El Parlante

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Opinión

Capitán de Mar y Tierra

Un capitán no abandona su barco dijo anoche en un tweet polémico el ministro de salud Julio Mazzoleni, ahora conocido como el Capitán de Mar y Tierra. Ciertamente, hasta el día de hoy en Paraguay no contamos con buques de guerra, acorazados, porta aviones, destructores, cruceros, fragatas y submarinos potentes, y al nivel de los países del mundo que invierten en estas poderosas herramientas de guerra; así las cosas, estamos ante un calamitoso encuentro con la realidad.

Desde un comienzo los marineros se amotinaron y siguieron las enseñanzas de los baluartes del buque de guerra estatal, todos esbirros de la corrupción. Si el barco se hunde, él, como CAPITÁN no debería hundirse con el barco si es que EL MISMO no tiene nada que ver con los escándalos.

El capitán tiene a otros que están por encima de él, que son los Mariscales del Almirantazgo quiénes colocan en puestos importantes de la Marina Imperial Paraguaya de Guerra (sin mar), a contraalmirantes, vicealmirantes y Navy Seals y los espías se regodean intentando lograr cumplir con sus intereses siniestros alejados de los intereses de la gente, conspicuos en sus intenciones, logran desbaratar todos los ajustes que se quieren conseguir con las medidas adoptadas por el gobierno.

No entiendo por qué un capitán de barco debería enfrentar el hundimiento de la Flota Imperial Paraguaya a toda costa, morir por una causa imposible es también de paso, reconocer su culpabilidad en todos estos engorrosos escándalos de corrupción que ahora golpean desde dentro a la organización del Gran Almirantazgo. Chester Nimitz cuando se dio cuenta que no podía salvar a su portaaviones, directamente dio la orden de abandonar el barco; los japoneses, fanatizados por su Emperador morían en sus barcos antes de hundirse suicidándose ritualmente…por un lado tenemos a un profesional de la guerra que entiende que cuando su máquina de guerra falla, no tiene por qué quedarse a observar su destrucción y terminar destruido sino salirse para seguir batallando y por el otro, a fanáticos que mueren antes de reconocer la derrota.

Me hace recordar la inevitable destrucción del Acorazado más grande del mundo de todos los tiempos, el Bismarck que tuvo a un capitán de barco orgulloso y que seguía el interés mayor, salvaguardar la vida de sus marineros contra el almirante puesto por Holler, que reconocía la estrategia de guerra antes que la vida de sus subordinados, esa pelea entre dos genios resultó en tomar decisiones que cambiaron el rumbo de la historia y catapultaron la caída del Tercer Reich en los océanos y perdiendo así su supremacía en los mares del mundo con todo lo que implicaba eso.

Y ahora, como antes, el problema esencial de esta guerra como aquella, era la cadena de suministros, tenemos un enemigo dentro de esta Flota Imperial Paraguaya, sus propios militares de alto grado son los que cortan los suministros para presentar batalla a la guerra declarada contra el mundo de los virus. Lamentablemente, no podremos ganar ninguna batalla si seguimos teniendo en nuestras filas, a estos condenados corruptos.

Repito: lamentablemente, no podremos ganar ninguna batalla si seguimos teniendo en nuestras filas, a estos condenados corruptos. Y el Capitán de Mar y Tierra, no debe bajo ningún concepto confiar en sus marineros, ya que ellos, conforman un grupo anterior a su ascensión al mando.

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