El Parlante

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Opinión

A casi tres meses de su desaparición, no hay indicios sobre «Yuyú»

¿Qué pasó del caso Juliette? Ya nadie dice nada. El mundo se olvidó de la niña. Qué pena y dan la fiscalía, las fuerzas policiales de investigación de delitos y la prensa en general, que no hace el seguimiento correspondiente. Quedó todo en el opareí.

En nuestro país cuando la noticia no vende ni se lleva de la mano de lo que realmente importa y preocupa, sometida al imperio del “me gusta”, se decanta por el facilismo y la duda razonable a favor de los inútiles que nos gobiernan, los periodistas de los medios se embarcan entonces en difundir todo lo referente al característico funcionamiento de las noticias que “divierten” o “sensibilizan” como ser que el perro de fulano está feliz con su nueva comida o la gata de fulana tuvo crías sanas y demás estupideces que no deberían llenar las pantallas mediáticas.

Es preferible apuntar hacia otros sucesos menos engorrosos o complejos donde se intente con el poder de la prensa presionar a las autoridades nacionales para que ejerzan sus obligaciones y puedan resolver este caso que se encuentra en un pozo sin fondo. Así trabaja la prensa amiga.

La pequeña Juliette sigue sin aparecer. La policía de investigación «nandiverá» en Paraguay. Sin rumbo, siguen con «sospechas» pero ni una sola vez hicieron un trabajo aceptable, los indicios aquí, los indicios allá, allanamientos mediante demuestran que no saben exactamente dónde están pisando, pero la mejor hipótesis es que a «la poli no le importa».

PENOSO. Más aún, la prensa comprometida con la inacción y su incapacidad “teledirigida” a todo aquello que represente la polémica y el amarillismo puro y duro no coincide con las expectativas de una ciudadanía que se encuentra completamente abandonada por los periodistas que no tienen la capacidad como para enfrentar a sus patrones de turno y explicarles la necesidad de realizar un análisis e investigación que aliente nuevas rutas de solución para un caso al que nadie hace caso.

Cuando vemos la negligencia e inoperatividad de las autoridades, y la corrupción pública en franco crecimiento, y ante todo, nos topamos con medidas económicas que benefician a cierto sector, dejando de lado las protestas y el auxilio de la mayoría que clama por soluciones necesarias y rápidas no podemos dejar de pensar en qué inútiles son las fuerzas de investigación de la Policía Nacional y la Fiscalía para resolver o siquiera avanzar favorablemente hacia la elucidación de este caso.

Hasta ahora no saben absolutamente nada de la niña Juliette y ni siquiera muestran facetas diferentes que hagan pensar positivamente a la opinión pública. Es una vergüenza. ¿Por qué no solicitaron ayuda a la Scotland Yard o el FBI, ya que ellos están para esas cosas? Ayudan gratis encima. Decidieron no “innovar”, no actuar en consecuencia, ser pasivos y esperar que los padres puedan decir algo que pueda ayudarlos a convencerse de sus posibilidades para resolver este caso.

Cuando vemos a las autoridades intervinientes y que con bombos y platillos se escudan en rimbombantes declaraciones de que el caso es de “interés nacional y público” para su resolución inmediata y no pasa absolutamente nada no solamente entendemos que todo termina siendo una farsa de dimensiones lamentables sino a su vez, un absurdo encuentro con nuestra incapacidad para enfrentar profesionalmente no solo esta desaparición, pero nos topetamos con una realidad que parecería sacada de una película cómica de muy mal gusto.

Impresionante resulta a estas alturas la búsqueda de la pequeña Juliette, se le entrevista a mansalva a todos por doquiera pienses, el padre dice una cosa, la hija otra, Reiner no dice nada y solo ríe mientras la madre biológica se debate entre lágrimas en supuestos imaginados o reales pero nunca dando reales pistas ni abordando desde la desesperación de alguien que pierde a su hija, son cosas que nadie entiende, nadie puede creer o simplemente ya a nadie le interesa ni le importa.

Se investiga, indaga, analiza, se cava, se «des-cava», perros aquí y allá, FOPE, Militares, policías, vecinos y bomberos y se persigue con allanamientos con desesperación y gran angustia de la ciudadanía, a todo el mundo, menos, al dueño del circo al que no se le pregunta nada, absolutamente, estamos hablando del señor Reiner Helmut Oberüber que hasta ahora no dijo más nada, QUE AL FINAL, resultó ser un gurú espiritual.

Hasta la Madre habló luego, con La Lupa, pero él nada. Silencio total. O probablemente, ninguno sabe absolutamente nada o por el contrario, todos saben exactamente todo. Una «tercera vía» alternativa sería pensar que la policía no entiende dónde está parada porque apuntan a cualquier parte ahora, para decir que trabajan en el caso. Luego de que la misma Madre abriera esa posibilidad en una entrevista televisiva, en el programa La Lupa, los investigadores «aprobaron» la posibilidad de que la niña siga viva. Notable.

Por otro lado, ahora la ciudadana alemana amiga de Reiner habla de una persecución contra los alemanes, en fin. Una de las casas tienen el ojo que todo lo ve más la estrella de David. Un caso de película. Se incauta una camioneta donde dicen que alzaron a las cabras, pero el principal y notable acto de irresponsabilidad lo tenemos con el silencio actual de la prensa mediática paraguaya, ni una sola mención a la niña en la última semana, parece que el cháke del Ministro Mazzoleni con retroceder en las fases de la cuarentena ininteligible, “orgullo nacional y envidia internacional”, puede más que el clamor popular por encontrar sana y salva a la pequeña Juliette.

Está denso esto. Pienso que no tenemos caso los paraguayos. Las cosas que importan no importan; las cuestiones pasajeras se convierten en eternas, las boludeces patéticas se vuelven mediáticas porque venden, Juliette, lastimosamente no.

Me preocupa que por lo que se muestra en cámaras de TV, la policía esté completamente sin ideas y como decía el Abuelo el domingo en la Lupa: «No se ve un avance o evolución real, parece que los policías no saben qué buscar y cómo entender la situación». En materia estratégica sería algo como ésto: «La policía se maneja por indicios pero con ninguna prueba clara». Esto hace perder más tiempo y mientras más tarden, será peor. ¿Es o no es una persecución como dice la señora alemana, tienen conocimiento real ellos y no quieren decirlo? ¿QUÉ PASA? La prensa amiga debería explicar por qué actúa de esta forma.

En el caso de Juliette todos los paraguayos en las redes sociales se convirtieron de repente en psicólogos del FBI de la famosa Unidad de Análisis de la Conducta, especializados en las ciencias del comportamiento. Qué generoso es este país. Por lo visto, todo el mundo mira la serie Mindhunter maembo. Ver series de TV no te hace experto en investigaciones o pericias policiales, aunque nuestros policías ciertamente son Jefes Gorgoris que creen en cualquier cosa, salvo honrosas excepciones, debe dejarse en manos de los investigadores la solución de este caso.

Pero hasta los Jefes Gorgoris pueden salvar la faena si al final tienen alguna pista que compruebe sus sospechas y dudas o establezca un vínculo real con la resolución del caso más mediático de los últimos meses, que no es mediático para nada y que debería ser llevado todos los días a los televidentes con especiales de dos horas, porque la vida de una niña está en juego. Pero somos paraguayos “kp” y lo que importa es saber si Mazzoleni será nuestro nuevo presidente o si Sequera se burla o no de los periodistas a los que considera ignorantes consuetudinarios. La prensa amiga se merece mejores periodistas o al menos, que mientan mejor. ¿No lo creen?

No hay salvación. Misericordia hermanos.

Por John de GO.

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