De qué y cómo nos defendemos…(Cuarta parte)

De qué y cómo nos defendemos…(Cuarta parte)

Ayer les decía que hay gente que deliberadamente, por razones ideológicas o económicas, pretenden dejarnos indefensos atacando el Estado de Derecho.

Hay gente que no tienen ese propósito, no lo hacen deliberadamente pero contribuyen con ellos de puro imprudente, ignorantes o figuretis. Sepan distinguir el que “pilotea” del que sabe. La diferencia es muy nítida.

Es fundamental que tengamos un buen debate sobre el tema de las “nuevas amenazas”, que son las que atentan contra el funcionamiento del Estado (narcotráfico, crimen organizado, terrorismo, etc.). Para que haya debate tienen que existir conocimiento y honestidad intelectual.

El conocimiento para que se funde en RAZONES (no en antojos, creencias, superchería, mitos y leyendas); y la honestidad intelectual para reconocer cuando un argumento es mejor que el otro. Sobre todo cuando el argumento del otro es mejor que el propio.

Ese reconocimiento no se dará cuando uno ASUME UNA POSICIÓN. Cuando se toma posición se defiende la posición y ya no hay razón que valga. Entonces, lo ideal es que las razones se expongan y luego de valorar los argumentos se asuma la posición. No antes.

En este caso otra condición muy importante, si no necesaria, es entender que pasa hoy, entender que el mundo cambió dramáticamente desde hace una década y que el futuro será completamente distinto a lo que vemos hoy.

En ninguna parte del mundo se plantea cambios constitucionales para enfrentar estos cambios porque es cuestión de apoyarse en la esencia del Estado y del derecho constitucional para interpretar la Constitución de forma tal a que cumpla con los objetivos superiores que ella misma establece.

Pensar como antes de la caída del muro de Berlín y la caída de la dictadura en 1989 en nuestro país es asegurarse el más rotundo fracaso como nación y como gobierno para enfrentar los desafíos contemporáneos en materia de Defensa. Repito, la seguridad es un producto de un buen sistema de Defensa.

Dentro de ese sistema de DEFENSA, hay un rol que debe cumplir las FF.AA. cuando es necesario utilizar elementos de combate para neutralizar a un enemigo que está dispuesto a combatir.

El que tiene amplias facultades según la constitución para defendernos es el Presidente de la República. Inc. 9 del artículo 238: De los deberes y atribuciones del Presidente de la República, copio:

Es comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, cargo que NO SE DELEGA.(…)dispone de la FFAA, las organiza y distribuye. (…) Adopta las medidas necesarias para la defensa nacional (…)

Estimo que lo primero que hay que hacer es olvidarse de los viejos términos “seguridad interna” o “seguridad integral” porque representan una forma de pensar que ya no sirve; lo que hacen es confundir.

El Chapo Guzmán. (Bloomberg).

La clave está en definir la naturaleza de la amenaza para establecer si es un problema de Defensa o un problema de criminalidad. La primera desafía el modelo y el funcionamiento del Estado; la segunda desafía y cuestiona la eficiencia del gobierno, sin discutirla, para reprimir los delitos. Son cosas distintas.

En la actualidad, salvo en países conceptualmente atrasados, ya no se discute las cosas que nosotros cuestionamos o discutimos. Vean, solo de ejemplo, como la Marina (FF.AA.) actúa en México, las FF.AA. en Colombia y en los EE.UU.

Por Gonzalo Arnulfo Quintana Olmedo

El Parlante

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *