LAS TRADUCCIONES DEL QUIJOTE AL INGLÉS Y SU REPERCUSIÓN EN LA LITERATURA INGLESA

LAS TRADUCCIONES DEL QUIJOTE AL INGLÉS Y SU REPERCUSIÓN EN LA LITERATURA INGLESA
Ilustración de Gustave Doré

La primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se escribió en 1605 y la segunda parte en 1615. No pasó mucho tiempo antes de que el éxito progresivo que cosechó en España esta obra al publicarse se hiciera extensivo a otros países a través de sus traducciones, algunas más acertadas que otras.

El hecho de que la novela presentara un antihéroe cómico, ridículo, fuera de sus cabales o anacrónico en una época en la que ya no había caballeros medievales y exageradamente opuesto a la imagen idílica presentada por los valerosos, aguerridos y exitosos caballeros medievales de la literatura medieval o de las novelas de caballerías, convirtieron a su protagonista, Alonso Quijano, es un personaje muy atractivo y entretenido para las masas y el público en general.

En sus inicios, la obra se leyó como una obra cómica y poco a poco, con el paso del tiempo y a medida que se iba estudiando y pensando más en la obra, se fue viendo en ella no solamente a un loco de atar que en su imaginación convierte los molinos de viento en gigantes o transforar unas inocentes ovejas en soldados, sino una manera de satirizar, criticar las costumbres de una sociedad a través de los ojos de un orate idealista y desviado de su tiempo.

La primera parte de El Ingenioso Don Quijote de la Mancha se divide estructuralmente en cuatro secciones, al igual que el Amadís de Gaula, y contiene  unos 52 capítulos. Comienza describiendo las costumbres básicas de un enjuto hidalgo que posee un rocín no menos enjuto y desgarbado que él, quien, de leer tantos libros de caballería, acaba perdiendo el juicio y el buen seso que aún posee cuando manifiesta su deseo de tomar el camino de las armas y convertirse en un caballero andante, a semejanza de los caballeros medievales.

El final de esta primera parte tiene lugar con el regreso de Don Quijote a su aldea encerrado en una jaula mediante un engaño urdido por varios personajes centrales de la novela, entre los que se encuentran el cura y el barbero. La segunda parte de la obra comienza cuando don Quijote desea partir de nuevo en busca de aventuras en oposición a los deseos de su sobrina y del ama de la casa. El cura y el barbero traman con el Bachiller Sansón Carrasco un plan que mantenga a Don Quijote en la aldea alejado de andanzas que acaben mal para el hidalgo. Ya próximos al final de la novela, el caballero de la Blanca Luna aparece en la playa de Barcelona y desafía a don Quijote a un singular duelo. Finalmente, Don Quijote cae en la arena derrotado por este caballero que, en realidad, es el bachiller Sansón Carrasco disfrazado. Como consecuencia de su derrota, Don Quijote se ve obligado a quedarse en su aldea al menos un año.

Una vez en la aldea, Don Quijote enferma, pero retorna, al fin, a la cordura y abomina con lúcidas razones de los disparates de los libros de caballerías. Muere de pena entre la compasión y las lágrimas de todos. Pero en Europa ¿cómo se lee Don Quijote? Allí Don Quijote se lee como una sátira. Los ingleses lo hacen a partir de 1612 en la traducción de Thomas Shelton; los franceses, a partir de 1614, gracias a la versión de César Oudin; los italianos a partir de 1622; los alemanes a partir de 1648; y los holandeses a partir de 1657.

Portada de la traducción de 1620 de Thomas Shelton de Don Quijote.

La primera traducción al inglés que se hizo en Europa de la primera parte de Don Quijote estuvo a cargo de Thomas Shelton en 1612, quien más tarde, traduciría también la segunda parte de Don Quijote en 1620. A los ojos de los especialistas, esta primera traducción no está exenta de errores, pero no le vamos a negar a Shelton el mérito y el reconocimiento de haber hecho él la primera traducción sin tener otra que le sirviera como modelo o referencia.

Parece que Shelton utilizó como textos en español dos ediciones en español impresas en Bruselas. La traducción de Shelton fue la más popular versión inglesa en el siglo diecisiete, aunque se volvió a imprimir tan sólo dos veces, en 1652 y 1675 respectivamente.

Thomas Shelton fue un hombre tan singular como polifacético. Shelton no fue inglés, sino irlandés y adepto a la religión católica que estudió en la Universidad de Salamanca. Allí adquiriría en conjunto sus conocimientos de español y de cultura española. Tuvo una vida azarosa, dado que trabajo para los servicios de inteligencia ingleses y también a favor de los españoles por su adhesión al catolicismo y su manifiesta oposición a la corona inglesa.

Sea como fuere, Shelton fue un hombre culto y erudito, que no solamente cultivó la tarducción, sino que escribió, además, sus propias obras literarias. Su primer poema apareció en un libro de poemas publicado en Londres en 1604 titulado Cynthia. En la dedicatoria de su traducción de El Ingenioso Don Quijote de la Mancha, que estuvo destinada a Lord Howard de Walden, explica que tradujo del español al inglés la Historia del Valeroso e Ingenioso Don Quijote de La Mancha en un período de tiempo de cuarenta días y presionado “por un amigo muy querido que estaba deseoso por conocer el asunto de la novela”.

Como fuente Shelton no utiliza ninguna de las ediciones autorizadas de 1605 correspondiente a la primera parte de El Quijote, sino, como dijimos anteriormente una edición impresa en Bruselas. Shelton llevó a cabo la traducción de la primera parte cuando Cervantes se encontraba todavía vivo. En 1620 terminó de traducir la segunda parte. Algunos han visto en la traducción de Shelton un trabajo vivaz y otros, como en el caso de John Ormsby, traductor también de El Quijote, han visto en ella un trabajo de traducción excesivamente literal. Ormsby criticó la incapacidad de Shelton para reconocer el hecho de que una palabra en español pudiera tener más de un significado, acusándolo de no poseer un buen nivel de español. Esta opinion contrasta radicalmente con la de James Fitzmaurice-Kelly que sostiene que el objetivo principal de Shelton en su traducción era evitar la pedantería, el exceso de exactitud gramatical, y una sintaxis excesivamente alambicada.

En 1687 el sobrino de John Milton, John Philipps, llevó a cabo una nueva traducción que alcanzó una enorme difusión, pero no estuvo exenta de polémica. La traducción de John Philipps ha sido criticada por su erotismo y debido a la incorporación de referencias al contexto literario e histórico de Inglaterra de la segunda mitad del siglo XVII. En la traducción de Philipps se encuentran referencias a la cultura y geografía inglesas así como componentes humorísticos típicamente ingleses. Asimismo la traducción de Philips está destinada a servir como burla o parodia  de ciertos autores y obras de su época. En el siglo XVIII John Stevens revisó la versión inglesa de Don Quijote de Thomas Shelton aparecida en Londres en 1706 en dos volúmenes. Un año antes, en 1705, había traducido una versión anónima de Don Quijote de Alonso Fernandez de Avellaneda, aparecida en 1614.

Otras traducciones de Don Quijote aparecidas en inglés en el siglo XVIII incluyen las de Antoine Motteaux (1700-1703), las de Charles Jarvis (1724), la de Tobías Smollet (1755), la de Wilmot y la de Clark. La versión de Pierre Antoine Motteaux no ha estado exenta de polémica tampoco. El traductor Samuel Putnam criticó el exceso de elementos humorísticos en torno a Sancho Panza que el designa con el término “slapstick” en inglés, esto es, bufonadas o payasadas.

La traducción de Charles Jervas (o Jarvis) de Don Quijote al inglés se publicó póstumamente en 1742 y ha sido considerada la traducción más exacta de la novela hasta ese momento, aunque ha sido criticada, no obstante, por ser demasiado rigurosa y, a veces, carente de humor. Tobias George Smollet fue un escritor escocés del siglo XVIII. Autor de fama de algunas novelas picarescas como The Adventures of Roderick Random (1748) y The Adventures of Peregrine Pickle (1751), pero también se le conoce como traductor de Don Quijote. En 1755 publicó su propia traducción al inglés de esta obra de Cervantes y en 1761 llevó a cabo su revisión. John Bowle fue el primer comentarista de la obra de Don Quijote en el siglo XVIII y ya a finales del siglo XIX surgen tres nuevas traducciones: la de Duffield (1881), la de Ormsby (1885) y la de Watt (1888).

Supuesto retrato del insigne escritor español Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1615), autor de la obra Don Quijote de la Mancha, attibuido a Juan de Jáuregui. Aunque Cervantes escribió, en el Prólogo a las Novelas ejemplares, que Juan de Jáuregui le había retratado, no hay ninguna documentación que asegure que éste sea de Jáuregui, y menos que represente a Cervantes. No existe ningún retrato auténtico de Cervantes.

La traducción de John Ormsby ha sido considerado una de las mejores traducciones del siglo XIX y una de las que ha tenido mayor número de ediciones. A las traducciones de contemporáneos suyos como la de Alexander James Duffield (1881) y a la de Henry Edward Watts, apenas se las ha prestado atención y han quedado relegadas prácticamente al olvido. La labor de Ormsby no se limita solamente a la traducción de la novela, sino a llevar a cabo una extensa introducción que contiene un sucinto análisis de casi todas las versiones de El Quijote realizadas al inglés hasta ese momento y una exégesis bastante interesante de su forma de proceder en su traducción vinculada a la elección de ciertos términos o conceptos. Asimismo incorpora en su traducción una breve biografía de Cervantes y su propio análisis de la novela, un análisis que no está exento de polémica.

En ese análisis, entre otras muchas cosas, Ormsby llega a decir que Don Quijote no es una novela triste que contiene mensajes alegóricos y una filosfía pesimista, sino simplemente lo que declara el propio Cervantes que es, es decir, una sátira contra las novelas de caballería. Ya en el siglo XX destacamos otras traducciones modernas de El Quijote al inglés como la de Walter Starkie, la de J. M. Cohen, la de Judge Parry, la de Samuel Putnam, y la de Burton Raffel. La versión de Putnam realizada en 1949 es la primera versión de El Quijote en inglés que puede decirse está hecha en un inglés contenporáneo, pero recurre a algunos arcaísmos, aunque mucho menos que en las versiones anteriores.

Y ya en pleno siglo XXI, hemos visto aflorar nuevas traducciones de El Quijote al inglés: la de John D. Rutherford, la de Edith Grossman, la de Tom Lathrop, aparecida en el año 2005 y la de James Montgomery, publicada en el año 2006. Muchas de estas traducciones de El Quijote al inglés han tenido un enorme impacto en la literatura inglesa desde el mismo momento en que llegó a conocerse la primera de ellas, es decir, la de Thomas Shelton, publicada en 1612 (la primera parte).

En el siglo XVII nos encontramos con una obra perdida atribuida a William Shakespeare y a John Fletcher llamada “Cardenio” o “La Historia de Cardenio”, una obra de teatro que basada en uno de los personajes que aparecen el El Quijote de Cervantes: Cardenio. Parece que esta obra fue representada por la compañía de teatro King´s men en 1613 y desaparecida posteriormente en un incendio que sufrió el teatro Globe en 1613. Cardenio es un joven que se ha vuelto loco y se ha marchado a vivir a una zona agreste como Sierra Morena debido a la infidelidad de su amada Lucinda.

Y sin salir aún del siglo XVII, en torno a 1620, John Fletcher junto con Philip Massinger escribieron una obra de teatro llamada The Double Marriage basada en una historia aparecida en la segunda parte de El Quijote (1615) que tiene como protagonista a Sancho Panza y el gobierno de la ínsula que recibe de unos nobles que no desean sino burlarse de él. En 1671 la escritora inglesa Aphra Behn escribió The Amorous Prince (o The Curious Husband), una obra de teatro basada en El curioso impertinente, una novela corta escrita por Miguel de Cervantes del mismo estilo que sus Novelas Ejemplares intercalada en la primera parte del Quijote.

El curioso impertinente cuenta la historia de Anselmo, que está casado con Camila. Para comprobar la fidelidad de ésta hacia él, Anselmo pide a un amigo suyo, Lotario, que corteje y seduzca a su esposa para comprobar su fidelidad. En un primer momento, Camila rechaza la oferta pero finalmente se convertirá en la amanye de Lotario. Al enterarse Anselmo de ello, éste muere de pesar. En 1694, Thomas D´Urfey escribió La Historia Cómica de Don Quijote (The Comical History of Don Quixote), una adaptación teatral de Don Quijote de Miguel de Cervantes. Contiene tres partes y canciones de Henry Purcell, entre otros. Hudibras es un poema satírico escrito por Samuel Butler en el siglo XVII que gira en torno a las diferentes facciones que participaron directamente en la Guerra Civil inglesa de 1642-1651, guerra que involucró a Oliver Cromwell y a los partidarios de un gobierno parlamentario constituido por el parlamento de Inglaterra y a Carlos I y a los defensores de una monarquía absolutista de la Casa de Estuardo, procedente de Escocia, basada en el modelo francés de monarquía absolutista.

Samuel Butler era partidario de la monarquía, por lo tanto, en su poema satírico Hudibras trató de ridiculizar a los partidarios del parlamento. El poema está muy influido por los personajes principales de Don Quijote de la Mancha: el propio Don Quijote, Alonso Quijano y su escudero Sancho Panza. En el siglo XVIII, el escritor inglés Henry Fielding encontrará en la figura de Don Quijote un instrumento funcional para criticar en algunas de sus obras (como Joseph Andrews, 1742, y Tom Jones, 1749) la realidad que lo rodea y proponer un modelo ético que la transforme. Joseph Andrews, por ejemplo, se escribió tratándo de emular algunas de las técnicas desarrolladas por Miguel de Cervantes en Don Quijote.

Ilustración realizada por Gustave Doré. Sancho (izda.) y don Quijote (dcha.)

Entre ellas, el uso de digresiones, de cierta erudición clásica, y de alguna que otra finalidad de tipo social. En 1734 Henry Fielding escribió Don Quijote en Inglaterra (Don Quixote in England), una obra teatral que le sirvió para atacar al Primer Ministro Robert Walpole. En 1752 Charlotte Lennox escribió (La Mujer Quijote o Doña Quijote) The Female Quixote; or, The Adventures of Arabella, en la que imita y parodia las ideas desplegadas en El Quijote de Miguel de Cervantes. La protagonista se llama Arabella, una joven que lee tantas novelas románticas francesas que espera que su vida sea tan romántica y esté tan llena de aventuras como las que ha leído. Después de tratar de vivir en un mundo dominado por la fantasía literaria, recupera la cordura y contrae matrimonio con su primo Glanville.

Entre 1759-1767, Laurence Sterne escribió The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman, una novela muy influida igualmente por las técnicas de Don Quijote. Uno de los personajes de ella, Uncle Toby, posee unas características análogas a las de Don Quijote. Entre 1760-1762 Tobias Smollet escribió The Life and Adventures of Sir Launcelot Greaves, en la que construye su propia versión de El Quijote de Cervantes. De 1773 encontramos la obra titulada The Spiritual Quixote de Richard Graves, una obra que se erige como una sátira contre el Metodismo. En The Return of Don Quixote de 1927 de Gilbert Keith Chesterton,  se narra la historia de un bibliotecario Michael Herne, que, después de actuar en una obra de tearo medieval, se da cuenta de que la realidad que lo rodea es inaceptable y decide actuar estrambóticamente como un caballero medieval,a la manera de Don Quijote.

En 1982 Graham Greene escribió Monsignor Quixote, personaje principal que se declara un descendiente directo de Don Quijote. Para concluir diremos que es evidente que las traducciones de El Quijote al inglés desde que apareció la primera de ellas en el siglo XVII hasta la última de ellas en pleno siglo XXI (y no va a ser la única), han propiciado en el tiempo el que personas de distintas épocas, niveles sociales y culturales hayan accedido a su lectura y a su macrouniverso estilístico, narrativo, literario, cultural, histórico, social, político, artístico, lingüístico etc. y lo más importante, a que sirvieran para impulsar la inspiración de escritores, y generar como resultado nuevas obras literarias de gran calidad artística.

Las traducciones, buenas o malas, han servido para dar a conocer una obra extraodinaria de carácter universal y hacer que esta no muriese en el tiempo, sino que tuviera más vida que nunca sirviendo de base para otras obras y de discusión e interpretación permanente. Don Quijote de la Mancha, como obra y como personaje, no han puerto, porque tanto el libro como su principal personaje encarnan la idea de que el hombre está hecho para transcenderse e ir más allá de lo puramente material, y que está preparado para ir en busca de su propio destino que lo haga inmortal e imperecedero.

Por José Antonio Alonso Navarro. Doctor en Filología Inglesa por la Universidad de La Coruña, España. Profesor titular de humanidades. Universidad del Norte

Bibliografía

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Imágenes fuente:

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(1)https://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Shelton_(translator)#/media/File:Cervantes_Don_Quixote_1620_2.jpg

(3)https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_de_Cervantes#/media/File:Cervantes_J%C3%A1uregui.jpg

(4)https://es.wikipedia.org/wiki/Sancho_Panza#/media/File:Don_Quijote_and_Sancho_Panza.jpg

José Antonio Alonso Navarro