber inspirado la versión poética inglesa (adaptada al menos a 13 variantes dialectales del inglés medio-medieval) y hallada en los cinco manuscritos del siglo XV mencionados anteriormente.

El monje benedictino extrajo elementos de muchas otras obras muy conocidas por entonces en el siglo XII, obras como La visión de Drythelm (año 696), La visión de Furseus, compilada por el monje medieval inglés Beda, y que incluyó en su Historia ecclesiastica gentis anglorum en el año 731, el Apocalipsis de San Pablo, un texto apócrifo de finales del siglo IV, y La visión de Wetti escrita en el año 824.

La visión de Drythelm relata la historia de un buen hombre que muere y que resucita a la mañana siguiente para relatar su experiencia a su mujer después de muerto. Tras su vuelta del mundo subterráneo cuenta cómo un ángel resplandeciente le lleva a conocer los horrores de los castigos del purgatorio entre las almas condenadas que viven atrapadas en globos de fuego; cómo los demonios tratan de apresarlo, y cómo el ángel lo salva y lo conduce a un lugar de gozo y luz en el que desea permanecer, aunque no pueda hacerlo por tratarse de un lugar de tránsito para los que esperan su entrada al cielo.

“La Visión de Tondal” del Museo Lázaro Galdiano, obra de un seguidor de “El Bosco”

En La visión de Tundal se encuentran muchos elementos análogos a los existentes en La visión de Drythelm. El protagonista del texto se presenta como un pecador que ha cometido los ocho pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia, pereza y, según la tradición irlandesa, la traición o perfidia (treachery).

La Revelación del Monje de Eynsham es una obra de finales del siglo XV que está basada en el texto de finales del siglo XII titulado Visio Monachi de Eynsham, escrito por Adam de Eynsham, autor también de la Magna vita Sancti Hugonis. Esta obra narra la asombrosa visión del purgatorio y del paraíso por Edmund, hermano de Adam, cuando estuvo inconsciente durante dos días la Pascua de 1196. En el purgatorio y el paraíso Edmund se encuentra con una serie de personajes históricos de la época, como Enrique II.

El texto se ha conservado en dos copias de una versión impresa en Londres hacia el año 1483 por William de Machlinia. En la versión inglesa medieval de La visión de Tundal la historia comienza cuando Tundal es invitado a cenar por un vecino suyo. En mitad de la cena, Tundal sufre un ataque y muere aparentemente o pierde temporalmente la conciencia (aunque en el texto se menciona la palabra “muerte”). Su alma sale del cuerpo y viaja a un sombrío y oscuro lugar.

El ángel guardián de Tundal aparece entonces y lo acusa de no haberle prestado la debida atención en vida cuando éste estaba más centrado en los placeres materiales y carnales y en hacer el mal a los demás que en preparar su alma para gozar del cielo tras su muerte aparente a través de la caridad y las oraciones y acordarse de Dios y de sus obras. Tundal admite su culpabilidad y comienza un arduo y complicado periplo a través del purgatorio, infierno, paraíso terrestre y cielo.

En el verso 45 del poema se mencionan claramente los términos hell (infierno) y purgatory (purgatorio). Sin embargo, en los 9 primeros Passus del poema inglés, es difícil saber si Tundal se halla en el purgatorio o en el infierno, aunque aquí nos inclinamos más por el purgatorio, puesto que no cabe duda de que lo que padece Tundal en un principio es una experiencia de carácter “purgativo” que le llevará a ascender espiritualmente, a purificarse, a limpiar sus pecados, a arrepentirse, y a conocer secretos que normalmente no se revelan a los mortales vivos.

Detalle central de “La Visión de Tondal”. Museo Lázaro Galdiano

No es sino en el Passus X, cuando sabemos con cierta certeza que Tundal lleva al infierno donde se halla confinado Satanás. En una de las versiones inglesas, la que se encuentra en el Manuscrito Advocates, la experiencia de Tundal tiene lugar en diez Passus (o pasos-secciones); siete Gaudia (o gozos) y una Reversio Anime, un apartado final a modo de conclusión. En este apartado final se narra el regreso del alma de Tundal a su cuerpo y cómo este refiere a sus convecinos su experiencia tras la muerte, advirtiéndolos de que no sigan su camino de maldad para evitar morar en el infierno para toda la eternidad.

En general, la estructura del poema es la siguiente. En el primer Passus, Tundal contempla a los terribles demonios por primera vez y se enfrenta a su primera experiencia de dolor tanto física como emocional y psicológica.

En el Passus II, las almas de los que fueron asesinos en vida son atormentadas en el fuego de una fosa pestilente. En el Passus III, los ladrones y estafadores expían sus culpas en el fuego y en el hielo. En el Passus IV, los soberbios purgan sus pecados en una fosa de fuego y azufre por encima del cual cuelga un puente estrecho.

En el Passus V, los codiciosos y avariciosos están condenados a entrar al estómago de Aquerón con el fin de recibir tormento con fuego y hielo. Tundal no escapa al castigo y dentro de la barriga de Aquerón es mordido por leones y víboras. En el Passus VI, los ladrones, y en especial los sacrílegos y blasfemos, reciben su castigo en un lago repleto de bestias. En el Passus VII, los que han cometido pecado de lujuria son ajusticiados en un enorme horno.

Sus almas son cortadas a pedazos por los demonios, unidas de nuevo, y vueltas a cortar. En el Passus VIII, los clérigos y religiosos que cometieron el pecado de lujuria en vida son engullidos por una enorme bestia e infestados de ponzoñosas serpientes y alimañas que entran y salen de sus cuerpos. En el Passus IX, se cuenta cómo los pecadores que han cometido diferentes pecados deben ser atormentados en la forja de Vulcano. En ella los pecadores son zarandeados por herreros infernales que los golpean con martillos. El último Passus se dedica a la descripción del infierno y del mismo Satán.

En los Passus I-IX, Tundal pasa por diferentes estadios y tormentos del purgatorio. El Passus X describe el infierno y a las almas que ya han sido condenadas a morar en él por toda la eternidad debido a los terribles pecados cometidos en vida. Tras la atmósfera de clímax ascendente de los diez Passus hacia Satán y el mundo infernal, se nos presenta en los primeros dos Gaudia una especie de purgatorio menos horrendo. En el Gaudium I las almas están destinadas a alcanzar la salvación, pero hasta que eso ocurra, éstas no dejarán de padecer dolor a través de los castigos infligidos. 

En el Gaudium II Tundal reconoce a los reyes irlandeses Cantaber (Conor O´Brien), Donatus (Donough MacCarthy) y Cormake (Cormac MacCarthy). Los Gaudia III-VI muestran una serie de lugares muy bellos dentro de una especie de paraíso terrenal decorados de una manera elegante y en los que habitan las almas justas y virtuosas, incluyendo los casados honestos, mártires, vírgenes, clérigos virtuosos y aquellos que han fundado y apoyado iglesias y órdenes religiosas.

“La Visión de Tondal”. Atribuida a un seguidor de El Bosco.

El Gaudium VII describe lo que parece ser el paraíso celestial o el cielo. En este Gaudium el ángel y Tundal suben a la cima de la muralla más suntuosa hecha con gemas preciosas y cubierta de oro. Desde esa posición contemplan toda la creación: la tierra, el purgatorio, el infierno y el cielo.

Tundal contempla las nueve órdenes angelicales que alaban a Dios por toda la eternidad y a la misma Trinidad. Allí se encuentra con San Ruadán, el santo patrón de Lorrha en el condado de Tipperary, y a San Patricio, patriarca de la Iglesia Católica Irlandesa. Finalmente, el alma de Tundal regresa a su cuerpo para vivir una vida piadosa hasta el día de su muerte. En el texto se dan cita un escenario de horror de tipo escatológico y otro de esperanza, algo muy propio dentro del marco de la espiritualidad cisterciense.

Los Passus van del tormento a la desesperanza o desesperación, los Gaudia van del sufrimiento más moderado a la felicidad suprema, de este modo, el autor provoca dos situaciones de clímax que, lejos de producir disparidad formal y estilística, se alternan. La idea será provocar el espanto del lector a través de una catarsis muy bien elaborada con elementos y componentes muy bien pensados, pero al mismo tiempo, ofrecerle la esperanza del perdón y de la misericordia divina y, por lo tanto, de la salvación, si se arrepiente de sus pecados.

La profesora Eileen Gardiner ha escrito extensamente sobre la literatura de visión del cielo e infierno. En una conferencia suya impartida el 10 de octubre de 1980 en la “Seventh St. Louis Conference on Manuscript Studies” titulada: “The Visio Tundalis: The Altered Perception of a Literary Work as seen through its Manuscript Tradition” proyecta ideas muy interesantes centradas en La visión de Tundal y su influjo en otras obras dentro del género de visión del cielo y del infierno en su mayor apogeo en los siglos XII y XIII como dijimos anteriormente, así como la percepción que tuvo en diferentes épocas entre la audiencia, editores y traductores, lo que hizo que la obra apareciera recogida a lo largo de la etapa medieval en tratados didácticos, relatos hagiográficos y manuscritos que contenían romances en inglés medio-medieval (Middle English), tales como Emare, Ysumbras, Eglamour de Artois, Gowther, etc.

Con relación a la cuestión de los romances, Gardiner desarrolla en su conferencia la relación existente entre La visión de Tundal con los romances ingleses en inglés medio. En cualquier caso, la literatura de visión del cielo, infierno y purgatorio no fue perdiendo ni vigencia ni interés en la Edad Media, sino que, simplemente, fue evolucionando y adaptándose según el marco histórico, social, religioso y cultural vigente de cada época, con sus nuevos códigos, ideología y lenguaje, hasta llegar a nuestros días con una nueva denominación: la de literatura de experiencias cercanas a la muerte (en inglés, near-death experiences, término acuñado por el Dr. Raymond Moody.

A este respecto existe una literatura muy abundante, que incluye libros como el del Dr. Jeffrey Long y Paul Perry: Evidence of the After life (Harperone, 2011), entre otros. Es de destacar lo que se recoge en la página web https://near-death-experiences.com/ acerca de lo que ocurre en este tipo de experiencias cercanas a la muerte y la presencia de un ser espiritual de luz que actúa como guía, tal como leemos en los relatos medievales del género. Cito textualmente como colofón a esta introducción:

La boca del infierno, por Simon Marmion, del manuscrito Getty, Detalle.

“A man is dying and, as he reaches the point of greatest physical distress, he hears himself pronounced dead by his doctor. He begins to hear an uncomfortable noise, a loud ringing or buzzing, and at the same time feels himself moving very rapidly through a long dark tunnel.

After this, he suddenly finds himself OUTSIDE OF HIS OWN PHYSICAL BODY, but still in the immediate physical environment, and he sees his own body from a distance, as though he is a spectator. He watches the resuscitation attempt from this unusual vantage point and is in a state of emotional upheaval.

After a while, he collects himself and becomes more accustomed to his odd condition. He notices that he still has a body; but one with a different nature and different powers from the physical body he’s left behind. Others come to meet and to help him – the ‘spirits’ of relatives and friends who have already died.

A loving, warm spirit – A BEING OF LIGHT – appears before him. The being asks a question, nonverbally, to make him evaluate his life. The being helps him along by showing him a panoramic, instantaneous playback of the major events of his life. At some point, he approaches a barrier which, apparently, represents the threshold between earthly life and the next life. But, he finds that he must go back to the earthly life because the time for his death has not yet come. He resists because, by now, he is taken up with his experiences in the afterlife and does not want to return. He is overwhelmed by intense feelings of joy, love…and peace. Still, he reunites with his physical body and lives.

Later…he tries to tell others, but he has trouble doing so for two reasons: First, there are no human words adequate to describe the unearthly episode. And, second, he finds that people don’t believe him. So, he stops telling other people, even though the experience affects his life profoundly, especially his views about death and its relationship to life.”

2. Traducción en prosa de La visión de Tundal (The Vision of Tundale), por José Antonio Alonso Navarro

El Jardín de las Delicias. Detalle. El Bosco.

Jesucristo, Señor Todopoderoso, Padre e Hijo y Espíritu Santo, bendecid a todos aquellos que me escuchen hasta el final, y a aquellos que tengan un poco de paciencia, yo habré de contarles una historia. Y ay de aquellos que se identifiquen con ella por causa de sus pecados, porque entonces se morirán de miedo y de espanto. Sin embargo, el propósito principal de esta historia será la de ayudar a los pecadores a enmendar sus pecados en esta vida.

Escuchad, pues. Había una vez en Irlanda, en el año 1149, un hombre rico llamado Tundal que tenía una pésima reputación. Tenía en su haber enormes riquezas, mas lamentablemente, muy poco de bondad, pues era traicionero y pérfido, soberbio, colérico, y envidioso. La lujuria y la gula eran sus únicas pasiones. Era, además, avaro, y harto perezoso a la hora de honrar a Dios Nuestro Señor. Jamás hizo obras de caridad y jamás sintió amor alguno por Dios o por la Santa Madre Iglesia.

Nunca dio limosna a nadie y nunca se mostró compasivo con ningún vecino. Gustaba de la compañía de juglares taimados y calumniadores de tres al cuarto y, siempre que podía, incitaba a blasfemar a los sacrílegos sin escrúpulos. Le agradaban las pendencias y las disputas. La verdad es que no había nadie peor que él.

Sin embargo, no quiso Dios, que nos redimió de los tormentos del infierno por su infinita compasión, causarle mal alguno, mas sí quiso darle una lección después de que el mismo[1] cayera en trance, permitiendo que su alma aterrorizada conociese los tormentos y castigos de los demonios antes de que aquella pudiera regresar de nuevo a su cuerpo. Estuvo en el purgatorio y en el infierno. Y ¡vaya si pudo contarlo él mismo! Esto le ocurrió después de sufrir un ataque mientras comía, como vais a oír a continuación.

Bien. Aunque, como digo, Tundal era un hombre pérfido y traicionero y temido por la mayoría de sus vecinos como si del demonio se tratara debido a su terrible conducta, contaba con muchos amigos. Una de sus ocupaciones era la de prestar plata utilizando las argucias y artimañas del peor usurero.

El infierno. Tríptico del Juicio Final. El Bosco.

Prestad atención a esto, a cambio del préstamo de nueve chelines obtenía como pago diez. Y si esto no fuera poco, por demora en el pago de los préstamos, Tundal cobraba intereses. A quién habría de sorprender esto si a él jamás se le hubiera ocurrido dar limosna a los pobres por el amor de Dios. Y cuando vendía alguna que otra mercancía, lo hacía siempre por el doble de su valor real.

Pero un día sucedió que Tundal fue a ver a un vecino suyo para reclamarle el pago de tres caballos que aquel le había vendido. Su vecino le pidió más tiempo para poder satisfacer la deuda, y como única garantía le dio su palabra. Al oír esto, Tundal se puso hecho una furia y comenzó a amenazarlo con palabras terribles. Mas esta forma de actuar no fue sino una vil treta. ¡Cómo supo aprovecharse de la ocasión!, ¡pues allí mismo decidió subir el precio de los caballos! ¡Qué astuto y listo que era!

El pobre hombre aceptó y así se hizo constar por escrito. Después, su vecino se mostró de lo más cortés con Tundal para apaciguar un tanto su cólera y lo invitó a cenar. Y cuando Tundal estaba bien acomodado en la mesa y bastante bien servido, comenzó a sentirse mal. Servido el primer plato, fue incapaz de levantar la mano y lleno de pánico comenzó a gritar terriblemente mientras el color de su rostro mudaba como si presintiera la proximidad de la muerte.

-Querida señora -llamó a la mujer de la casa-, por caridad, encontrad mi hacha de guerra y ponedla en mi mano porque de un momento a otro voy a morir. Es tan fuerte este ataque que me ha dado que apenas siento ya ninguna fuerza dentro de mí. ¡Qué débil siento mi corazón! Seguro que ya me he muerto. ¡Ay, Jesucristo! ¡Tened compasión de mí! Pues ya no hay para mí remedio alguno en este mundo.

Y justo en el momento en que iba a levantarse, se desplomó al suelo, muerto como la mojama. Cuando aquellos que eran sus amigos se enteraron del suceso, acudieron al lugar sin demora con ánimo compungido para verlo yacer sin vida en el suelo. Las campanas de la iglesia repicaron para dar la noticia de su muerte y sin pérdida de tiempo se llevaron a cabo los oficios de difuntos.

Rápidamente fue despojado de todas sus vestiduras mientras yacía muerto y gélido como el hielo, sin embargo, su lado izquierdo aún se mantenía caliente hasta el punto de que algunos creyeron que no estaba muerto del todo, por lo que no quisieron moverlo de aquel lugar. Y el caso es que no se le movió de donde estaba desde las 3:00 de la tarde del miércoles hasta el sábado después de las 12:00 del mediodía. Y mirad lo que le sucedió a su alma.

El Juicio Final. Tríptico del Juicio de Viena. El Bosco.

Cuando Tundal cayó muerto al suelo, el alma salió disparada de su cuerpo y se encaminó hacia un oscuro lugar. ¡Qué sola y desgraciada llegó a encontrarse esa pobre alma allí! ¡Y cuánto lloró y lamentó su desgracia! Tundal pensó entonces que había sido condenado para siempre y que nunca jamás regresaría su alma al cuerpo debido a los pecados que había cometido en vida,pecados que jamás lograría mantener ocultos o velados. Estaba tan asustado por todos los terribles tormentos y castigos que vio en aquel lugar que deseo fervientemente con todo su corazón estar vivo o, por lo menos, poder regresar a su cuerpo de nuevo, pero algunas almas han de sufrir más que otras, tal y como nos cuenta esta historia.

Fin de la Primera Parte.


[1]En mis traducciones anteriores (2008 y 2011) la propuesta fue después de su muerte. (A) Alonso Navarro, José Antonio. Traducción de ‘La visión de Tundal’. Asunción: Universidad Autónoma de Asunción, 2008. R.N.D.A. (MIC) nº 17.261. (B) Alonso Navarro, José Antonio. Traducción de “La visión de Tundal”. Mutatis Mutandis, Revista Latinoamericana de Traducción (Universidad de Antioquia, Colombia), vol. 4, nº 1. 2011. 108-138. ISSN: 2011-799X (traducción revisada).

*Breve biografía de José Antonio Alonso Navarro:

El profesor Alonso Navarro (Madrid, España, 1965) es filólogo, traductor, escritor y profesor universitario de lengua y literatura inglesa y literatura europea (especialista en literatura medieval inglesa e irlandesa). Es doctor con la mención Cum Laude en Filología Inglesa (Lengua y Literatura Inglesa) por la Universidad de A Coruña (España) y licenciado en Filología Inglesa (Lengua y Literatura Inglesa) por la Universidad Complutense de Madrid (España). Obtuvo el CAP con la calificación de SOBRESALIENTE en la Universidad de Málaga (España).En el año 2017 el profesor Alonso Navarro recibió un reconocimiento por parte del Excelentísimo Señor Embajador del Gobierno de su Majestad la Reina Isabel II del Reino Unido, Dr. Jeremy Hobbs, por su contribución a la traducción de textos medievales ingleses.

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