El Parlante

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Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes de praxeología – Bien económico, valor económico y propiedad privada

Bien económico, valor económico y propiedad privada

La intencionalidad de la acción está determinada por el fin buscado, ese fin es la satisfacción máxima posible de los requerimientos del individuo, para lograrlo, el individuo debe necesariamente recurrir a medios, a estos medios se los denomina bienes y servicios.

En las siguientes líneas resumiré una exposición de Hans Hermann Hoppe sobre el asunto: Hace miles de años la humanidad, entiéndase humanidad, en el sentido del hombre de “hábitos modernos”, se desarrollaba por el noreste de África y no podrían exceder los 5.000 individuos, las sociedades estaban integradas por grupos de 10 a 30 individuos, que ocasionalmente se juntaban y formaron una reserva genética de cerca de 150 a 500 personas. La división del trabajo era limitada, y dado el dimorfismo en la especie, la división se manifestó con las mujeres pasando a actuar como recolectoras y los hombres como cazadores.

Este tipo de actividad resulta parasitaria, pues se resume a consumir los frutos de la naturaleza sin reponerlas, es decir solo agotaban las fuentes de bienes. Por tanto, a medida que se reproducían la presión demográfica podría afectar el nivel de vida de esta sociedad primitiva. Se estima que eran necesarios 1 milla cuadrada de territorio para mantener 1 o 2 personas (1). Esta presión poblacional se intentaba evitar de distintas maneras, inducían al aborto, practicaban infanticidio, extendían el periodo de lactancia, etc.

Hans-Hermann Hoppe sosteniendo una de sus obras invaluables y más conocidas: Economía y ética de la Propiedad Privada. Fuente Imagen: https://frdelpino.es/hoppe/

Pero no solucionaban el problema, la población seguía creciendo. Así es que la sociedad de recolectores y cazadores debieron elegir una de estas tres alternativas, encontrar un nuevo modo de organización social, renunciando a la vida de simples recolectores-cazadores, luchar entre sí por los limitados suministros de la naturaleza o migrar, que conlleva adaptación a nuevos hábitats. La migración de muchos individuos dio el carácter nómada a las sociedades primitivas y entonces partiendo del noreste de África, se empieza a poblar el planeta, en ese tiempo se adquiere la habilidad de construir embarcaciones y luego se domestican algunos animales, entre ellos el caballo.

Durante todo este periodo cabe destacar que el propio planeta sufre cambios como periodos glaciares que cambian la configuración geográfica, lo que permitió la presencia humana en casi todos los continentes. En cierto momento de la colonización humana del planeta, se llega a un punto nuevamente en que la cantidad de tierra disponible para satisfacer las necesidades humanas se vuelve fija. Por tanto el factor tierra se vuelve fija, sin embargo, la cantidad de habitantes seguía creciendo, generando nuevamente un problema Malthusiano.

Es decir, se había llegado a un punto de superpoblación absoluta. Nuevamente la sociedad primitiva se encontraba entre elegir cambiar el modo de organización social, o pelear. La lucha no consideraremos como forma económica de supervivencia, en economía nos enfocamos en la organización social, en este caso, fue necesario cambiar tal organización recolectora-cazadora por agricultura y pecuaria primitiva. El desafío fue enfrentado con una doble respuesta, por un lado, economizar la tierra y por el otro, privatizando la producción de descendencia. En otros términos, propiedad privada y familia (1).

Lewis H. Morgan sugiere:

“Con el surgimiento de la propiedad, considerada como una institución, con el establecimiento de sus derechos, y, sobre todo, con el establecimiento de la certeza de su transmisión a los descendientes directos, se produjo la primera posibilidad dentro de la humanidad de la familia verdadera en su acepción moderna” (2).

Lewis Henry Morgan. Fuente Imagen: De Desconocido – Union College files, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7779262

La propiedad privada se desarrolla dentro del marco de la casa tribal, en especial en lo que respecta a utensilios, ropas, herramientas, instrumentos y ornamentos personales, estos eran producidos por individuos identificables (De ahí que muchos apellidos provienen de su habilidad o arte), e intercambiados vía trueque entre los individuos. Si bien respecto a los medios de subsistencia propiamente en el marco intra-tribal la propiedad no era ni privada ni colectiva, pues dada la limitación del tamaño de las tribus, el fruto de la división del trabajo era distribuida entre los integrantes de la tribu, pero su disposición en la naturaleza, así como la tierra o el agua donde se encontraban seguía siendo considerado condición básica para la acción humana, es decir medio ambiente.

Ahora bien, en el marco inter-tribal, los bienes, frutos de la división del trabajo eran propiedad privada de la tribu, es decir solo se compartían la propiedad dentro del marco intra-tribal. Estos frutos, al permanecer en estado natural, es decir, las frutas aún en los árboles frutales y la caza aún libre corriendo por el campo, eran parte del ambiente, de la condición básica para la acción humana. Estos bienes una vez que recibían la acción causal del trabajo humano, pasaban a ser propiedad de la tribu recolectora-cazadora, es decir, dejaban de ser bienes libres y pasaban a ser bienes económicos.

Eugen Böhm von Bawerk.

Estos bienes, según Böhm-Bawerk, para que sean considerados económicos deben: primero, haber una necesidad o requerimiento humano insatisfecho, en segundo lugar, el humano debe percibir en dicho bien una dotación de propiedades causalmente conectadas con la satisfacción de sus necesidades o requerimientos, y tercero, tales elementos del medio ambiente deben estar en posesión o ser percibido de que se encuentra bajo control de uno o un grupo específico de individuos, dándole el carácter de escaso. En otras palabras, los bienes se vuelven económicos cuando el individuo los imputa valor económico (3).

Anverso de la vieja nota austriaca de 100 Schilling con el economista Eugen Böhm von Bawerk. Fuente Imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:100_Schilling_Eugen_Boehm_von_Bawerk_obverse.jpg

Por lo tanto, existe un componente ontológico y epistémico subjetivo, por el cual el individuo otorga valor a un bien. Un bien adquiere valor económico por las connotaciones subjetivas de estima aplicadas por el individuo al “ser” del bien como también el conocimiento que el individuo tiene de la cualidad satisfaciente del bien. Una Baya tiene existencia ontológica objetiva, pues las cualidades físicas moleculares de la baya le otorgan tal existencia, sin embargo, solo adquiere valor cuando el individuo subjetivamente entiende que esa Baya no es solo un conjunto de moléculas que ocupan un lugar en el espacio, sino que lo estima como alimento o como bien transable u otra utilidad. Del mismo modo podemos decir que epistémicamente tiene existencia objetiva pues el conocimiento humano lo reconoce como una fruta, pero adquiere valor económico solo por la interpretación subjetiva del individuo como un bien satisfaciente para sus necesidades y las limitaciones de su disponibilidad (Propiedad).Otro ejemplo es el petróleo, que tiene existencia ontológica objetiva desde milenios, pero adquiere valor económico recién a mediados del siglo XIX.

El problema de la escasez de recursos quedaba entonces resuelto de algún modo con la instauración de la propiedad privada, pues esta es excluyente, es decir no se permite el acceso a ella por parte de individuos que no forman parte de la tribu. Así una vez definida la propiedad de los recursos naturales, como, por ejemplo, la poda y regadío de un cierto árbol, por una tribu, lo hacía propietaria del árbol y por lo tanto de sus frutos futuros, lo mismo con los animales, si fueran domesticados y luego pastoreados por miembros de una tribu, esos animales pasaban a ser parte de su propiedad, con el paso del tiempo se empiezan a delimitar la tierra, y nace la propiedad de la tierra. La propiedad de la tierra tiene una conexión de naturaleza causal con la satisfacción de las necesidades humanas. Desde que la tierra fue controlada como propiedad, el hombre finalmente empieza a producir bienes en lugar de simplemente consumir sin reponer. Así, con la propiedad privada el humano pasa de ser cazador-recolector, a agricultor-jardinero-criador (1).

Ahora bien, el problema de la producción se resuelve con la propiedad sobre la tierra, pero persistía el problema de la población, ya que en el seno intra-tribal, todos los hijos eran mantenidos por la comunidad, entonces no existía ningún incentivo a limitar la cantidad de hijos que se traían al mundo. Es entonces cuando se privatiza la crianza de los hijos, se instituye el concepto de familia, que podría ser monogamia o poligamia. Lo que resultaba imperativo es que cada familia administrase la fuerza de trabajo que se adhería y los costos que implican su crianza y mantenimiento. Es decir, los niños pasaron de ser propiedad colectiva a ser propiedad privada. Con esto dentro del seno intra-tribal ocurre una separación de propiedades privadas a un círculo familiar. Empezaron a existir propiedades privadas familiares que reunidas en cercanía territorial y afinidad genética formaban un conglomerado social tribal.

Murray Rothbard. Fuente Imagen: De LvMI – http://picasaweb.google.com/MisesInstitute/RothbardImages#5400726705298306994, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11117153

Así desde la perspectiva económica, la progenie cumple una función satisfaciente en el sentido de que serán factores productivos útiles para la familia y trasmisores del código genético, pero también suponen costos a asumir en su crianza. El hombre adopta la propiedad privada de la tierra y sus frutos, para poder satisfacer mejor sus necesidades, ya no necesitando deambular por los campos, pasa de ser nómada a ser sedentario, aplicando la acción sobre su propiedad para producir medios satisfacientes.

Con el desarrollo social y la comunicación inter-tribal el intercambio pasa a ser fundamental para el sostenimiento de los grupos sociales. Los bienes económicos producidos por las familias eran intercambiados con otros grupos familiares dando origen al intercambio por medio del trueque, que posteriormente propiciará la división del trabajo y la especialización y la producción de excedentes.

Hasta aquí los apuntes nos indican que los individuos actúan intencionalmente buscando mejorar su nivel de satisfacción o también podemos decir que direcciona su acción hacia el logro de fines que se encuentran en algún momento del futuro inmediato o mediato, que de no actuar quedarán insatisfechos. Utilizando elementos de su entorno como medios para lograr la esperada satisfacción. Rothbard afirma:

Fuente Imagen: https://www.mysecuritysign.com/DEC/Signature-Private-Property-Signs.aspx

“Los medios para satisfacer los requerimientos del hombre son llamados bienes” (4).

Y éstos son objetos de la acción de economizar, y pueden ser clasificados en dos tipos: a) los inmediatos o directamente utilizables para la satisfacción del actor y b) los que pueden transformarse en utilizables para la satisfacción solo en algún momento en el futuro, es decir, son medios indirectos. Los primeros son aquellos que Carl Menger denominó bienes de consumo o de primer orden (orden inferior) y los segundos, son medios de producción o bienes de orden superior (5).

Más adelante trataremos de explicar cómo la subjetiva valoración de los bienes está condicionada por diversos factores, tanto componentes individuales a nivel de conciencia como también componentes del entorno natural y social en el que se desarrolla la acción.

Fuente Imagen: https://www.flickr.com/photos/luipermom/5089950115

Bibliografía

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1. Hoppe HH. Libertad o socialismo Quito USFd, editor. Quito: Colección Libertad; 2009.
2. Morgan L. Sistemas de consanguineidad y Afinidad Nebraska: University of Nebraska Press; 1871.
3. Campan G. Does justice qualify as an economic good?: A Böhm-Bawerkian perspective. The Quarterly Journal of Austrian Economics. 1999; II(1).
4. Rothbard M. Man, Economy and State, with Power and Market Rothbard M, editor. Aurburn: Ludwig Von Mises Institute; 2009.
5. Menger C. Principios de Esconomía Política. 1983rd ed. Villanueva M, editor. Viena: Unión Editorial (Madrid); 1871.

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