El Parlante

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Mundo Opinión

El anti-racismo más racista

La muerte, uno de los eventos más desafortunados del mundo y prácticamente, es lo único que no podamos evitar en la vida, pero lo más lamentable de esto es que cuando ese momento llegue sea de manera trágica, ya sea por una enfermedad prolongada, un accidente de tránsito o de las peores formas que uno se pueda imaginar. Pero lo real es que  la humanidad ha tenido tiempos de maldad infinita, en donde prácticamente varios tipos de sociedades se vieron sometidas,

En este sentido es inevitable hablar de la esclavitud y el dominio de algunas civilizaciones sobre otras, la Santa Inquisición de la Iglesia, así como lo colonización de los europeos en tierras americanas, pero uno de los sucesos que tan solo se vieron casi superados hace menos de 100 años, es el racismo, más acentuado aún entre la población afroamericana y la llamada raza blanca. Esta situación no borra los eventos racistas a personas de origen indígena, asiática, musulmana y latinoamericanas, pero en estas líneas solo hablaremos del racismo que las masas progresistas conocen como único, que es el de LA SUPREMACÍA BLANCA sobre los afro-descendientes.

Se han hecho memorables filmes cinematográficos, que nos abrumaron con la dolorosa realidad de tiempos anteriores, en donde los afroamericanos, sufrían, eran acusados de herejía, condenados por delitos que no cometieron solo por el color de piel, satanizados por su religión alegre y sufrida, pero por sobre todo por el simple hecho de ser “negros”, palabra que hoy día puede provocar una ofensa mucho más grande que a la propia cultura, o identidad de ser humano de una persona.

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Desafortunadamente en EE.UU, se ha constatado un hecho muy doloroso, en donde unos policías mataron a una persona llamada George Floyd de 46 años, a manos de unos policías, hecho que fue grabado por muchas personas y considerado una clara muestra de racismo de blancos hacia negros, lo que desencadenó una serie de movilizaciones que fueron denominados Black Lives Matter 2020 (Las Vidas Negras Importan, por su traducción en español), en donde se registraron una considerable cantidad de disturbios en muchos Estados del país que dejaron las ciudades devastadas, dejando de lado los cuidados y el distanciamiento social, por la pandemia creciente, que ha dejado más de 45.000 muertos en todo el territorio estadounidense. En pleno auge surge otro caso de asesinato policial en la ciudad de Atlanta, lo que aquí en Paraguay llamaríamos un caso de gatillo fácil. Esta situación tendría un aparente tinte similar al de George Floyd, ya que los manifestantes catalogarían esta violencia como un acto de racismo de blancos hacia afroamericanos.

Más allá de ir a las situaciones que llevaron a los agentes de policía a protagonizar tan lamentables hechos, y esperando que paguen por sus culpas, quisiera apuntar a las disidencias, a aquellos ciudadanos que se ven frustrados, desilusionados, tratados como seres inferiores, quienes fueron víctimas de los disturbios, por lo que perdieron todos sus ingresos, y que justamente se trata de ciudadanos afro descendientes.

Mural en honor de George Floyd en Minnesota | TWITTER@VIKINGS

Estas personas se sienten desamparadas y utilizadas por una pelea política en la cual ellos no quieren verse inmersos. La crueldad con el que “El hombre blanco”, intenta reivindicarse ante lo políticamente correcto y servir a las llamadas minorías ciudadanas, han hecho que varias de estas personas se sientan inútiles, inservibles y hasta enmudecidas, implorando que no las traten como desvalidos o como seres inferiores que necesitan una mayor protección que los demás, pero como siempre, las masas tienen una respuesta para ellos, y es que el actual presidente Donald Trump, no responde a las necesidades de estos ciudadanos, y es él, el que los está desamparando, tratando de dar así una respuesta a los destrozos realizados.

Desde el asesinato del activista y pastor afroamericano  Martin Luther King, en 1968, no se han visto este tipo de hechos. Situaciones que muchos de los supuestos defendidos repudian, ya que hasta ahora no se ha logrado nada.

Es increíble la culpa que han acendrado en todos los ciudadanos estos movimientos activistas que supuestamente luchan por las igualdades, en donde solamente hacen sentir mal a las personas que nacieron con piel clara, poniéndolos en el papel de victimarios desde su nacimiento, haciéndolos responsables de catástrofes históricas de las que ellos posiblemente ni siquiera tienen idea, y poniendo en el papel de víctimas eternas a las personas de tez oscura, haciéndoles creer que el mundo está en su contra y que nunca conseguirán nada por su cuenta, porque en el pasado fue así, y por tanto, se encuentran predestinados a vivir un futuro similar.

¿Pero qué está pasando? ¿Nos estamos volviendo locos? ¿Realmente estamos haciendo emergentes nuevamente las diferencias raciales? ¿No bastó que tantos libertadores levantaran la voz y dieran la vida, para que ahora acentuemos mucho más la racialidad, tratando de seres desvalidos e inferiores a aquellos que supuestamente son los defendidos? ¿En verdad creen que el racismo se acrecienta en estas épocas? Y por último: ¿En verdad, todas las personas de tez clara y heterosexuales, tienen la culpa de la historia y de todo lo que sucede hoy día?

Es cierto, las vidas negras importan, así como las vidas blancas, las vidas amarillas y por qué no… las vidas gestantes. Estamos distinguiendo a las personas por su color de piel, y no estamos respetando su dignidad como ser humano. En ese sentido, no deberían haber diferencias entre ningún tipo de habitante del mundo, pero los nuevos colectivos sociales, que aparentemente ante cualquier tipo de cuestión políticamente incorrecta, buscan la destrucción de monumentos históricos, comercios de personas que entregaron sus vidas para que estos estén a flote o el vandalismo callejero, claro, ante la inacción de los Estados, el caos es ley, pero solo si este caos se produce en países en donde no gobiernan aquellos grandes defensores de los oprimidos, que bajo la bandera del Che Guevara u otros libertadores del subdesarrollo, como Pablo Iglesias de España, Los Castro de Cuba, AMLO en México, Evo Morales  y claramente el indiscutible presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que haciendo pasar hambre a sus ciudadanos protege la integridad de unos pocos, con el ejemplo de esta nueva oleada izquierdista que no busca la unión entre sus compueblanos, sino que marcan mucho más la brecha de distinción que existe entre ellos, y lo acentúan con el capitalismo, la supremacía del hombre blanco, la heterosexualidad, y ahora la raza.

¿El ser humano tiene razas? Obvio que sí, y nosotros, los americanos somos la mezcla de todas ellas, no somos únicos como los demás, somos el producto de una evolución.

Es claro que en el pasado existieron muchos maltratos hacia los afro descendientes, pero no sólo ellos eran esclavos. Es cuestión de mirar en la historia, varias etnias y civilizaciones fueron víctimas de esta situación. ¿Es por eso que ahora el «hombre blanco» debe pagar todo? ¿Ahora al nacer blanco, se nace con un pecado, por ser de esa raza?

Pensé que la racialidad estaba superada, pero veo que existen grupos que intentan de tratarlos de minusválidos, pero sólo para intentar aplacar el supuesto dolor que sienten por ser blancos (?)

Los españoles del 2020 no pueden hacerse cargo de lo que hicieron los colonizadores, es algo que ya pasó, y no pueden cargar con esa culpa por siempre. De la mía forma, hoy no seríamos Paraguay, sin la venida de ellos, o sea, que la historia, a pesar de sus tropiezos catastróficos, hace que amemos quienes somos.

Existen seres humanos que dejaron de ser tratados como personas.

¿Qué nos pasa? ¿El camino no era la paz?

Espero que estas hordas de odio hacia las personas que nacieron  blancas se acaben, ya que su culpa no existe. Que las personas afroamericanas disfruten de una verdadera libertad de sus derechos y que no solo se les entreguen las migajas de aquellos que supuestamente los defienden. Que ya no existan muertes por causas como las mencionadas más arriba. Y que la distinción racial sea un motivo de apreciación cultural, crecimiento y un respeto a la diversidad de cada individuo.

Por: Juan Javier de la Rueda.

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