Autismo y medios de comunicación

Autismo y medios de comunicación

El autismo está rodeado de misterio y mitología. Pareciera que las personas con este trastorno solo existieran en las películas ¿Cómo son realmente? Probablemente la imagen que se tiene siempre es la que nos da la ficción.

Cuando se habla en los medios de comunicación del Trastorno del Espectro Autista (TEA) paradójicamente se elude a la persona con autismo. Leemos, escuchamos y vemos lo que dicen sus padres y los profesionales, pero nunca la fuente más importante.

Autismo: 133.000 paraguayos conviven con este trastorno del desarrollo (Abc Color, 2022).

En este material se explica lo que es el TEA, sus síntomas y las adversidades por la falta de inclusión en el país. La única fuente fue una psiquiatra, que, por supuesto tiene toda la autoridad para hablar del trastorno, pero no completa el ciclo narrativo para conocer la realidad del autismo en Paraguay. ¿Cómo afectan los síntomas en el día a día de las personas con autismo?, ¿cómo viven la falta de inclusión?

Al excluir a la persona en el espectro autista se contribuye a su estigmatización porque se desaprovecha otorgarle la oportunidad de que ella misma se dé a conocer.

El planteamiento se simplifica con la siguiente pregunta: ¿por qué habría que darles voz?

En el periodismo, el profesional tiene la obligación de contrastar las fuentes y dar voz a todas las partes de un hecho noticioso. Si se quiere mostrar a la ciudadanía los problemas que enfrentan, si se quiere explicar qué es el autismo, es necesario que hable, desde luego, una persona con autismo.

Es una afirmación errónea que las personas con autismo son asociales, más aún si se hace de forma generalizada. Ciertamente el TEA implica una dificultad para socializar, pues afecta principalmente la comunicación.  Sin embargo esto no significa que busquen permanecer aislados, sino que es el entorno el que les presenta un desafío (Rey & García, 2018)[1].

No mirar a los ojos en una conversación es una conducta habitual en las personas con TEA, que las personas neurotípicas (neologismo que se refiere a las personas con un neurodesarrollo típico) la interpretan como una falta de respeto. Esta es una de las tantas adversidades y malentendidos que se generan en la comunicación y que las personas autistas deben afrontar a diario.

El periodismo supone superar obstáculos para llegar a la información, por lo que no es excusable evitar el proceso en este caso.

Morbo

Al abordarse a través de estereotipos, el TEA es aprovechado para saciar el morbo.

La Nación titula: docente habría agredido a niño con síndrome de Asperger en Alto Paraná (2022).

Lo central de la nota es el maltrato de una docente a un niño. ¿Por qué destacar que tiene TEA? Maltratar a un niño está mal de por sí.

Con este tipo de títulos lo único que se hace es apelar a la lástima y al morbo e implica que hay algo “negativo” en tener autismo, por eso lo agregan como un “agravante”.

Un prejuicio generalizado es pensar que tener una discapacidad es algo negativo. Con este pensamiento, sin darnos cuenta, convertimos en víctima a la persona que la presenta, lo que nos lleva a sentir pena o lástima por ella. Pero no debemos tener esa visión sobre el autismo, ni sobre la discapacidad en general. El TEA es una característica más que forma parte de la persona, pero que no la define. Hay que ver más allá y entender que muchas personas con autismo pueden disfrutar de su vida (Rey & García, 2018).

En la prensa internacional hay un crudo ejemplo del morbo en torno al tema:

La masacre de Newtown, Estados Unidos, en 2012 sin dudas dio mucho de qué hablar. Adam Lanza, joven de 20 años, ingresó armado a una escuela, asesinó a 20 niños y 6 adultos y luego se autoeliminó.

El País informó sobre testimonios de compañeros del asesino que lo describían como alguien retraído, tímido y que padecía un trastorno autista. En el contenido de la nota relataba que las calificaciones surgieron de rumores. Entonces, realmente no se sabía si era así, pero se agregó el TEA dentro del “perfil del asesino” (Díaz, 2013)[2].

El medio alegó que el error (falta de rigor) ocurrió porque era una publicación que traducía el artículo del New York Times (Delclós, 2012)[3]. Es decir, no contrastaron y apelaron al prestigio de la NYT. Ambos contribuyeron a la desinformación sobre el TEA, posibilitando la interpretación de que fue la causa de la violencia.

Si bien, a día de hoy se sabe que Adam Lanza efectivamente fue diagnosticado con autismo cuando tenía 13 años, no hay evidencia que sustente que las personas con TEA sean particularmente más violentas que la población en general (Time, 2014)[4]. El medio debió mencionar esto, ante la delicadeza del caso.

Hay poca evidencia de que las personas con autismo o Asperger sean más propensas a la violencia que la población en general. Niños con autismo podrían reaccionar de forma impredecible o agresiva en ocasiones, pero esos arrebatos son generalmente dirigidos a ellos mismos, dice Lauran Elder, psicóloga clínica de Autism Speaks.

Los especialistas aseguran que su condición no lo motivó para concretar la masacre (Infobae, 2012)[5].

En caso de confirmarse que el asesino tenía algún trastorno autista: ¿Podía afirmarse que era la causa principal o un dato relevante para explicar ese suceso? ¿Hay alguna investigación seria que concluya que las personas con algún tipo de TEA pueden convertirse en asesinos en serie solo por el hecho de padecer ese trastorno? ¿Hay estadísticas que, cuando menos, sugieran que son seres más peligrosos que el resto de los humanos? (Díaz, 2013)

La agresividad no forma parte del autismo ni de otras discapacidades de tipo cognitivo. En los casos en los que una persona con TEA pueda mostrar una conducta inadecuada o una dificultad de autorregulación, es imprescindible analizar las circunstancias en las que esta se ha producido. Muchas veces, se deberá a los elevados niveles de estrés que experimenta, relacionados con las dificultades para manejarse en entornos socialmente complejos e imprevisibles, que no se encuentran adaptados ni son accesibles para el colectivo. (Rey & García, 2018).

Distintas organizaciones en defensa de los derechos de las personas con TEA tuvieron que pronunciarse tras la vinculación del autismo con la masacre. Padres acudían a ellas preocupados porque sus hijos sean discriminados, temidos o aislados4.

El rigor en el periodismo no debe ser dejado de lado a la hora de abordar el Trastorno del Espectro Autista. Más que nunca se necesita de él al tratarse de una cuestión todavía estigmatizada. Las personas en el espectro del autismo urgen de librarse del peso del estereotipo negativo para mejorar su calidad de vida.

Empatía

La BBC realizó varios materiales utilizando testimonios de gente con TEA. Conocer a estas personas desde su propia visión y palabra es la forma más empática de romper con el estigma y el misterio.

Los síntomas aparecieron por primera vez durante la infancia. Es solo que nadie los reconoció. Tampoco existe el equivalente médico de una prueba rápida para esta afección. Se requiere de una evaluación experta para combinar acertijos de comportamiento, utilizando piezas que parecen provenir de rompecabezas separados, para poder crear una imagen inesperadamente nueva. Esto explica por qué no me diagnosticaron una discapacidad crónica del desarrollo hasta los 60 años (BBC, 2022) .

De esta forma inicia el texto que relata la historia de una periodista de la BBC que descubrió a sus 60 años que está en el espectro autista. Con solo desmenuzar este fragmento podemos sacar dos temas importantísimos para la inclusión: la poca información que tiene la población en general del TEA y la dificultad para recibir un diagnóstico.

Imaginemos que durante toda nuestra vida nos hayamos sentido extraños en relación a la gente de nuestro entorno y que inexplicable, repetida y hostilmente esta nos confirme el presentimiento, generando, ante el desconocimiento, la inevitable pregunta de “¿qué está mal conmigo?”.

El autismo es invisible al no tratarse de una discapacidad física, pero si ejercemos el rol educador del periodista podemos evitar situaciones similares al testimonio.

 

[1] Cómo abordar el Trastorno del Espectro del Autismo desde los medios de comunicación

[2] Especialización y rigor periodístico, antídotos contra los estigmas asociados a la enfermedad

[3] Retrato de un asesino – El País

[4] Don’t Blame Adam Lanza’s Violence on Asperger’s

[5] Asperger, el síndrome de Adam Lanza

Alex Silva