El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

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7 CAJAS Y LAS SITUACIONES LÍMITES

Sartre planteaba que para concebir una obra  que “funcione”, es decir, para que unifique al público diverso de cada época,  la obra debería tomar la condición humana  y los enigmas propuestos a su libertad a través de situaciones particulares, situaciones límites.

Para que estas situaciones sean profundamente humanas tendrían que ser situaciones universales y extremas que dejen una doble salida, (una de las cuales debe ser la muerte), y que los personajes al elegir esta salida, se elijan a sí mismos. Ésta es para Sartre, la condición de una buena pieza.

“7 cajas” funciona precisamente por eso, porque a los personajes cotidianos que viven sumergidos en un mundo de necesidades, se les plantea una “situación-limite”, las “7 cajas” que deberán ser transportadas y cuidadas como la propia  vida,  7 cajas que son  perseguidas sin importar las consecuencias, 7 cajas que son el dinero, la salvación o la muerte.

Foto: Te interesa.es.

Para que esta situación- límite sea captada por el espectador y le produzca el efecto estético debe haber en la película una unidad de contenido y forma, que desde mi percepción,  logró. La fotografía, el montaje, la música y la actuación fluyeron orgánicamente manteniendo el interés en la historia. La película mantiene el interés del espectador pues  maneja muy bien el suspenso y con recursos sencillos produce cambios de ritmo que hacen que la película no sea lineal. Hay que destacar el giro de tuerca del final, que cierra con el verdadero conflicto.  

Foto: Archivo UH. (2016)

Y para terminar; si nos fijamos atentamente, “7 cajas”  es la versión paraguaya del Quijote. En este caso no es el anciano que se volvió loco de tanto leer novelas de caballería y que se lanza en una aventura, aventura de la cual sale siempre engañado. Es el mitaí trabajador e ingenuo que sueña verse reflejado en la pantalla  y que no duda arriesgar todo para realizarse. Es el espectador que desea intensamente identificarse, es el ciudadano paraguayo común y corriente que quiere ser reflejado en lo que Bazin llamaba la “momificación del cambio”: El cine.

Por Víctor Sosa

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