EEUU vs Irán: Vaivenes de un conflicto vigente

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Hablar de los conflictos interminables entre los Estados Unidos de Norteamérica y la República Islámica de Irán es algo común y casi una costumbre a nivel internacional. Pero para entender todo lo que ocurrió en los últimos días, es necesario recorrer las páginas de la Historia Reciente para tener una mejor comprensión de la situación y explicar con mayor facilidad por qué se han tomado las decisiones actuales.

1- REINO Ó REPÚBLICA.

Hasta el año 1979 no existía «República Islámica de Irán» sino «Reino de Persia», institución de más de 2.000 años dirigida por el Shá de Irán. El último Shá fue Mohammed Reza Pahlaví, quien reinó desde el 16 de Septiembre de 1941 hasta el 11 de Febrero de 1979 cuando fue derrocado por los rebeldes dirigidos por el Ayatolá Jomeini.

El Último Rey de Persia fue un gobernante que trajo muchísimos avances tecnológicos y culturales a Irán. Monarca semi-constitucional, era muy pro Occidental, educado en Francia e Inglaterra, y permitió grandes libertades sociales y económicas a la población de su país. Aunque era musulmán chiíta, existía tolerancia religiosa en sus tierras y las fotografías de la época nos muestran las grandes diferencias entre el Irán en tiempos del Shá y el Irán de la actualidad. Se dice que durante la administración de Reza Pahlaví, el PIB de Irán se incrementó más de 400 veces en comparación a lo que había durante el reinado anterior. Fue la llamada «Revolución Blanca» del Rey de Persia, que puso a Irán en un sitial de respeto a nivel internacional.

El último Rey de Persia, Mohammed Reza Pahleví, Shá de Irán. Fue derrocado por la Revolución Islámica en 1979. (Wikimedia Commons).

De cualquier manera, los países occidentales no miraban con buenos ojos a una Monarquía de Veinticinco Siglos que todavía ostentaba muchísimo poder. Y las cosas se agravaron cuando el Shá de Irán, en la década de 1950, decidió nacionalizar los hidrocarburos de su país. ¡Anatema! EEUU y especialmente Gran Bretaña no perdonarían jamás esta afrenta y en 1953 orquestaron un Golpe de Estado para eliminar a los «Ministros Problemáticos» del gobierno del Shá, quienes eran los que llevaban adelante las señaladas políticas económicas. El Rey de Persia terminó cediendo a las demandas de EEUU y Gran Bretaña, conservó su trono y aceptó que fueran quitados del camino todos los miembros de su gobierno que eran mal vistos por los occidentales.

La maniobra que se ejecutó entonces fue muy mal vista por el pueblo de Irán, que empezó a considerar a su monarca como un «perro faldero» de los intereses occidentales. El Rey de Persia, que siempre fue un ferviente anti liberal y anti comunista, acrecentó aún más su postura contraria a cualquier progresismo y marxismo (con no pocas violaciones a los derechos humanos), lo que generaba como «efecto rebote» que sus opositores buscaran ayuda de facciones revolucionarias y radicales, todas ellas vinculadas a la Unión Soviética. Finalmente, entrándose en los 1970s, se vivió una crisis económica que fue el detonante decisivo: los enemigos del monarca se unieron tras la bandera del Ayatolá Jomeini. Era la «Revolución Islámica», apoyada por la Rusia Marxista. El Shá solicitó ayuda de EEUU y Gran Bretaña apelando al contexto de la Guerra Fría, pero estos no sólo le ignoraron sino que dieron amplio apoyo propagandístico e incluso diplomático a la «Revolución Islámica».

Así cayó la monarquía más antigua que le quedaba al mundo civilizado e Irán se convertía en una teocracia revolucionaria. Concepto único y especial, propio de nuestros tiempos posmodernos. El amigo de EEUU y la URSS, Gran Ayatolá Ruhollah Jomeini se convertía en «Líder Supremo» de la República Islámica de Irán, una compleja mezcla de teocracia autoritaria y república democrática en la que lo primero, por su carácter musulmán radical (y bien propio de la herejía nestoriana) predomina.

¿Quiénes fueron responsables de la caída del Rey de Persia? El mismo monarca, ciertamente. Pero no se puede dejar de señalar la enorme influencia que tuvieron las grandes potencias, EEUU, URSS y Gran Bretaña, en favorecer a los rebeldes que finalmente lograron su objetivo. La «Revolución Islámica» triunfó, en gran medida, por «acción, complicidad u omisión» de EEUU y sus aliados.

2- HERIDAS ABIERTAS.

Nadie duda del gran poderío militar de EEUU, que tiene por doctrina poseer un gasto militar que supere con facilidad a sus tres más próximos competidores combinados (China, Rusia e India; pero de hecho supera a todos ellos y sólo se le iguala si se agrega a Arabia Saudita Francia e Inglaterra en la lista, es decir, EEUU actualmente tiene el mismo gasto militar que sus seis más cercanos competidores). Más como nos lo demuestra la historia universal e incluso la historia reciente de los mismísimos EEUU, tener un inmenso gasto militar y tener al ejército mejor armado del mundo no es garantía de vencer en ninguna contienda bélica.

De hecho, recordemos lo ocurrido en la Historia Reciente (post Segunda Guerra Mundial): EEUU fue derrotado en la «Guerra de Laos» (1953-1975), en la «Guerra de Vietnam» (1955-1975), en la «Revolución Cubana» (1953-1961, incluyendo la paliza sufrida en Bahía de Cochinos), en la «Guerra de Camboya» (1967-1975), en el «Conflicto de Líbano» (1982-1984) y podríamos citar otros tantos ejemplos como la «Guerra Civil Siria», en la que EEUU y sus aliados están siendo derrotados. Así mismo, otros conflictos en los que EEUU participó y permanecieron «inconclusos» o con «empate técnico» podrían ser mencionados: «Guerra de Corea» (1950-1953) o las interminables intervenciones en Somalía, Irak, Afganistán, Pakistán y que siguen siendo un quebradero de cabeza para El Pentágono.

Gral. Fidel Castro (centroizq.) y Com. Ernesto «Che» Guevara (centroder.) dirigiendo las operaciones militares de Cuba en 1953-1961. Por dos ocasiones los cubanos derrotaron en Guerra Convencional al Ejército de EEUU. (BBC).

Y aquí mencionaremos otro conflicto al que daremos cierto destaque: la «Guerra de Irán-Irak» (1980-1989). Porque EEUU tenían a un cierto amigo, aliado y compañero en la zona. Su nombre era Saddam Hussein. A éste señor, la Administración de Ronald Reagan le proveyó de financiación, armas (posteriormente soldados y buques, como apoyarían también a los Talibanes de Afganistán que luego fueron sus enemigos) y buena propaganda para lanzar su ofensiva contra la República Islámica de Irán. Obediente, Saddam hizo lo que se le pidió y en 1982, todo parecía acabado para los soldados del Ayatolá Jomeini. Pero los persas reaccionaron, no sólo recuperaron sus territorios perdidos en una brutal contraofensiva sino que estaban ocupando, para 1988, territorio iraquí y tenían por objetivo derrocar a Saddam Hussein e imponer a su propio gobierno títere. Esta guerra entró en un punto muerto por la intervención abierta de todas las grandes potencias internacionales, especialmente EEUU, en favor de Irak. Se llegó a un cese al fuego, se acordó el «status quo ante bellum» y casi 1.000.000 de cadáveres quedaron en el campo de batalla.

Aunque el resultado oficial de la «Guerra de Irán-Irak» es considerado como tablas, la realidad es que se trató de una victoria moral de los Iraníes, quienes lucharon contra una enorme alianza internacional en su contra. ¡Hasta la Unión Soviética (que en ese tiempo tampoco estaba para gauchadas) les soltó la mano! Pero la «Revolución Islámica» fue salvada y desde entonces nadie se atreve a ir directamente contra ellos.

El Dictador Irakí Saddam Hussein (der.) saluda al Ministro Enviado por el Presidente Ronald Reagan a Irak en 1983, Donald Rumsfeld (izq.). (Wikimedia Commons).

EEUU, desde su llamada «Guerra contra el Terrorismo» iniciada por George Bush Jr. en el 2001, viene ocupando de manera ilegítima largas porciones del territorio de Irak, Afganistán e incluso Pakistán, sin olvidar la guerra (e inminente derrota) que están peleando en la Siria de Bashar al Assad. Su posición en la zona de Oriente Medio no es sencilla, para nada sencilla. Primero que nada, porque Arabia Saudita quizás sea actualmente su aliado, pero esta se encuentra embrollada en una guerra interminable con Yemen y porque ningún país musulmán, por más que existan miles de enemistades internas entre facciones islámicas, se atreverá a levantar la mano contra otro país musulmán, al menos de manera alevosa, tratándose de un «infiel» como EEUU el agresor.

En segundo lugar, El Pentágono sabe que Rusia, China (y a la distancia la India, enemiga de Pakistán que es aliada de EEUU) no están a favor de intervenciones militares injustificadas en la zona y que apoyarán a Irán por razones de geoestrategia básica: el control del Golfo de Hormuz, por dónde pasa el 33% del petróleo mundial, casi todo ese hidrocarburo para uso de Rusia, China y la India.

De esta manera, es demasiado fácil comprender que EEUU no está en condiciones, ni históricas ni geopolíticas, de arriesgarse a una aventura complicadísima que sólo le sumaría un dolor más de cabeza y que tiene todas las posibilidades de ingresar en el limbo de lo incierto, de lo interminable. ¡Ya tienen suficientes conflictos imposibles de ganar en Afganistán, Irak, Somalía, Siria!

El Presidente de EEUU Ronald Reagan recibe en la Casa Blanca a una delegación de guerrilleros y talibanes de Afganistán en 1983. Luego, estos se convertirían en enemigos de su país. (Getty Images).

Para colmo de los colmos, el Gobierno de Irak ha votado la salida de EEUU de la zona y el Estado de Israel hace varios días que se «lavó las manos» respecto a cualquier intervención suya en la zona, pues ellos tienen sus propios problemas como para meterse en otros entuertos. Sencillamente, la situación no es favorable, la cosa está lejos de ser un «paseo militar».

En este contexto se da la muerte del Gral. Qasem Soleimani.

3- TRUMP Y SOLEIMANI.

Veterano guerrero de mil batallas, Qasem Soleimani empezó como soldado durante la Revolución Islámica de 1979, fue ascendiendo los rangos hasta que en la fase final de la Guerra de Irán-Irak ya era Coronel de Fuerzas Acorazadas. Se le llegó a llamar «el Rommel de Irán» por su espectacular genio en las operaciones blindadas, genio que demostraría en la Contienda contra los Kurdos y posteriormente al convertirse en la mano derecha (en asuntos militares y con apoyo de Rusia) del Presidente Bashar al Assad en Siria, con lo que el Ejército Nacionalista Sirio recuperaría todo el territorio perdido a manos de las fuerzas de ISIS y las Fuerzas Revolucionarias apoyadas con armas y hombres por EEUU y sus aliados.

Ya con el rango de General de las Fuerzas Quds, Soleimani fue principal líder y reorganizador de la resistencia en Irak contra la ocupación estadounidense de dicho país, que data desde tiempos de George Bush Jr. y además proveía de ayuda a grupos insurgentes como Hezbollah, enemigos declarados del Estado de Israel.

El Presidente de EEUU, Donald J. Trump, ciertamente sabía dónde pegar duro y fuerte para causar gran daño a Irán: muy al estilo yanqui, el 3 de Enero de 2020 el Gral. Qasem Soleimani fue asesinado por un ataque con drones… La muerte de Soleimani, el «Rommel de Irán», fue un golpe durísimo.

A la izquierda, el Gral. Qasem Soleimani, líder de las Fuerzas Quds de Irán, asesinado el 3 de Enero de 2020 por un ataque con drones. A la derecha, Donald Trump, 45º Presidente de EEUU, quien ordenó dicho ataque. (Imagen de autor desconocido).

Y también, todo sea dicho, violatorio de cualquier derecho y ley internacional: es EEUU el que se encuentra ocupando de manera ilegal la República de Irak desde la ya mencionada «Guerra contra el Terrorismo» en la que hicieron ejecutar sin juicio justo a su ex amigo Saddam Hussein, por la excusa (y mentira, que el mismo Donald Trump denunciaba) de que poseía armas de destrucción masiva. Son los estadounidenses quienes están violando la soberanía irakí y esto se los hizo saber hace unos pocos días el Gobierno de Irak: votaron por la expulsión de las Fuerzas de Ocupación Estadounidense en el país. Qasem Soleimani se hallaba en Irak como parte de la cooperación diplomática entre Irán e Irak, precisamente como agregado militar.

La respuesta de Irán no se hizo esperar: bombardearon algunas bases militares de EEUU en la zona y amenazaron con que atacarían Arabia Saudita e Israel si los estadounidenses contragolpeaban.

Pero a pesar de toda la alharaca y el sonido de tambores de guerra, el conflicto se desaceleró. Donald J. Trump, probablemente uno de los mejores presidentes que está teniendo EEUU en los últimos tiempos, no quiso ceder a las presiones guerreras y se mantuvo firme en su política de no intervención y no-belicismo.

Se anunció de manera oficial por el Pentágono que EEUU no sufrió bajas militares en la respuesta iraní (por otra parte, medios Rusos, Chinos y oficiales de Irán hablan de 80 bajas estadounidenses). Probablemente era lo que Donald Trump quería que se anuncie. En medio del proceso de Impeachment que le están llevando adelante, Trump ya logró sacar gran partido a su favor: demostró que con un sólo golpe quirúrgico podía hacer enorme daño a sus enemigos en defensa de EEUU y al mismo tiempo, dejó bien en claro que él siempre estaría abocado por la Paz Mundial, que no buscaría acrecentar el batir de las marchas militares. Todo lo contrario, EEUU seguirá, en su administración, buscando la armonía y los acuerdos pacíficos entre las naciones, incluso con Irán, al que auguró (en su discurso) un futuro próspero pero al mismo tiempo, al que impondría sanciones económicas. Irán por su parte, aunque siempre será una incógnita, aparentemente aceptó la tregua ofrecida por Trump.

El actual Presidente de los Estados Unidos demostró una vez más estar más allá de las presiones, más allá de los cacareos mediáticos y actuó con notable sangre fría. Si bien se le puede criticar por la acción que culminó en el asesinato del Gral. Soleimani, en el gran esquema de su política interior y exterior, se anotó una victoria contra sus adversarios políticos y ha demostrado que EEUU puede golpear fuerte y durísimo a los que buscan desafiarle. Por otra parte, también demuestra su gran prudencia y buen tino: Irán no es un rival fácil de vencer, no se puede garantizar absolutamente nada en una guerra de esa naturaleza contra un enemigo que está preparándose para ello, militar y moralmente, hace más de 30 años. El Ayatolá Jamenei, sucesor de Jomeini, no deja pasar un sólo día sin predicar a su pueblo sobre la inminente llegada de la guerra contra los «infieles» de EEUU, de recordar a su nación que los estadounidenses sólo tienen héroes inventados por Hollywood, sólo tienen a «Spider Man» y a «Bob Esponja» y ningún caudillo similar a Soleimani (lo que, al menos para los tiempos recientes, no deja de ser tremenda verdad).

Gran Ayatolá Alí Jamenei, actual Líder Supremo de Irán, quien ha dicho que EEUU sólamente tienen héroes falsos e inventados por Hollywood, como Bob Esponja o Spider Man. (HispanTV).

Irán, con 82 millones de habitantes, con apoyo de Rusia y China, con el fanatismo de su Revolución Islámica, fácilmente pueden dejar hablando pavadas a los «halcones de la guerra» en EEUU, así como en Cuba y en Vietnam (por no citar otros ejemplos ya mencionados). ¡Nadie quiere que se desate semejante guerra! Bueno, nadie, excepto los mencionados «halcones».

Pero por fortuna, Donald Trump es más astuto que ellos. Esperemos que esa astucia continúe por muchos, muchos años más.

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