100 días, entre luces y sombras

100 días, entre luces y sombras

Se ha vuelto una práctica ritual concederle cien días de gracia a todo presidente que asume un nuevo Gobierno. Pero, por qué seguimos esta norma no establecida? ¿Por qué esperamos a que concluyan los cien primeros días para juzgar al gobierno? Y, ¿por qué es tan importante este período de tiempo?

Todo se remonta al 4 de marzo de 1933 en Estados Unidos. Ese día, fue investido por primera vez, presidente de los Estados Unidos de América, Franklin D. Roosevelt. El país se encontraba en el cuarto año de la crisis económica mundial a raíz del crack del 29.

Él acuñó el concepto de los cien primeros días y durante este período de tiempo tomó todo tipo de medidas contundentes para intentar revitalizar la economía y acabar con la crisis económica. A la mañana siguiente de ser elegido presidente, ya estaba aprobando leyes de una gran trascendencia en el Congreso. Su actuación en esos cien días, fue imprescindible para reactivar la economía estadounidense.

Pero hurgando un poco más, vemos que el término de los “cien días”, deviene de mucho antes, inclusive. Históricamente los expertos relacionan esta fecha con Napoleón. Es el tiempo que transcurrió desde su huida de la isla de Elba, donde estaba exiliado, y su derrota definitiva en Waterloo, en 1815. Durante esa «campaña de los cien días», reconstruyó el ejército y retomó el gobierno.

El período de algo más de tres meses que sigue a la toma de posesión de un nuevo gobierno, es el período de tiempo más efectivo que tiene un ejecutivo para comunicar al conjunto de la ciudadanía, cuáles son sus características y sus prioridades. Es decir, para comunicar cómo es el gobierno y qué pretende hacer.

Entonces, ¿por qué son tan importantes estos 100 días? Para entender la importancia comunicativa de estos cien primeros días, hemos de partir de una premisa: a la mayoría de la gente, no le interesa la política. No sigue el día a día de la política, ni nacional, ni local, ni internacional, aún con el auge de las redes sociales y la infinidad de plataformas para estar informado constantemente.

Las preocupaciones de la gente van por otros senderos: llegar a fin de mes, estar con la familia o los amigos y distraerse con su equipo favorito. Es verdad que hay una minoría “enferma” de política y que está al día de todo, pero no deja de ser una minoría politizada. Al resto de la ciudadanía no le interesa especialmente el debate político. Esa sensación de “nada cambia”, “todo sigue igual”, y el cada vez más evidente hartazgo ciudadano hacia la clase política y nuestros representantes, ahonda aún más esta crisis.

Esta semana, se cumplen 100 días de Gobierno del actual Presidente de la República Mario Abdo Benítez. “Marito”, asumió el pasado 15 de agosto, en medio de una peculiar coyuntura de una nueva oleada de indignación ciudadana contra el Congreso Nacional, y una feroz guerra política entre los dos principales movimientos del Partido de Gobierno, el suyo “Colorado Añeteté” y “Honor Colorado”, del cuestionado ex presidente Horacio Cartes.

Su promesa electoral de Renovar la Justicia, hizo mella en algunos actores políticos, y pronto, ante el estupor ciudadano, aquellos “hombres fuertes” como el ex senador Oscar González Daher o el ex Fiscal General Javier Díaz Verón, imputados por la Justicia, eran enviados a prisión.

Veamos lo que nos dicen los analistas políticos compatriotas, sobre estos cien días de gobierno:

El conocido sociólogo y analista José Carlos Rodríguez, destacó este hecho. “En lo que concierne a la parte de la Justicia, Marito está haciendo algo bueno. Algo histórico, en la parte de corrupción algo se está haciendo”, señaló.

No obstante, para Rodríguez en lo que hace a la política económica, la cosa no cambió mucho. “Yo creo que la parte económica no va hacer cambios, falta mayor recaudación, bajó la recaudación, no llega al 10%. Necesitamos mayor calidad de salud. Con esa plata no se puede hacer salud o educación”, acotó.

La parte negativa, son los nombramientos de cuestionadas figuras en puestos claves que se dieron con este Gobierno y la guerra política que mantienen los dos principales movimientos internos colorados.

Para evitar esto, el sociólogo recomendó que Abdo Benítez no se inmiscuya en la interna. “Eso es un problema de ellos que tienen que arreglar, ellos deben gobernar y punto, eso no es su trabajo, responder agravios, que se arreglen ellos”, sostuvo.

Alfredo Boccia, fue más allá y destacó la falta de liderazgo del actual Jefe de Estado. “Trata de contentar a todos y no es líder fuerte. Eso en política puede ser bueno o malo, según las circunstancias. Por lo general requiere un molde y matriz institucional que albergue el contenido político, de lo contrario se desborda”, dijo.

Para Marcelo Lachi, 100 días es “muy poco” para que un mandatario pueda hacer algo. No obstante, ese tiempo, según Lachi, se puede observar qué línea de Gobierno quiere llevar Abdo Benítez.

Sobre este punto, fue tajante: “Este gobierno no mostró nada aún, este Gobierno ha sido construido para que todos los sectores que apoyaron a Marito consigan su carguito y su premio, no hay una línea ni visión de Gobierno, además en lo único que están concentrados es en la pelea de Cartes y Marito”.

Según Lachi, un mandatario tiene que demostrar lo que quiere hacer con las acciones. “Con Marito aún no se entiende adónde quiere ir”, resaltó.

Pero no todo es malo.

La politóloga y socióloga Milda Rivarola resaltó que el mandatario está mostrando resultados en su lucha contra la corrupción. Dichos resultados se dan mediante las personas “claves”, que él mismo eligió para los ministerios del Interior, Aduanas, Educación: “O sea, la gente que metió en cargos claves está moviendo el avispero fuertemente”, agregó.

Destacó además que las movilizaciones son productos de este resultado de Gobierno, es decir, que las personas sienten la libertad de castigar a las autoridades corruptas porque creen que con Mario Abdo Benítez es posible. Valoró lo mencionado como “una señal alentadora”.

La medición de 100 días de gobierno puede ser subjetiva, explicativa o indicativa para calibrar el timón.

En síntesis, la imagen que se formen del gobierno los ciudadanos a lo largo de estos días, es la que se quedará en su mente a lo largo de toda la legislatura y con la que concurrirá a las urnas al cabo de cuatro años.

Esta “primera impresión” es casi definitiva, ya que no hay nada más difícil que cambiar percepciones cuando éstas ya están solidificadas, en la mente de los ciudadanos.

Por Carlos Peralta

Bibliografía
• En campaña permanente, Monográficos
• Entrevistas a analistas políticos

El Parlante

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