Adam Smith* y las categorías sociales de Rafael Alvira Domínguez (Primera parte)

Adam Smith* y las categorías sociales de Rafael Alvira Domínguez  (Primera parte)

El hombre para la filosofía realista tiene una esencia común que es el alma racional. A esta esencia común se le añade su actualidad real. Esa realidad tiene cuatro causas: la eficiente, la final, la formal y la causa material. Su vivir es actuar racionalmente. La vida en sí es un bien social. El individuo significa uno en sí. Es sustancia. Es algo que permanece y se caracteriza por ser independiente y activo.

Para constituirse en ser independiente, el hombre debe relacionarse con los otros; ya que intrínsecamente es un ser social. El ser implica un tener en el mismo nivel de importancia para la persona humana. El tener configura todo aquello que posee tanto material como en forma accidental, todo esto se configura con la “propiedad espiritual”. (Familia, virtudes, etc.).

Estas afirmaciones de los filósofos realistas, fueron tomadas por los clásicos que aseguraron que la naturaleza humana es dinámica gracias a su esencia y nos es dada. Es decir, la persona tiene que actualizar su naturaleza. También que es teleológica, que tiende al «thelos», que es el fin último buscado en sí mismo. Apunta a la vida lograda o a la felicidad que se alcanzan cuando se actualizan sus facultades racionales.

En el S. XVII, Thomas Hobbes afirma que el hombre es malo por naturaleza y que es un lobo. Se comen entre ellos. Vive en estado de guerra. El ciudadano es un individuo, un número, independiente. Con intereses particulares y la sociedad es un artificio. Su base es la enemistad en donde el individuo conserva el poder de revelarse y el volver al estado de guerra.

Adam Smith toma a las afirmaciones de Hobbes y afirma que la condición humana es perversa. Adam Smith tiene una concepción pesimista de la persona. Trata de dar una solución a lo que planteaba Hobbes. La naturaleza humana es sociable, vive siempre en sociedad. El hombre actúa desde: el «self-interest», la benevolencia y el «self-command».

Para Smith, en la sociedad, la solución es económica: no hace falta limitar el «self-interest» con un soberano. El «self-interest» no es demasiado egoísta porque la sociedad pasa por un proceso de intercambio comercial que genera un equilibrio de intereses. Es el primer concepto de armonía social. La ley es importante para proteger el intercambio con un gobierno mínimo que la aplique.

Según Adam Smith, el hombre en una sociedad comercial no es feliz, sobrevive. Si la sociedad quiere ser feliz, debe actuar desde la benevolencia, sólo así puede ser feliz. Hasta Smith, regía la ley de la Caridad del Cristianismo, luego él con su libro “Teoría de los sentimientos morales” (1759) establecía ya una ley de la naturaleza, una ley de reciprocidad: “Ama a los demás, tan sólo como los demás te aman a ti mismo”. Una ley que rige la construcción de la sociedad. No hay amor gratuito en el orden natural.

Rafael Alvira establece seis categorías sociales que son modos de ser social del hombre, que son: el habitar (familia/identidad en un espacio y tiempo), la economía (Propiedad/riqueza en el espíritu), el derecho (convivencia justa, ley positiva como instrumento), la política (bien común y el gobierno), la ética (realizar el bien, normas, virtud y bien) y la religión (saber de salvación, pregunta por el origen y lo último). En el orden mencionado, desde el primero al último se condicionan y desde el último al primero se fundamentan.

Es en el habitar y en el espacio de la familia donde el hombre aprende a dialogar. Tiene que ver directamente con el ser del hombre. El pasado que nos acompaña es la memoria. Cuando uno acepta su pasado, el espíritu está sereno. Cuando uno no acepta su pasado, uno está intranquilo. Lo único que nos hace bien en el pasado malo es el perdón, es el olvido. El perdón divino borra nuestras culpas, no existió. El perdón humano restaura la confianza. En el legado de la familia recibimos lo más importante, los valores.

La sociedad moderna: soy lo que yo construyo. La sociedad clásica: soy lo que yo construyo, de cara al arraigo, con el legado de mi familia.

LÁZARO, Raquel**, La Sociedad Comercial en Adam Smith: Método, Moral, Religión. EUNSA, Pamplona, 2002.

Adam Smith. Fuente Imagen: Wikimedia. Dominio público.

**Raquel Lázaro Cantero es Lic. en Filosofía y Ph.D por la Universidad de Navarra. Realizó estancias de investigación en la Universidad de Glasgow (Escocia), Universidad de Cambridge (Inglaterra), The London SchoolofEconomicsde Londres (Inglaterra), Biblioteca Nacional de Francia en París, visitante en la Universidad Sorbona-París IV y en el Boston College de los EEUU. 

Álvaro González

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