El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Opinión

Debemos dejar de ser indiferentes, responsabilizarnos y no permanecer estáticos ni fatalistas

El infortunio del Paraguay de Teodosio González, la famosa frase de Augusto Roa Bastos y la poética incluida en la letra musical «Patria Soñada» de Carlos Miguel Jiménez, fueron los motivos para emprender una reflexión marcada por la tragedia constante y la desesperanza acumulada en la psique del paraguayo a lo largo de estos años de transición democrática que no ha trascendido correctamente.

Es la primera vez que se escucha una lectura de la carta de un Obispo de Caacupé (inspirada en una del Monseñor Juan Sinforiano Bogarín en 1918) que se refiera a la importancia de la literatura y el arte en la construcción de un país diferente, y necesario punto de partida para dejar atrás el lastre de la corrupción imperante que desestabiliza el “Estado de Derecho”, y convierte a un paraguayo en el peor enemigo de otro compatriota: políticos y grupos de poder que han saqueado las arcas de la Nación, y se han empotrado en lo más alto, dejando de lado las reivindicaciones sociales añoradas por las personas que han cimentado la esperanza de un futuro mejor en el equilibrio, igualdad y equidad.

También, el clientelismo, el prebendarismo, la narcopolítica, la compra de votos, los puntales de la corrupción imperante en Paraguay, deben ser extirpados para siempre de la función pública.

El Paraguay debe dejar el idilio con el infortunio a un lado y pensar en la verdadera transformación. Necesitamos Justicia, que todos formen parte de las oportunidades, en igualdad de condiciones, dando cada uno a lo suyo.

Debemos dejar de ser indiferentes, tomar responsabilidades, responsabilizarnos, no permanecer estáticos ni fatalistas, inmiscuirnos para tomar el control de los cambios que necesitamos para convertirnos en un país serio, elegir formar parte del cambio, no esperar eternamente sentados, porque si dejamos el fortalecimiento de nuestra nación a los corruptos y grupos de poder que buscan beneficio propio, entonces, la Patria soñada jamás será lograda y el infortunio, será siempre, la maldición enquistada en las conciencias de quienes eligieron mirar a otro lado.

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *