El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Opinión

Del derecho a la educación y la educación como derecho

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En su artículo 73, nuestra Constitución Nacional consagra que “Toda persona tiene derecho a la educación integral y permanente”. Mucho se habla en nuestro país en cuanto a la educación básica como derecho, pero, ¿La universitaria qué? ¿Es acaso solo el beneficio de unos pocos?, nuestra Carta Magna en el artículo 76 menciona que “El Estado fomentará la enseñanza media, técnica, agropecuaria, industrial y la superior o universitaria, así como la investigación científica y tecnológica.”

Ante esta pandemia por la Covid-19 se ven reflejados muchos sistemas en deterioro, entre ellos el de la educación superior. En la Universidad Nacional de Asunción (UNA), una gran cantidad de cursillistas se encuentran en estado de shock ante esta situación, no por el hecho de prácticamente perder un año sino por lo que uno  gasta y se sacrifica en esta etapa a fin de formar parte de la institución.

Conversando con una participante del probatorio de ingreso de la Facultad de Arquitectura Diseño y Arte de la UNA, la misma manifiesta “700 (mil) es la matrícula, más lo materiales y los libros son como 3 millones”.

EL CPI (Cursillo Probatorio de Ingreso) se ha convertido en un gran negocio, ya que es obligatoria la participación de los alumnos del mismo en la mayoría de las facultades de la UNA. Esta realidad nos hace ver que el dinero se ha vuelto un condicionante para acceder a una educación superior en el Paraguay.

Así también cabe destacar el aumento de las universidades privadas a fin de paliar el hecho de que no todos pueden acceder a lo nacional, lo que ha bajado la calidad de la enseñanza a nivel terciario. En un artículo denominado “Educación Superior”, el Diario La Nación comenta sobre estas nuevas instituciones “Se trata de fábricas de títulos y diplomas académicos, los cuales son entregados a todo aquel que tenga la posibilidad de cubrir los costos de las cuotas y aranceles, sin que se preste demasiada atención al rendimiento del estudiante, a la carga horaria o a la demostración efectiva de que se han adquirido los conocimientos necesarios para el ejercicio de la profesión. Con el pretexto de ampliar la oferta educativa y de responder a una necesidad de la sociedad se ha terminado por transformar a la educación superior en una mercancía de mala calidad.”

Si bien no a todas se las puede meter en una misma bolsa, podríamos decir que una gran cantidad de instituciones de educación superior privadas no se encuentran en condiciones.  Incluso personas con una buena predisposición a continuar con sus estudios han sido estafadas porque estos organismos ni siquiera contaban con carreras habilitadas por el CONES (Consejo Nacional de Educación Superior), por lo que no podrán ser reconocidos sus títulos universitarios.    

Según un estudio realizado por el MEC y publicado en el Diario Ultima Hora  “Solo el 10% de los que se matriculan en una carrera terciaria en el país terminan sus estudios”, lo que implica que existe una gran número de deserción (90%), que se da por diversos motivos tales como la desigualdad social.

Estudiar es una odisea  en un país que al decir de Roa Bastos “Es una isla rodeada de tierra”.

Diario HOY

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