Candidatos deben exponer propuestas a ciudadanos

Candidatos deben exponer propuestas a ciudadanos
Santiago Peña y Mario Abdo Benítez. Foto de Fernando Calistro. Fuente: https://www.ultimahora.com/enojado-y-los-gritos-marito-dice-que-ya-no-quiere-debatir-con-un-liberal-n1100188.html

Cuando transcurrían 26 días del noveno mes del año 1960, los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, Richard Nixon y John F. Kennedy, mostraron al mundo (el que sería el primer debate público), la importancia de enviar un mensaje claro a los electores compartiendo sus propuestas y consignas de acción política del gobierno, en caso de ganar las elecciones generales del país. 

Traigo a colación éste hecho histórico, ya que actualmente estamos a unos pocos meses de tener que elegir a la persona que tendrá la gran responsabilidad de estar a cargo de la administración del Estado paraguayo. Por ello, tenemos el derecho, y hasta la obligación, de estar enterados de cuáles son los proyectos de inversión pública tanto a nivel de educación, salud y seguridad, los planes de gobierno para las mejoras de las instituciones públicas, y las medidas correctivas esgrimidas como soluciones a la problemática que aqueja a nuestro país de todos y cada uno de los candidatos, que se presentarán a las elecciones y por los cuales tendremos que votar.

El pasado 31 de julio y 6 de agosto respectivamente, los precandidatos por el partido colorado, Mario Abdo Benítez y Santiago Peña, se presentaron en dos debates televisivos consecutivos. Pero esos tipos de debates no están a la altura del electorado, los ciudadanos merecemos un mejor intercambio de ideas y conocerlos mejor, antes de votar por uno de ellos.

Mario Abdo Benítez y Santiago Peña, precandidatos de la ANR para la Presidencia. Foto: La Nación. Imagen Fuente: https://www.780am.com.py/segun-alliana-mario-abdo-ya-llego-techo-santiago-pena-crecera-mas-aun/

Los precandidatos más bien aprovecharon para lanzarse recíprocamente críticas personales. En el primer debate, que por cierto, fue mucho más mesurado, Benítez de Colorado Añetete, disparó contra Peña diciendo “yo no dependo de Horacio Cartes ni de nadie”. 

Mientras el candidato de Honor Colorado, Santiago Peña se dirigió a su oponente diciéndole “te faltan propuestas”. Para el segundo encuentro los precandidatos utilizaron frases como “Peña es un oportunista”, y “Mario es una decepción”. 

La pregunta que toda la opinión pública se hizo fue: “por qué mejor no se enfocaron, aprovechando esa gran oportunidad, para hacerle conocer al gran público elector sus propuestas más importantes, elevando la calidad del debate; volcándose los mismos, a sacarse “los trapos sucios” en vivo y en directo, entresacando cada punto negativo a nivel personal.

Hubiera sido mejor, que estos tipos de críticas personales que ventilan cuestiones con las que no tenemos nada que ver los televidentes interesados en saber más de cada candidato, quedasen detrás de cámaras. Todo el espectáculo sirvió más bien para que nosotros, los que vamos a elegir por quién votar, entendiésemos la gran falencia en el diálogo abierto, profundo y de altura intelectual, que necesitamos en Paraguay. Al fin y al cabo, nosotros somos quiénes elegiremos a quiénes votar y quiénes no. 

Los paraguayos necesitamos saber, qué buscan alcanzar los interesados en ocupar el sillón presidencial del Palacio de López. Si están en busca del mejoramiento de sus cuentas bancarias, o en busca de lo que nos hace falta como civiles: el mejoramiento de la calidad de vida de nuestra sociedad.

Esa y muchas otras preguntas se podrán responder en cierto modo, al escuchar las propuestas de dichos candidatos, a través de discusiones constructivas –debates reales y consecuentes que ameritan una mayor preparación para saber “campear” con creces y “cintura política” los escollos de nuestro medio y poder así, ganarse a esa mayoría de indecisos–. 

De ésta manera también se podrá ir eliminando de a poco, esa costumbre tan paraguaya que tenemos, que es la de votar por los colores o movimientos partidarios y no por lo que deberíamos, las propuestas de la persona que representa a dicho movimiento partidario. 

Necesitamos dejar de lado las pasiones y enfocarnos inteligentemente, en poder sopesar cada una de las propuestas y promesas electorales, de lo contrario, caeremos siempre en el error de justipreciar a una candidatura por su “rostro nuevo” o “joven”, antes que lo verdaderamente importante: si están o no capacitados para estar al frente del gobierno. 

Sería muy trascendental que nos interesáramos más en exigirle a los presidenciables que prioricen comunicarnos sus proyectos de trabajo, en vez de estar hablando de banalidades.

Francisco López

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