El Parlante

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Apocalypse Now: 40 años de una épica bélica y personal

Este domingo se cumplen 40 años del estreno de Apocalypse Now, un clásico del cine considerada como una de las mejores películas de la historia y, para muchos, la mejor película bélica que se haya hecho.

Apocalypse Now fue proyectada por primera vez el 19 de mayo de 1979 en el Festival de Cannes, en el cual se llevó el máximo galardón, la Palma de Oro a la mejor película. Esto hizo que se generara una gran expectativa hasta su estreno comercial en EE.UU. en agosto del mismo año. Las salas de cine se llenaron, convirtiéndose en uno de los contados casos en los que un film logra tanto un suceso comercial enorme como la aprobación de los críticos de arte más exquisitos.

Pero rotular a Apocalypse Now meramente como una película bélica quedaría corto. Esta película dirigida por Francis Ford Coppola es verdadera obra maestra que en cada escena, en cada diálogo, e incluso en muchas tomas, nos ofrece una carga inmensa de significaciones históricas, filosóficas, políticas y hasta psicológicas. De hecho este artículo quedaría muy corto para analizar todo lo que conlleva ese film y las interpretaciones que puede tener; así que simplemente daremos una breve sinopsis y trataremos de explicar porque es tan relevante esta película.

Hacemos la salvedad que Apocalypse Now tiene dos versiones, la original de 1979 y Apocalypse Now Redux de 2001, en la que Coppola agrega casi una hora más de material. Pero esta reedición no ha hecho sino mejorar la obra, agregando contenido que hace más patente la transformación de Willard.

Adentrándose en lo oscuro: una épica personal (spoiler alert)

Apocalypse Now se inspira en “El corazón de las tinieblas”, la novelas más reconocida de Joseph Conrad, escrita en 1899. Este libro usa como metáfora las historias personales de sus protagonistas para comprender los excesos de las colonias y la guerra. La búsqueda de la fama, una posición, riquezas, éxito o superar al enemigo, lleva a sus protagonistas a traspasar los límites de lo moral, superando el salvajismo que en un principio querían combatir, para convertirse en sus fieles servidores.

De la misma forma, Apocalypse Now nos muestra la historia del Capitán Willard (Martin Sheen), quien lleva una semana de permiso en Saigón, y parece perdido en una suerte de crisis personal. Un día los altos mandos del ejército norteamericano le convocan para darle a una misión clasificada. Deberá ir a la jungla, remontar el río Nung rumbo a Camboya, con unos cuantos soldados para asesinar al Coronel Kurtz (Marlon Brando), quien, según sus superiores, se ha vuelto loco y está organizando su propio ejército, con el cual comete atrocidades contra el pueblo vietnamita. A medida que se va acercando a su objetivo, la locura de la guerra va haciendo que Willard se parezca más y más al hombre que debe matar.

El dantesco viaje se realiza en una lancha patrullera recorriendo zona de guerra. Durante el viaje se ven envueltos en diversas situaciones casi surrealistas, entre atroces y cómicas, y encuentran personajes excéntricos. Acompañan a Wilard en su misión: el Capitán Phillips (Albert Hall) al mando del navío; el “Chef”Hicks (Frederic Forrest), Lance B. Johnson (Sam Bottoms) soldado y surfista profesional; y Tyrone, interpretado por un muy joven Laurence Fishburne. Cabe destacar que Coppola logra plasmar en la película la personalidad de estos como otros personajes que aparecerán sin restar importancia para la narración.

Casi al empezar su viaje conocen al coronel Kilgore, fanático del surf quien comanda una unidad de helicópteros que es parte de “Caballería del aire” y que, si bien no duda en atacar sin piedad una aldea enemiga por razones más personales que estratégicas, también deja ver una fuerte ética en el mismo, que demuestra tanto en la preocupación por sus hombres como hasta por los vietnamitas, como se muestra en algunas escenas.

Kilgore ayuda al grupo a avanzar, llevándolos hasta un punto donde tiene que asegurar una playa. Coppola logra aquí una de las escenas más épicas y recordadas del cine, donde helicópteros atacan sin piedad al son de “La cabalgata de las valquirias” de Richard Wagner. Aquí se muestra una de las simbiosis perfectas entre música e imágenes, en un excelente trabajo de edición. Los sucesivos cortes de planos de helicópteros, desde dentro y desde fuera de ellos, coinciden con los golpes de voz de la soprano que canta el tema wagneriano, y el lanzamiento de las primeras bombas con el clímax y el tema principal. Toda una ópera del horror y la violencia.

Aunque el objetivo principal del Coronel es poder surfear en territorio enemigo, al que busca eliminar recurriendo finalmente a bombardeo de napalm; que aunque inocuo, no importa, ya que el napalm en la mañana “huele a victoria”.

Willar y su grupo sigue rio arriba y al descansar en un punto, el teniente y “Chef” se adentran en la jungla y de repente terminan atacados por un tigre, del que logran escapar. Chef se lamenta histérico recordando que “nunca deben salir del bote”, mientras Willar empieza a replantearse el objetivo de su misión.

Otra de las escenas más surrealistas se da luego, cuando llegan a una base a recargar provisiones y combustible, donde también ofrecen un espectáculo para entretener a las tropas con Conejitas de Playboy. La presentación se vuelve un caos con los soldados desbordados tratando de alcanzar a las chicas, todo esto bajo la mirada de nativos al otro lado de una valla quienes tratan de encontrar sentido a todo eso, lo mismo que Willar.

Días después encuentran el helicóptero de las conejitas sin combustible en una base medio destruida y entregarán dos de sus bidones para poder estar con ellas.

Volviendo al río, el capitán Phillips, cumpliendo las ordenanzas pese a la negativa de Willard, inspecciona un barco vietnamita. Asustados pensando que son del vietcong, al ver cómo una mujer trata de proteger una lata, disparan acabando con todos para descubrir que la mujer solo trataba de proteger a un cachorro. Ya todos son parte de la locura de la guerra.

En la última base americana a la que llegan, el puente Do Long, es un pandemónium, soldados desesperados y sin dirección tratan de contener el avance enemigo o huir. Pese a esto alguien espera a Willar con correspondencia donde le informan que el anterior capitán que partió con su misma misión se unió a Kurtz.

Seguidamente nos enfrentamos a la primera muerte del grupo, cuando tras un ataque matan a Tyrone, el más joven, justo en el momento en que escuchaba un mensaje de su madre que se lo había enviado en un cassette. Este paso puede interpretarse como el fin de toda inocencia a partir de ese tramo del viaje.

No mucho más adelante se encuentran con el último grupo de colonos franceses que quedan en la región, quienes se resisten a aceptar un destino que parece inminente. Esta es la parte más directamente política y de referencias históricas de la película, donde el anfitrión, dueño de una plantación de caucho les hace ver a los americanos lo poco que conocen a los vietnamitas y la historia, y los errores que parecen repetir.

También aquí Willar es seducido por Roxanne (Aurore Clement), una joven viuda. El personaje de Roxanne es de lo mas enigmático. Parece ensimismada, una especie de fantasma en constante tránsito por ambos mundos. Fuman de una pipa con el capitán, probablemente algo alucinógeno. Willard parece petrificado, incluso cuando ella se desnuda. No les vemos hacer el amor, sino que a través de la blanquísima mosquitera él toca su rostro, como si fuera un espectro.

Luego de dejar la hacienda francesa el bote es atacado por un enemigos desconocidos, ya que no lo hacen con armas de fuego sino con flechas. Aquí es cuando matan al capitán Philips, quien antes de morir demuestra su odio hacia Willar por ser él quien los dirigió a ese infierno.

Por fin, el resto del equipo –Willar, Cher y Lance– llegan al sitio donde se encuentra el coronel Kurtz; un campamento sembrado de cabezas cortadas y cadáveres putrefactos, donde les recibe un reportero norteamericano (Dennis Hopper) quien idolatra al coronel.

Willard deja a Chef con la radio, pidiéndole que solicite un ataque aéreo de la región si no regresa a las 10’00, mientras él y Lance van a buscar a Kurtz, al que todos tratan como a un dios.

En la búsqueda del coronel encuentra un reguero de cadáveres de todo tipo: norvietnamitas, vietcongs y camboyanos, sabiendo que si sigue con vida es porque el coronel así lo ha decidido. Lance termina absorbido por el lugar y Willar es atrapado por un grupo de hombres, quienes lo llevan ante Kurtz, quien vive en un templo en ruinas

Entre sombras, Kurtz lo interroga y le da a conocer las razones de su estancia allí manteniéndole preso y presentándose por la noche ante él con la cabeza de Chef. Tras esto, lo deja en libertad advirtiéndole que si intenta escapar acabarán con él. No podrá hacerlo, pues está tan débil –y hasta parece bajo efecto de alguna droga– que pierde el conocimiento.

Cuando despierta, recorre el lugar donde vive Kurtz y reflexiona sobre lo que conoce este hombre, se pregunta: “Si mis superiores hubieran visto lo que yo, ¿desearían aún matarlo? Más que nunca supongo”. Willar ya dimensiona la hipocresía e insensatez de comando central.

En uno de los monólogos más oscuros que se hayan escrito Kurtz explica a Willar lo que él ha aprendido de la guerra y el horror. Así, Kurtz dice en la película: “El horror tiene rostro, y debes hacerte amigo de él. El horror y el terror moral son tus amigos. Si no lo son, son enemigos que temer, verdaderos enemigos”.

Le cuenta sobre un episodio de extremo salvajismo de que fueron capaces los del vietcong arrancando brazos de niños a quienes habían vacunado. Un punto de inflexión en la vida de Kurtz, que al final ve como grandioso este acto cometido por hombres no monstruos, ya que considera necesarios para la guerra a “hombres que tengan moral y que al mismo tiempo sepan utilizar sus instintos más primarios para matar, sin pasión, sin sentimientos, sin juicios, por que es el juicio lo que nos derrota.”

En estas escenas se destaca el uso de la luz y de las sombra para acentuar la narración. Desde que aparece, Kurtz va entrando y saliendo de las sombras, como un ser que vive a medio camino entre la oscuridad y la luz.

Kurtz le pide que si él muere vaya a ver a su hijo y le cuente la verdad. Lo visto por él, no la verdad oficial. Aquí Willar se da cuenta de que el coronel acepta su destino y que de alguna manera le pide que sea él quien lo cumpla.

Willar finalmente cumple su cometido. Lo hace en el momento en que los nativos celebran una especie de ritual donde sacrifican una vaca. Se acerca adonde vive Kurtz, surgiendo desde el agua con el rostro pintado, como un bautismo a la inversa. Ataca furiosamente al coronel con un machete, y las últimas palabras de este son: “el horror, el horror”.

A la salida de la vivienda de Kurtz, Willar nota que todos los que están allí saben lo que hizo, pero nadie intenta detenerlo. Todos lo miran como si ya no fuera el mismo invasor extraño sino un hombre completamente nuevo, un nuevo Kurtz.

En definitiva, Apocalypse Now es una película que remonta poco a poco el alma interior de personajes al límite que representan un mundo en el caos. Un viaje a la locura de la guerra. Una reflexión sobre lo que nos hace humanos y lo que perdemos cuando queremos ser aquello que ni siquiera entendemos. Pero es en esa contradicción en la que vive el mal llamado mundo libre, una contradicción que llevó al mismo Kurtz hasta lo injustamente llamado salvaje. Lo que también transformó a Willar y, quiéralo o no, hace cuestionarse al espectador.

No se debe buscar lógica en todo esto, porque Apocalypse Now trata de la falta de ella. Una vez empezada la guerra la lógica se acabó, pero no sólo en la selva. Cuando a uno de los soldados de la lancha le llega por correo un recorte de periódico con una foto de los asesinatos de Manson, nos remite a que también la locura ha llegado a casa y no hay salvación posible. No es ciertamente una película optimista.

En principio, unos pocos críticos, tal vez ideologizados,cuestionaron a Coppola que al querer criticar la guerra de Vietnam, se sirvió de ella para crear un espectáculo de acción o terror.

Pero Coppola sólo quiso expresar la oscuridad del mundo, ya sea a través de la historia de una familia mafiosa o sumergiéndose en la guerra más absurda. Y a su propia ambición responde con sinceridad y coraje, algo de lo que no pueden presumir la gran mayoría de directores que no sólo no expresan nada, sino que están demasiado preocupados por su cuenta corriente, mientras que Coppola lo perdió todo haciendo esta obra de arte.

Datos curiosos sobre Apocalypse Now:

• El guionista John Miliusle puso el título inspirado en unas chapas hippies muy populares en los 70, en las que se podía leer: «Nirvana Now».
• Coppola no quería poner el título en la película, pero las normas del estudio así lo exigían, entonces la frase “Apocalypse Now” aparece como grafitti en una pared del templo donde vive Kurtz.
• La película se rodó en Filipinas y los helicópteros eran del ejército filipino. Muchos de estos helicópteros fueron donados por EE.UU. luego de dejar Vietnam, así que se puede decir que usaron equipamiento que perteneció realmente al conflicto que retrataban.

• Marlon Brando dio innumerables dolores de cabeza al director durante toda la película.Tras llegar a un acuerdo con él para interpretar al coronel Kurtz, éste se negó a viajar a Filipinas, habiendo cobrado ya un adelanto. Tras convencerle Coppola de que fuese al rodaje, Brando se presentó exageradamente gordo (40 Kg. de más) y con la cabeza rasurada, por lo que obligó a rodar sus escenas en medio de tinieblas. Sin embargo el propio actor dice en sus memorias que él fue quien decidió prácticamente cómo finalizar las película, pues Coppola a ese tiempo había perdido el rumbo.
• Harrison Ford hace breve aparición al principio de la película. Cuando se empezó a filmar Ford era un actor poco conocido, quien ni siquiera figuraría en las cartelera. Como la postproducción de Apocalypse Now llevó más de dos años, se estrenó primero Star Wars, que catapultó a Harrison a fama mundial y terminó figurando hasta en el tráiler de la épica de Vietnam.
• La música ocupa un papel central en la película y una de las cosas más notorias es que la misma comienza y termina con el tema “The End” de The Doors, cuando se nos presenta el personaje de Willar, y cuando éste asesina a Kurtz.
• La película tuvo mucho éxito cuando se estrenó en 1979. Ocho años después quiso capitalizar el suceso que habían tenido otras dos películas de Vietnam, Pelotón (Platoon) y Nacido para matar (Full metal jacket), y fue de nuevo exhibida en los cines en EE.UU., teniendo de vuelta mucho éxito en taquilla.
• Pero la novedad sonora más importante de «Apocalypse Now» fue la introducción de lo que en su momento Walter Murch, técnico en sonido, denominó sonido Quintafónico. Viendo la posibilidad que le daban las cintas cinematográficas de 70 mm en las que se distribuía la película, Murch eliminó uno de los canales de bajas frecuencias, lo empleó para crear otro canal surround, de tal manera que ahora poseía dos canales para rodear al auditorio, y había creado el formato de sonido 5.1 (igual en concepto al actual, pero en pistas magnéticas en lugar de digitales) con sus canales izquierdo, central, derecho, surround izquierdo, surround derecho y subwoofer (bajas frecuencias). Este trabajo valió un Oscar al mejor sonido.
• En una de las escenas en el templo de Kurtz, este lee un poema de T.S. Eliot, “The hollow men” (Los hombres huecos): “Somos los hombres huecos / Los hombres rellenos de aserrín / Que se apoyan unos contra otros / Con cabezas embutidas de paja. ¡Sea! / Ásperas nuestras voces, cuando / Susurramos juntos / Quedas, sin sentido / Como viento sobre hierba seca / O el trotar de ratas sobre vidrios rotos / En los sótanos secos / Contornos sin forma, sombras sin color, / Paralizada fuerza, gestos inmóviles”. Un poema caótico escrito en uno de los peores momentos de la vida de Eliot, donde cuestionaba su propia existencia.
• Francis Ford Coppola aparece en la película como un director filmando un documental en el desembarco de los soldados.

Algunas escenas emblemáticas:

Inicio con The End de The Doors: https://www.youtube.com/watch?v=ntPHFVWDIqM

El ataque a la playa: https://www.youtube.com/watch?v=QzkBNmHALEw

Las playmates en Vietnam: https://www.youtube.com/watch?v=k5RLLT5psmg

El puente Do Long: https://www.youtube.com/watch?v=f96p-IhcZhQ

Marlon Brando recitando The hollow men de T.S. Eliot: https://www.youtube.com/watch?v=JM6q9gds6mQ&t=311s

Monólogo de Kurtz “The horror”: https://www.youtube.com/watch?v=W-mgdUdOjhs

Final, con The End de The Doors: https://www.youtube.com/watch?v=eEQ8jMQz7bs

  • Todas las imágenes y extractos del film son propiedad de United Artists.

Fuentes:

Cineypsicologia.com

Espinof.com

IMDB

Rotten Tomatoes

El Mundo

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