El Parlante

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Aborto en Paraguay: Manipulación de Estadísticas crea Falsa Alarma

En el contexto de las manifestaciones feministas del 28 de septiembre en Paraguay por el “Día de Acción Global por la Despenalización y Legalización del Aborto”, se publicó en uno de los más antiguos medios de prensa escrita del país una noticia titulada: “Casi 4.000 complicaciones por aborto en el año 2020”, en la cual se comunicaron estadísticas del MSPyBS actualizadas hasta agosto del 2020 (que ni siquiera están disponibles todavía para el acceso público en la web del ministerio).

La noticia incluye un breve informe de 5 casos de aborto provocado que fueron judicializados intentando cumplir el Código Penal Paraguayo y además una imagen de grandes dimensiones donde se resalta el eslogan más utilizado por el lobby feminista internacional con el fin de abrir el debate en la sociedad y los gobiernos en torno a la despenalización y legalización del aborto.

Las estadísticas que se comunican son las siguientes: 1) El total de ingresos hospitalarios por complicaciones del aborto en los años 2018 (9.704 mujeres), 2019 (8.661 mujeres) y desde enero a agosto del 2020 (3.877 mujeres). 2) Las muertes maternas por aborto en los años 2018 (16 mujeres), 2019 (1 mujer) y desde enero hasta agosto del 2020 (4 mujeres).

El grave error que comete el redactor de la noticia y no corregido por la autoridad competente del MSPyBS, la Dra. Gladys Mora, es que no se explica el fundamental hecho de que dichas estadísticas no distinguen la causa del aborto, es decir cuántos son espontáneos y cuántos inducidos (o provocados), más bien se asume y se da a entender al lector que son todos inducidos. La correcta información es que no se puede conocer la cifra de abortos inducidos que ocurren en el país, ni cuántos de ellos se complican, debido a la situación de ilegalidad de esta práctica, ya que el filicidio está penado en Paraguay tanto dentro como fuera del útero de la madre (se ha realizado una estimación en un estudio realizado por el CEPEP 1 con muchas fallas metodológicas, además de su evidente conflicto de interés, pero el análisis de esto requeriría otro artículo extenso).

La realidad médica es que los abortos espontáneos también se complican y pueden requerir hospitalización. Según las investigaciones científicas la frecuencia de abortos espontáneos varía alrededor de 15% a 20% de los embarazos2, por lo cual para un país con aproximadamente 110.000 a 130.000 nacimientos por año3, nuestras cifras de entre 7.000 y 9.000 hospitalizaciones por complicaciones de aborto por año no son precisamente catastróficas y pueden estar reflejando en gran medida las complicaciones de abortos espontáneos que ocurren por diversos problemas de salud materno-fetales, como trastornos genéticos del hijo, hipertensión arterial o diabetes no controlada en la madre, enfermedades autoinmunes maternas, enfermedades trombóticas maternas, embarazos ectópicos, eclampsia e infecciones, etc.

Las manipulaciones de la estadística llevadas a cabo por grupos ideologizados como el Centro Paraguayo de Estudios de Población generan una falsa alarma. [Imagen: 2 Minutos/EFE/Stock].

Entonces, dar a entender sin sustento alguno que hay 8.000 o más casos de complicaciones de abortos inducidos por año sin aclarar esta importante información a los lectores, constituye una grave falta a la verdad y a la objetividad que todo buen periodista debería buscar y también una falta de respeto a los lectores de un periódico con tanto prestigio y que afecta a su imagen de veracidad, más todavía cuando es bien conocida la estrategia del lobby abortista internacional de crear falsa alarma manipulando estadísticas para abrir “el debate” en favor de la legalización del aborto.

Independientemente de la postura que uno asuma sobre el tema, no se puede negar que un aborto inducido realizado de formas precarias en la clandestinidad es aún más riesgoso que uno realizado en una clínica con personas especializadas en la práctica, donde también se pueden producir complicaciones que llevan a la muerte de la madre. Lo que queda claro es que una mujer que sufre un aborto, cuando éste se complica, acude de urgencia a un hospital para salvar su vida, pudiendo derivar en muerte a pesar de los cuidados sanitarios. Por este motivo, las cifras de mujeres fallecidas por todo tipo de aborto son las más cercanas a reflejar la realidad de este tema.

En Paraguay mueren cada año entre 10 a 20 mujeres por todo tipo de abortos (espontáneos e inducidos), lo cual implica una letalidad casi insignificante en torno al 0.1 – 0.2 %, esto incluso si sumamos aquellos casos abortos que no necesitaron de ingreso hospitalario y que estimamos, según la evidencia presentada anteriormente, que estaría en torno a los 10.000 abortos. Este número coincide con lo que se esperaría respecto a la frecuencia y/o proporción de abortos espontáneos versus total de embarazos.4 En pocas palabras: la cifra de ingresos hospitalarios por abortos presentada en la publicación del importante periódico paraguayo encaja perfectamente con el número esperado de ABORTOS ESPONTÁNEOS y solo una muy pequeña parte correspondería a los abortos inducidos clandestinos (que son muy difíciles de estimar).

Las muertes por aborto en Paraguay difícilmente constituyen un problema urgente de salud pública teniendo en cuenta que fallecen por año aprox. 200 mujeres por accidentes viales, 500 mujeres por cáncer de mama y entre 400 a 500 mujeres por cáncer de cuello uterino4.

Además, no existe ninguna evidencia científica de que la legalización del aborto disminuya la mortalidad materna. Se han encontrado asociaciones en algunos países entre la situación de aborto legal y menores tasas de mortalidad materna, pero en metodología científica una asociación no implica relación tipo causa-efecto y es bien sabido que todos los países desarrollados que legalizaron el aborto ya tenían previamente menores tasas de mortalidad materna con respecto a los países en vías de desarrollo5. Es más, se han llevado a cabo experimentos poblacionales naturales en países hispanoamericanos como Chile y México plasmados en las publicaciones del epidemiólogo Elard Koch, donde se demostró que la legalización del aborto no influyó en la disminución de la mortalidad materna en dichos países, sin embargo sí lo hicieron las verdaderas medidas de salud pública como las mejoras en el acceso al agua potable, el acceso a los servicios de emergencias obstétricas y terapia, el aumento de la educación de la mujer en concomitancia con el aumento de las consultas prenatales6. Esto marca el camino correcto para que cada vez menos mujeres mueran por abortos.

Para terminar, sería una grave omisión dejar pasar el comentario de la licenciada Clyde Soto, activista feminista del Centro de Documentación y Estudios (CDE), en el cual malinterpreta lo estipulado por el Código Penal Paraguayo (donde todo tipo de aborto inducido está penado), confundiendo el aborto indirecto, que no es un aborto inducido, con el aborto “terapéutico” que sí lo es y que otros países han despenalizado en ciertos casos en que la vida de la madre se ve amenazada por problemas de salud severos7. Soto alega que las tasas de embarazo y abuso infantil en Paraguay son preocupantes y que por ello debería permitirse el aborto en estos casos por ser embarazos de riesgo. Aquí Soto demuestra su desconocimiento de la práctica médica, pues los embarazos de riesgo se manejan con controles prenatales adecuados y ajustados a cada situación individual para tratar las complicaciones a medida que vayan surgiendo, siempre cuidando la vida de la paciente madre como la del paciente hijo en su primera etapa del ciclo vital del ser humano.

Las políticas públicas para paliar la triste realidad de nuestra sociedad en cuanto al embarazo y el abuso infantil deberían orientarse hacia la educación en valores para todas las familias y penas más duras contra los abusadores, sin olvidar que el aborto inducido es una estrategia buscada por los mismos abusadores para encubrir sus delitos de violación.

La mortalidad materna sigue siendo un desafío para el Paraguay. Se deben mejorar las condiciones sanitarias utilizando las estrategias que en verdad demostraron ser efectivas para disminuirla. Aun así, nuestro país ha logrado grandes avances y la mortalidad materna viene en constante descenso desde hace décadas sin necesidad de legalizar el aborto inducido8, que es una práctica absolutamente contraria al ejercicio de la medicina.

Las ciencias y el arte médico se ocupan del cuidado de la vida y la salud de todo ser humano sin discriminación por etapa del ciclo vital en la que se encuentre, las circunstancias que le rodeen o las enfermedades que padezca. La promoción del aborto inducido como política de salud pública es un atentado contra los principios hipocráticos que rigen la ética médica. El llamado «personal de blanco» que practica el aborto inducido debería perder su licencia profesional y ser castigado por la justicia paraguaya tal y como lo establecen las leyes.

REFERENCIAS:

1. Almirón, L., Arévalos, H., Melian, M., Castro, C., Corvalán, C. & Battilana, N. «Cálculo de la Magnitud del aborto inducido en Paraguay». Centro Paraguayo de Estudios de Población (2017).

2. San Lazaro Campillo et al. «Miscarriage hospitalisations: a national population-based study of incidence and outcomes, 2005–2016». Reproductive Health (2019). Jurkovic et al. «Diagnosis and management of first trimester miscarriage». BMJ (2013).

3. Estadísticas Vitales 2017. DGEEC-Paraguay (2018). Estadísticas Vitales 2018. DGEEC-Paraguay (2019).

4. Página web del Sub-Sistema de Información de las Estadísticas Vitales (SSIEV) del MSPyB Paraguay.

5. Koch y col. «Sobrestimación del aborto inducido en Colombia y otros países latinoamericanos». Ginecol Obstet Mex (2012).

6. Koch et al. «Women’s Education Level, Maternal Health Facilities, Abortion Legislation and Maternal Deaths: A Natural Experiment in Chile from 1957 to 2007». PLoS ONE (2012). Koch et al. «Abortion legislation, maternal healthcare, fertility, female literacy, sanitation, violence against women and maternal deaths: a natural experiment in 32 Mexican states». BMJ Open (2015).

7. Artículo 352 del Código Penal Paraguayo.

8. Fantin y col. «Evolución y desigualdades de la mortalidad materna en Paraguay; algunos desafíos para su reducción». Población y Desarrollo, 2016. Indicadores Básicos de Salud Paraguay (2017). OPS-OMS-MSPyBS. Indicadores Básicos de Salud Paraguay (2018). OPS-OMS-MSPyBS.

COLUMNISTA INVITADO:

Hadhara Brunstein. Doctora en Medicina y Especialista en Medicina Interna. Residente de Endocrinología. Actualmente se desempeña en el Hospital de Clínicas de San Lorenzo, Paraguay.

Edición: Emilio Urdapilleta.

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