Algunas consideraciones sobre la iniciativa de que mascotas viajen en buses de larga distancia

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Antes de empezar a hablar de lo que nos concierne, establezcamos unas reglas claras.
Primero: El debate social es importante, no pequemos de censuradores – autoritarios.
Segundo: Las personas que disienten con uno no necesariamente están “en nuestra contra” o “a favor del maltrato”, entre otras falacias.
Tercero: Si no podés cumplir con las dos reglas anteriores, retiráte, no te estreses al pedo por gente que no opina igual que vos.

Bueno, lo que me llama hoy a escribir unas breves líneas es la petición -un tanto absurda pero con “buenas intenciones”- de la Dirección Nacional de Protección Animal a la Dirección Nacional de Tránsito.

En la mencionada nota, la Dirección Nacional de Protección Animal solicitó a la DINATRAN que realicen una modificación a la Resolución N. º 830, que Reglamenta el Transporte de Pasajeros Nacional e Internacional, que en su artículo 91, inciso 4, se refiere al “Derecho y obligaciones de las Empresas Operadoras”, para que se adecue a lo que estipula la Ley 4840/13 De Protección Animal. (La Nación).

El problema no es que “no se quiera” que la gente se mueva con sus animales. El problema radica en que no se puede tener a un animal aislado en un solo lugar por más de tres horas, por más de que esté en el mismo sitio con su dueño. Si partimos de la tesis de que los animales son tan sensibles como lo somos los humanos, imagínense que el animal no podrá comprender lo que sucede a su alrededor, porque ellos no tienen nuestra capacidad de entender relatos ficticios como las normas de comportamiento social; claramente esta petición tiene mucho que ver con una especie de animal proveniente de la especie humana, única en su tipo, que piensa que todo lo puede antropomorfizar, ya que se cree el dios que todo lo puede, con “emociones y mucho amor”, sentimentaloide forma de pensar en pocas palabras.

Imagináte che ra´a, bien nomás si sos alérgico y sube alguno de estos “jóvenes con conciencia de clase animal” con su mascota, ¿qué te pasa? ¿Te da un ataque alérgico? ¿Pero no trajiste tus pastillas de “Analer”? ¿Te da pánico? La respuesta del “pelotude con mascote” sería la siguiente, necesariamente una rápida primera respuesta a tu mal: “Si es alérgico debería llevar con Usted sus medicamentos antialérgicos, no es mi culpa ni de mi mascote”. Claro, pero nadie cuenta con que un «pelotude» trastornado con crisis de identidad y necesitado emocional, transporte consigo a su animal en un colectivo de larga distancia. ¿Quién será el culpable de la muerte de un pasajero por esta cuestión? Capaz que le culparán al alérgico por no ser “normal” como los demás, eguatamína e calculá proesor.

Si alguien me dice, “bueno, eso es solucionable, se lo puede sedar para que viaje tranquilo”, me quedaría perplejo y le preguntaría si de verdad es una persona militante por el bienestar animal. Drogarle a un ser vivo para que esté “tranquilo”, ¡guau! Adelante my friend, creé realmente que lo podés hacer porque ahora “todo está permitido” y más si se trata de las mascotitas que “alegran la vida de las persones”. Japoína pibe, contrasentido camarada, inhumano kp.

Debemos comprender que humanizar a los animales –entiéndase, hacerles vivir bajo nuestros estándares de “dignidad”-, implica un acto de atropello hacia su ser natural. La palabra domesticar, según la Real Academia Española, no significa otra cosa que “Acostumbrar a un animal salvaje a convivir con las personas, hacerlo doméstico”, en síntesis, hacerlo renunciar a sus características animales para que adquiera costumbres más en función a las necesidades humanas.

Cuando humanizamos al animal, dejamos de tener en cuenta sus necesidades animales y tenemos esa arrogante creencia de que un animal que vive como humano es más feliz.

Así que, Dirección Nacional de Protección Animal, ¿en serio consideran que un animal tendrá mejor calidad de vida estando encerrado en un colectivo por horas, cerca de humanos que no conoce, con el ruido, con el vaivén del bus? ¿Es justo para un animal pasar por todos esos suplicios sólo porque su dueño quiere buenas fotos para el Instagram, mostrando que es “cool”?

La reglamentación que prohíbe el ingreso a los animales en los trasportes de larga distancia no se hicieron para ser “mbores”, se hicieron para asegurar que ningún pasajero corra ningún riesgo innecesario, así como para quedarse al margen de los posibles tráficos de animales o similares.

Esta Dirección de Protección Animal debería esforzarse más en combatir la cacería furtiva y el tráfico de animales exóticos, porque como sabemos todos, la fauna de nuestra región chaqueña se encuentra en peligro y no hacer caso a los caprichos de los “pelotudes” de las redes sociales, que con sus estupideces de autoridad pretenden destruir lo que siglos de historia humana, han puesto en lo alto de la escala de las reglas sociales de convivencia. Estas peticiones absurdas sólo hacen que se pierda tiempo en nimiedades.

Ojalá llegue el día en que las instituciones se muevan más por cuestiones importantes y no por el llanto superficial de influencers.

Por Robespierre Toledo

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