El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Opinión Reseña

El autoexilio de la realidad

No sabemos exactamente qué idea se harán nuestros lectores al leer el título de este trabajo “El autoexilio de la realidad”.

Podría resultar un poco confuso para algunos y para otros un tema habitual. Lo cierto es que se aborda el problema con el fin de poner al lector nuevos puntos de vista sobre el término; un enfoque distinto, como se dice en el mundo periodístico.

Para tener un mejor contexto de lo concerniente a este artículo,comenzamos por dividir los términos y poner en juego las definiciones. Según la Real Academia Española (RAE) la palabra exilio significa: “separación de una persona de la tierra en que vive”. La expresión auto es definida por la RAE como: “´propio´ o ´por uno mismo´”.

Por lo tanto, el primer término queda claro, y se lo podría definir como: una persona que abandona su país por decisión propia. Y para completar el esquema de definiciones, la realidad se concibe como lo real, lo que ocurre verdaderamente.

A sabiendas, el “autoexilio de la realidad” es la separación del individuo del contexto en el que se desarrolla y se desenvuelve día a día, es decir, de la realidad; entra en una realidad, pero por lo general, virtual. La realidad virtual es un mundo ficticio, una dimensión donde el individuo es transportado en estado de éxtasis, y añádase que el portal a esa dimensión es el smartphone.

No cabe dudas que a través de los teléfonos inteligentes se tiene fácil acceso a informaciones, casi instantáneamente. Así también, facilita miles de herramientas, por ejemplo: reloj, calendario, alarma, GPS, reproductor de música y vídeo, cámara fotográfica y otras variedades. Todo aglomerado en un solo dispositivo.

A esto, agréguese los aspectos positivos mencionados por el integrante de la Academia Literaria de la Universidad del Norte, Héctor Giménez, en la tercera jornada del Simposio Internacional de Humanidades de la ya mencionada Universidad:

Disminución de la brecha comunicacional; instantaneidad del flujo de información a través de los posteos en Facebook, Twitter, Instagram; la alfabetización digital y contribución en el aspecto político y social”.

Sin embargo, “las redes sociales puede llegar a ser una herramienta de doble filo” según Giménez.

Lo dicho por el integrante de la Academia Literaria se puede comprobar con la declaración del filósofo surcoreano Byung-Chul Han, el día 7 de febrero del 2018, en el diario El País de España, en Barcelona, donde explica la crisis comunicacional que estamos atravesando:

Héctor Giménez, miembro de la Academia Literaria de la Universidad del Norte, tercero a la derecha, hablando sobre las redes sociales y el periodismo digital. Foto. Luz Gaona.

“Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio de información: las relaciones se reemplazan por las conexiones, y así solo se enlaza con lo igual; la comunicación digital es solo vista, hemos perdido todos los sentidos; estamos en una fase debilitada de la comunicación, como nunca: la comunicación global y de los likes solo consiente a los que son más iguales a uno; ¡lo igual no duele!” criticó Han.¹

Si usamos como base los pensamientos del filósofo Han, podríamos llegar a pensar que las redes sociales provocan una incapacidad cognitiva en quienes se dejan llevar por la gran cantidad de información recibida, que destruye la identidad de las personas en pro de una vida “virtual”.

Las redes sociales seducen a las personas y los convierten en viciosas, por lo que cuando el adicto se desconecta de ellas, puede llegar a entrar en una depresión. Su entorno pierde sentido y color. Esto sucede porque el individuo se desconecta de su falso bienestar digital.  Lo que Han afirma es que, en realidad, hoy desarrollamos nuestras vidas sobre pantallas cuyo máximo sentido está en la aprobación vacía del «Me gusta«².

Imagen: Paul Rogers. The New York Times ES.

Para dar énfasis al título del trabajo, el autoexilio de la realidad hoy en día se vislumbra en la casa, en el trabajo, en el colegio, en la facultad, en la ronda del tereré, como dijimos anteriormente, se pierde el contacto real.

Tanto jóvenes como adultos e incluso niños pegados a la pantalla sin dejar hueco a la duda o la búsqueda de algo mejor para sus vidas, no se sabe a ciencia cierta si tienen hambre o no, si sienten frío o no, si están felices o tristes; simplemente están ahí sin importarles nada más que sus redes sociales, como zombis.

Esto también deja al descubierto la realidad de la hipocresía que generan las redes sociales: día a día, se observa en las distintas plataformas a individuos que se toman fotografías con personas que se encuentran en una situación difícil o penosa, con el solo fin de esperar un “me gusta” o miles de “compartidos”.

Byung-Chul Han.

En fin, la tecnología es una herramienta poderosa que tiene el hombre a su disposición, las redes sociales son canales que conectan al mundo entero.

No obstante, dejarse llevar por las pantallas brillantes, por los “me gusta” y la fiebre de obtener muchos seguidores puede resultar peligrosa; tanto para la salud psíquica, como física. El uso correcto depende de la decisión de cada uno, pues, “el hombre se estupidisa porque quiere” según el médico, profesor y poeta Jorge Kanese.

¹https://elpais.com/cultura/2018/02/07/actualidad/1517989873_086219.html

²@infobae.com).

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *