Gauss, el niño prodigio

Gauss, el niño prodigio

Existen casos conocidos de niños genios en esta época y en todas, pero la del alemán Carl Friederich Gauss podría darse un tema aparte, pues de muy joven mostró un gran talento para los números y para el lenguaje; aprendió a leer solo y, sin que nadie lo ayudara, aprendió muy rápido la aritmética elemental.

Gauss

En 1784, a los siete años de edad, ingresó a una de las escuelas de primeras letras de Brunswick donde daba clases un maestro rural llamado Büttner, quien corrigió rápidamente su lectura, le enseñó gramática, ortografía y caligrafía y perfeccionó su talento matemático y lo animó a continuar el bachillerato, como consta en su carta para que lo aceptaran en el Lyceum.

Se cuenta la anécdota de que, a los dos años de estar en la escuela, durante la clase de Aritmética, el maestro propuso el problema de sumar los cien primeros números de una progresión aritmética.

Gauss halló la respuesta correcta casi inmediatamente diciendo «Ligget se’» (‘ya está’). Al acabar la hora se comprobaron las soluciones y se vio que la solución de Gauss era correcta, mientras que no lo eran muchas de las de sus compañeros.

Carl Friedrich Gauss eternizado en el billete de 10 marcos de su Alemania natal. Wikipedia

¿Cómo lo hizo? Pues encontró de inmediato un atajo fácil para los ojos de un genio. Primero sumó el primero con el último término, el segundo con el penúltimo, hasta que llegó a las parejas del medio (como 100 es par no sobra ningún término):

101 { 1+100 }, 101 { 2+99 } ,…,101 { 49+52 }, 101 { 50+51 }

Como hay 50 parejas, entonces se repiten 50 veces la cantidad 101, y Gauss simplemente lo multiplicó y obtuvo el valor correcto: 5050.

Gauss se dedicó, además de las matemáticas, a la astronomía, la física y a la geodesia.

Considerado por la mayoría como el Príncipe de las Matemáticas.

Daniel Dávalos

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