Carta de una Lectora sobre el Aborto

Carta de una Lectora sobre el Aborto

Esta es la historia de una mujer identificada como Marlene Fleitas. Ella mantuvo una relación desde los 14 años con un hombre que se volvió violento y le forzó a tener relaciones sexuales. Pidió ayuda a su madre y esta le ignoró. Fue junto a una amiga y a su hermana mayor, que le obligaron a practicarse un aborto. Marlene Fleitas va junto al padre de su hijo, quien la forzó a tener relaciones sexuales con ella y él se puso muy contento al saber que ella sería llevada a un abortorio.

La hermana mayor de Marlene Fleitas la llevó a una casa que queda cerca del Departamento de Identificaciones de la Policía Nacional. Dos mujeres con batas blancas le aplicaron anestesia, ella quedó profundamente dormida y al despertar, su hermana mayor le dice “está todo solucionado” pero la joven que sufrió el aborto dice que sintió un vacío inenarrable en su interior y entrando en un llanto desconsolado gritó “ya no valgo nada”.

Luego de haber leído un artículo sobre el aborto publicado por “El Parlante Digital”, Marlene Fleitas contacta con nosotros y nos pide contar su testimonio para que sirva a las mujeres que estén pasando por un momento similar al de ella. Nos dice que quizás de esta forma ella puede contribuir con la sociedad y a la vez, sanar el dolor que tiene dentro de su alma hace tantos años.

Todo lo escrito en esta introducción así como la carta que publicaremos a continuación, son el testimonio real de Marlene Fleitas. Con la excepción de su nombre, resguardamos todos los demás datos sobre la autora. El contenido de este artículo es de exclusiva responsabilidad de Marlene Fleitas.


A los

Señores Editores.

Periódico “El Parlante” Digital.

(E.S.D.).

Agradezco el espacio que me conceden para poder expresar mis sentimientos respecto a este tema que lo he vivido en carne propia. He buscado comunicarme con otros medios de prensa pero nunca me han dado el espacio. Lo que yo quiero contar es algo muy sencillo pero que duele muchísimo porque he vivido en carne propia el dolor, el engaño, la mentira y la muerte en vida que hay en el aborto. Leí un excelente artículo que en su medio de prensa publicaron sobre el aborto y entonces pensé que ustedes me podrían dar espacio para contar mi breve pero cruel historia. Les agradezco tanto por lo que están haciendo, que Dios les bendiga eternamente.

Deseo manifestar mi queja, rabia debido a hechos realizados por personas o grupos de personas, entre ellos específicos doctores y doctoras, quienes atentan contra la vida, y contra la integridad física y moral de mujeres embarazadas, al realizarles abortos en lugares clandestinos y/o clínicas sin importarles para nada el daño que nos hace, física, psíquica, emocional y espiritualmente.

Soy una víctima más de este sistema abortista, que lucra asquerosamente con la vida y con el cuerpo de las mujeres. Puedo mencionar algunas de las emociones que llevo conmigo desde ese entonces: a menudo siento ganas de morir, tengo rabia, ira, dolor, tristeza, enfado, rencor soledad, miedo, ansiedad y depresión. Estos son los resultados que nos llevan a vivir una vida muy dura y frustrante por haber optado por un aborto y no quisiera que ninguna mujer pasase más por éste horrendo crimen, ni que ningún doctor o doctora realicen más esto, más bien me gustaría que fueran todos denunciados y clausurados todos esos lugares ya sean clínicas o casas particulares y así poder llegar a marcar la gran diferencia de optar por la vida, y que ningún bebe fuese más abortado. Creo que los gobernantes de nuestro país deben castigar con mucha fuerza a los médicos y personas que ofrecen el aborto a mujeres, es algo tan horrible y por simples billetes destruyen la vida de un inocente y también convierten a la madre en una muerta en vida. Porque es así como yo me sentí cuando, por ignorancia y miedo, fui a hacerme un aborto.

Tanto lamento no poder tener a mi hijo en mis manos hoy. Pero al mismo tiempo, sé que Dios ha recibido el alma de ese inocente y quiero que mi testimonio sirva a todas las mujeres a las que están engañando para abortar. Es el peor error que cometerás en tu vida, es un dolor que se siente en el corazón todas las noches, el haber abortado a tu propio hijo. ¿Acaso vale la pena perder nuestra alma al cometer un asesinato simplemente porque no queremos afrontar las consecuencias de nuestros actos?

Así mismo quiero comentar a Ustedes que existen centros como alternativa al aborto y que ninguna mamá tiene que abortar a su bebe, pues los bebés son un regalo de Dios, una bendición como se dice en nuestra jerga. Si no fuera por la ayuda de estas personas, hoy en día no sé cómo habría superado la depresión tan fuerte que me afectó después de abortar a mi hijo.

En estos centros que luchan contra el aborto, están personas de buen corazón que ayudan a las mujeres embarazadas que en su desesperación piensan lo peor, pero sin juzgarlas las instruyen y en un proceso de acompañamiento llegan a un final feliz. Ellos trabajan de manera anónima, sin pedir nada a cambio y simplemente ofrecen su ayuda a quienes están pasando por esta situación desesperante. Es una verdadera lástima que yo no haya podido acceder a estas personas años atrás, si las hubiera conocido antes quizás hoy yo estaría con mi hijo pero yo sé que mi hijo me ha perdonado porque me arrepiento de todo corazón de lo que hice y solamente sueño con poder conocerle en el día de mi muerte.

Agradezco a Dios y a la Virgen María por la labor de todas estas personas voluntarias que trabajan, silenciosa y discretamente, para salvar vidas y también les agradezco a Ustedes por haberme concedido este espacio. Mi intención es que mi testimonio pueda servir a otras mujeres y también hombres que puedan estar atravesando una situación similar. Yo seguiré enseñando a las mujeres lo horrible que es el aborto, porque yo lo he vivido en mi propia carne y ojalá Dios me de fuerzas para poder vivir muchos años y contar al mundo la tragedia que tantas mujeres como yo están sufriendo, por ignorancia, por miedo, por engaños. El aborto es el peor abuso que pueden hacer a una mujer porque se mata a dos personas, a un hijo y a una madre. Pero siempre hay esperanza de arrepentirse y luchar para que otras mujeres no sufran lo que yo sufrí.

Gracias por su atención y de nuevo, que Dios les bendiga.

Atte: Marlene Fleitas (paraguaya).


Una valiente compatriota identificada como Marlene Fleitas nos cuenta su vivencia personal en una clínica donde se practica clandestinamente el aborto. El contenido de este artículo es de exclusiva responsabilidad de la autora.
Una valiente compatriota identificada como Marlene Fleitas nos cuenta su vivencia personal en una clínica donde se practica clandestinamente el aborto. El contenido de este artículo es de exclusiva responsabilidad de la autora.

El Parlante