El Parlante

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Análisis Economía Ensayo Opinión

Causalidad de la economía

Definimos ciertos hechos normalmente, gracias a circunstancias con el axioma de causa y efecto. Nos abocamos a contextualizar los resultados, por concebir que las disposiciones elementales de la vida, sean consecuencia de un hecho anterior, que predetermina dicho resultado. Las sociedades en su entorno socioeconómico poseen una característica más que fundamental, que determina la consecución del progreso o no, en materia de perfil demográfico.

Una economía en desarrollo, de bienes y servicios garantizados proviene primeramente de una necesidad anterior que determina la evolución de ese elemento. Para poder producir un bien, que es de necesidad en un entorno socio-económico, se tuvo que haber producido una serie de procesos anteriores que podemos llamar en este caso, correlación de niveles de producción. Un bien básico, el cual podemos dibujar en este ensayo como un alimento esencial, el arroz, posee un proceso de producción bien elaborado para llevarlo a la mesa de un hogar.

Imagen: haciendocamino1.files.wordpress.com/2008/10/paraguay018.jpg

Este bien básico, de consumo masivo, posee a su vez unos bienes de producción tan importantes que sin ellos no sería posible obtenerlos, ni llevarlos a su comercialización. Aquí podemos definir inicialmente, como bienes de primer o segundo orden a los bienes necesarios para poder producir bienes de un orden superior. La correlación de necesidad de bienes está ligada a su vez con la teoría de causalidad de la economía.

Adam Smith definía que el costo de producción está ligado a la diversificación de las tareas o de las ocupaciones. Ciertamente verdadero cuando la causalidad tiene un matiz de transformación fija. La causalidad de transformación fija sería la que tiene exclusividad, en cuanto a lo que el hombre puede manejar, lo que puede medir, e incluso organizar. V.g. horarios de trabajo, insumos de materia prima. La causalidad de transformación variable está compuesta por factores no organizables, V.g. clima, situaciones políticas.

La causalidad es un término manejado por Carl Menger y Friedrich Von Wieser  cuando se refieren a disposiciones de bienes de orden superior. Superior a la necesidad. Como por ejemplo el agua o el aire. Esas necesidades no son económicamente bienes de transacción, aunque sean necesarias e inherentes para la vida. La causalidad tiene otro ejemplo gravitante en algunas sociedades con una cultura arraigada y concentrada. La idiosincrasia de la gente.

Este argumento pocas veces fue tomado en cuenta como responsable directo de una economía de funcionalidad. Miguel de Unamuno en su libro “En torno al casticismo” repudia el ingreso de otras sociedades en torno al español de cepa. Esto generó en Madrid y ciudades con mayor empoderamiento económico global una pérdida del origen de los bienes de producción locales. Y esto logró que los bienes de satisfacción sean siempre más complejos de cubrir, por lo que se diversificaron las ocupaciones, las labores.

Imagen: www.ceo-latam.com/opinion/gran-problema-la-economia-informal-en-america-latina/

Un bien de satisfacción ulterior, con varianza en bienes de causalidad de transformación variables, saltaron a esperar nuevas formas de cobertura de especialidad.

Volviendo a la causalidad meramente fija y de orden superior para la satisfacción general de las personas, la evolución de estas sociedades igualmente generó un incremento de especializaciones que contemplen la complejidad de las nociones.

La diferencia entre bienes de primer orden, —siempre atribuyendo a la satisfacción de la pirámide de Maslow—, implicó que se marque un crecimiento de la diferenciación. Esta diferenciación es extraordinaria en el marco económico, porque al dinamizar el proceso de un bien, atribuyéndole una producción de concepto marginal para el cliente inmediato o final, sucumbe en ese mismo proceso, formalizando la investigación de calidad.

Para la causalidad de transformación variable muchas veces las economías deben tener parámetros que rigen en cálculos fríos. Aunque no siempre es exacto. Casos ejemplificadores son los crecimientos proyectados para países como Chile y Bolivia a inicio de año para el FMI y el Banco Mundial, donde la estabilidad política era aparente, aunque retumbaron los estallidos sociales, siempre molestosos para la inversión.

En Paraguay, la gran sequía en el año 2019, aventuró a mediados del año un crecimiento ínfimo o nulo. Adentrándonos en este paréntesis económico, el Paraguay posee dentro del PIB una producción en gran porcentaje de bienes de primer orden de satisfacción. Cuando la causalidad de transformación variable entra en juego no se tiene un plan B tan fuerte como para soportar el equilibrio a nivel país. El crecimiento social económico del país es fuerte.

Imagen: www.portafolio.co/economia/el-peso-de-la-informal-en-el-pib-del-pais-519503

Tomando como signo de exclamación lo expuesto en párrafos anteriores, la diversificación de las tareas y ocupaciones también están concatenadas con factores como por ejemplo: Clima, turismo, idiosincrasia. Esto hace que la economía marginal crezca pero sin un sustento de autores involucrados, no se verá reflejado directamente o inmediatamente. Esto necesariamente debe ser manejado.

Podemos sugerir que la economía de una sociedad posee atributos marginales o aspiracionales que siempre dinamizan la producción de los bienes de primer orden, y en este contexto, una buena idea de inversión debe estar estudiada fuertemente para no desertar en un tiempo X a mediano plazo.

La velocidad con que puede llegar a transformarse una economía depende de la causalidad de transformación fija en un porcentaje importante en cuanto la economía quiera subsistir y estabilizarse con las curvas de crecimiento, pero siempre lo variable podría inferir en cualquier momento.

Es ahí que se necesita la separación de los bienes de primer orden, con los bienes de segundo y tercer orden de necesidad social, y aspirar a combatir la varianza con mecanismos de valor monetario e impositivo. 

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