El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Literatura Traducciones

Poemas medievales ingleses dedicados a la Virgen María

Traducción de José Antonio Alonso Navarro*

Doctor en Filología Inglesa (Universidad de La Coruña, España)

(Revisados)

Poemas medievales dedicados a la celebración y exaltación de la Virgen María

¡Oh, noble emperatriz y reina celestial!

¡Oh, noble emperatriz y reina celestial, princesa eternal y flor inmaculada, soberana nuestra cuando solicitamos vuestra ayuda, Ave, rosa sin marchitar, Virgen sin macula, predestinada a dar a luz a la flor, al Creador de todos nosotros, sin ofensa ni mancilla, Virgen casta, más límpida incluso que el propio cristal.

Oh, rosa bendita, Oh, gema de castidad, Oh, pozo de hermosura, raíz de toda bondad, Oh, camino hacia la gloria, flor de virginidad, Oh, señora de lealtad, estrella luminosa, permitid que este pecador que vive en la vergüenza, busque el camino de la perfecta caridad y abandone sus pecados, grandes y pequeños, y pueda servir siempre a Aquel que derramó su sangre por mí!

¡Oh, bendita Señora!, llena de bondad, ya que toda mi esperanza y confianza reside en vuestra gracia, sed tan gentil de rogad a vuestro Hijo para que me conceda una oportunidad, para que pueda borrar de mi alma toda vida licenciosa, y pueda vivir siempre de manera honesta y virtuosa, apartado de las cadenas del demonio, o sino moriré. Ayudadme, Bendita Señora, por vuestra infinita bondad.

Pues así como Febo con sus rayos de luz refulgentes ilumina todo el orbe en longitud, así vuestra gracia, hermosura y poder adornan todo el mundo en latitud.

Mostradme, así pues, la gracia de vuestro inmenso poder, para que noche y día vuestra bondad sea el sustento de mi vida y me salve de todas las criaturas malignas.

Y aunque Leviatán, la vieja serpiente, engañó a nuestros primeros padres que en este mundo pobres vivieron y fueron condenados a sufrir una muerte eterna, conociendo vuestras acciones puras e inmaculadas, el Espíritu Santo envió a la tierra al Hijo de Dios, que fue colgado en la cruz, y que vuestra gracia iluminó con luz gloriosa, para salvar a la humanidad entera. Por lo tanto, por vuestra intercesión, mi noble Señora, la humanidad fue redimida. Así pues, que en todos los rincones del mundo seáis bendecida eternamente noche y día por encima de todas las criaturas terrenales.

La Coronación de la Virgen. Diego Velázquez, conservado en el Museo del Prado. Detalle

Dulce y bondadosa madre y doncella

Dulce y bondadosa madre y  doncella, tórtola y flor de todas las mujeres, aurora resplandeciente, tan clara como el día, del color más noble; así os llamamos, así como también olorosa azucena del muro, renovada con rayos de gloria; señora que la que jamás se halló pecado alguno.

Dama tan hermosa y bondadosa jamás hubo igual. Vuestro lugar se halla situado más allá del de los ángeles y santos. Sentada permanecéis junto a Dios. He ahí que vuestra bondad os hizo merecedora por siempre de la felicidad en un lugar supremo, ¡Oh princesa pura!

Excedéis a todas las criaturas en excelencia; rosa de gran valor, flor de Mayo; igual a Febo en su majestad; pletórica de gloria celestial allí donde moráis para la eternidad, dama sin par, emperatriz del infierno y de la justicia, en vos nos apoyamos siempre.

Y mientras estamos en este mundo que nos arrastra con fuerza hacia la tormenta del tortuoso pecado, vos, hermosa Señora, no  nos habéis de abandonar nunca. No permitáis que el vicio haga presa en nosotros, rogad por ello a vuestro Hijo, reina celestial, que a vos nada os ha de negar.

Ya que aquí no hay nada excepto sufrimiento, el demonio, la carne y el mundo nos ataca constantemente sin compasión ninguna; sin que exista consuelo para nuestro dolor. Señora, a vos acudimos, confiando siempre en vuestra gracia y ayuda, pues toda nuestra confianza en vos reside.

Fidelidad y servicio debemos a toda vuestra majestad, ¡Por Dios!, pues de la realeza sois, y nadie como vos en gracia o virtud.

Hermosa Señora, a éstos vuestros leales súbditos, atrapados en las bajas pasiones, socorred y proteged en tiempos de necesidad.

Salvadnos del pecado y de la deshonra mundana, a nosotros que os adoramos con corazón humilde, así como a vuestro Hijo, de nombre Jesús, a quien no dejamos de rezar para que no suframos. Señor, no podemos escapar de vuestro juicio, mas tenemos la esperanza de obtener vuestra gracia allá en el cielo adorando a vuestra resplandeciente madre.

Jesús coronando a la Virgen. Rafael Sanzio. Pinacoteca Vaticana. Detalle.

Hacednos felices, dulce doncella y madre

Hacednos felices, dulce doncella y madre, vos que tras oír las palabras del ángel Gabriel fue posible que dierais a luz un niño; hacednos felices, que por causa de vuestra bondad, azucena de castidad, disteis a luz sin dolor.

Hacednos felices en virtud de vuestro

Hijo Jesús, que murió en la cruz por amor al hombre y que tras su muerte resucitó.

Hacednos felices, doncella, por Cristo, que  al ascender a los cielo os contempló mientras habitabais en su morada celestial.

Hacednos felices, María, vos que recibisteis la dicha y la veneración de Cristo como premio; vos que moráis en vuestro refulgente palacio y por quien tuvisteis en vuestro seno para mostrarnos el gozo infinito.

vuestro hijo derramada en la cruz nos redimió del pecado original.

Rosa María, la más virtuosa y virginal

Rosa María, la más virtuosa y virginal,  lozana flor en la que recayó el rocío celestial;

¡Oh, gema ligada al gozo angelical! En vos  se regocijó Jesús al morar en vos; amparo y pozo de piedad, la mejor elección para las damas, emperatriz del cielo, del paraíso y del infierno. O mater Jhesu, salve Maria!

¡Oh, estrella capaz de oscurecer los rayos resplandecientes del mismo Febo! Cuyo rumbo se halla por encima de los cielos circulares y de la esfera de Saturno allá en lo más alto; capaz de superar a las nueve órdenes angelicales. Ave, amado lucero del trono divino; allí donde los querubines cantan dulces alabanzas acompañados de órganos, tambores, arpas y platillos. O mater Jhesu, salve Maria!

¡Oh, casto receptáculo de virginidad pura! Que albergó a Cristo sin mácula ninguna; templo victorioso de la Trinidad que nos apartó del Diablo eterno; princesa de la paz y de la palma imperial. Nuestro fuerte e invencible Sansón, que derrotó a Belial de un solo golpe, huyó de vos. O, mater Jhesu, salve Maria!

Disteis a luz al paladín que, con innumerables heridas, venció al dragón que ya estaba presto a devorar a su gente. A las puertas del infierno no dio tregua ninguna a los demonios, mas derribó la rampa del colérico diablo mientras los demonios temblaban de terror. O, mater Jhesu, salve Maria! ¡Oh, mansa doncella! ¡La mejor mediadora de los hombres!

¡Oh, dulce madre, llena de humildad! Rogad a vuestro hijo Jesús que, cubierto de pálidas heridas, sacrificó su vida por nuestros pecados y derramó su sangre en la cruz para protegernos de nuestro enemigo, Lucifer, para que de hinojos cantemos en el cielo: O mater Jhesu, salve Maria! Ave, perla purificada, llave del paraíso; Ave, oloroso rubí, precioso y radiante. Ave, diáfano cristal; Ave, reina y emperatriz; Ave, madre de Dios; Ave, virgen gloriosa. O gracia plena tecum Dominus. Cantemos y digamos con Gabriel: Benedicta tu in mulieribus: O mater Jhesu, salve Maria.

La Virgen con el Niño. Tiziano Vecellio

María, noble y graciosa doncella

María, noble y graciosa doncella, cámara de la Trinidad, prestadme atención por unos instantes mientras os saludo cantando. Y aunque el recipiente que os ofrezco esté sucio, hacedme la gracia de tomarlo.

Vos sois la reina del paraíso, del cielo, de la tierra y de todo lo que está en lo alto. Vos disteis a luz al rey celestial sin mácula ni dolor. Vos enmendasteis en justicia aquello que no lo estaba y recuperasteis aquello que se había perdido.

Vos sois la paloma de Noé que trajo en su pico la rama de olivo en señal de paz entre Dios y la humanidad. Dulce señora, ayudadme cuando yo muera.

Vos sois el arbusto del Monte Sinaí; vos sois la verdadera Sara, vos me librasteis de las demandas del diablo. Vos sois la amada de Cristo y pertenecéis a la rama de David.

Vos sois la onda y vuestro hijo la piedra que arrojó David a Goliat. Vos sois la vara de Aarón que, aunque seca, yo vi renacer. Vos sois testigo de todos aquellos que conocieron vuestro parto.

Vos sois el templo de Salomón. En vos se maravilló Gedeón; y vos deleitasteis a Simeón con vuestra dulce ofrenda en el altar del templo ante Jesús, rey celestial.

Vos sois Judit, aquella hermosa mujer que puso fin a aquella contienda. La cabeza de Holofernes cortasteis con su cuchillo, salvando la vida de aquellos que acudieron a vos.

Vos sois Ester, la dulce, y Assuer, el rico rey que os eligió como reina y esposa. A causa de Mardocai, vuestro favorito, fue colgado Hamán.

En el libro del profeta Ezequiel puede leerse que sois esa puerta tan fuerte como el acero que permaneció siempre cerrada a los hombres. Sois la verdadera Raquel, la mujer más hermosa de entre todas las mujeres.

Sois el cerro del que habló Daniel como señal; sois el camino de Emaus, el rico castillo allí donde reposan quienes se hallan fatigados. En vos descansó Emanuel, a quien habló Isaías.

En vos Dios se hizo niño y en vos su venganza se aplacó. En cuanto a aquel unicornio que era tan salvaje, vos lo amansasteis y apaciguasteis por vuestra castidad y con la leche de vuestros pechos.

En el Apocalipsis, San Juan contempló una mujer vestida con el sol, con la luna bajo sus pies y coronada con doce estrellas que con el diablo fue capaz de combatir.

Cuando el sol atravesó el cristal sin romperlo, vuestra virginidad quedó intacta tras dar a luz a vuestro hijo.

Escuchad, dulce Señora del reposo, tened piedad de nosotros, pecadores, y recibid esta cancioncilla que sale del corazón de este pecador. Fortalecedme contra el demonio y guiadme en todo momento, y si os he ofendido, concededme vuestro perdón.

Los desponsorios de la Virgen María. Rafael SanZio

Ave, señora, madre y virgen inmaculada

Ave, señora, madre y virgen inmaculada. Ave María, la dama más pura que dio a luz a nuestro Salvador Jesús. Ave, diáfano cristal, ave, casta esposa. Ave, raíz de gracia, renovadora de nuestro gozo, pues el Espíritu Santo os bendijo por siempre. Nuestras almas hubieran perecido de no ser por la gracia de nuestro supremo redentor.

Ave, cuya concepción solemne y gloriosa, llena de dicha victoriosa, celestial y terrena, ensalza con júbilo la nueva dicha y la alegría del consuelo eterno.

Ave, cuyo nacimiento es para nosotros motivo de celebración. Ferens lucem ut Lucifer, lux oriens, diadema angelical, verum solem preveniens. Bienvenida sea vuestra bondad, sine viro fecunditas, cuya dulce Anunciación fue para nosotros salvación.

Que seáis, pues, colmada de gozo, tu summa suavitas, y glorificada sea la hora de la Encarnación de Cristo, quien nos libró de condenarnos en el infierno. ¡Qué dulce el terreno donde Cristo fue sembrado! ¡Oh, madre más resplandeciente! Sin vos no lo hubiéramos logrado.

Ave, casta virgen y madre inmaculada, cuya purificación sin mácula fue para nosotros expiación. Ave, llena de todas las virtudes angelicales, cuya Asunción celestial fue para nosotros motivo de gran gozo y glorificación. Así pues, amada Señora, sed nuestra mediadora para que podamos disponer de un lugar en el cielo junto a vuestro hijo.

Adán estuvo vagando, vagando como castigo a su pecado

Adán estuvo vagando, vagando como castigo a su pecado unos cuatro mil años, no demasiado tiempo, y todo por una manzana, una manzana que había cogido, según lo escrito en los libros de los clérigos.

Si no hubiera cogido esa manzana, cogido esa manzana, nuestra Señora no se habría convertido en reina celestial. ¡Bendito el tiempo en que fue cogida esa manzana! Así pues cantemos “Deo Gracias”!

Pintura bizantina. La Virgen y el Niño, fines del siglo XIII. National Gallery of Art. Washington.

*Breve biografía de José Antonio Alonso Navarro:

El profesor Alonso Navarro (Madrid, España, 1965) es filólogo, traductor, escritor y profesor universitario de lengua y literatura inglesa y literatura europea (especialista en literatura medieval inglesa e irlandesa). Es doctor con la mención Cum Laude en Filología Inglesa (Lengua y Literatura Inglesa) por la Universidad de A Coruña (España) y licenciado en Filología Inglesa (Lengua y Literatura Inglesa) por la Universidad Complutense de Madrid (España). Obtuvo el CAP con la calificación de SOBRESALIENTE en la Universidad de Málaga (España).En el año 2017 el profesor Alonso Navarro recibió un reconocimiento por parte del Excelentísimo Señor Embajador del Gobierno de su Majestad la Reina Isabel II del Reino Unido, Dr. Jeremy Hobbs, por su contribución a la traducción de textos medievales ingleses.

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