El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Opinión

El «Cháke constante», remedio eficaz ante los reclamos de corrupción

Todos los nuevos casos de SARS-CoV-2 en Paraguay me hacen recordar el archivo. Hasta hace poco se mantenía la postura de que el contagio masivo para conseguir la famosísima y gloriosísima «Inmunidad de Rebaño» era la fase correcta para nuestro país.

A partir de allí la «Cuarentena Inteligente» vino después para «calmar los ánimos caldeados» de la ciudadanía en general, que veía con ojos atónitos cómo el gobierno de Mario Abdo Benítez una tras otra, capeaba escenas lamentables de corrupción en el Ministerio de Salud y otras carteras del Estado. Luego se vinieron las fases y los contagios sucesivos en las ciudades de San Roque González de Santa Cruz y Concepción.

¿No les parece raro que ya no se hable de la «Inmunidad de Rebaño», pero sí de la cuarentena inteligente, siendo los casos más específicos que generan intensas dudas en la sociedad paraguaya las «reservas» con respecto a las reuniones sociales pero la apertura en fase 3 de restaurantes, patios de comida, –que hasta hace poco eran considerados imposibles de abrir– misas, y demás yerbas?

La única salvedad a todo esto es el cierre de los aeropuertos, que significaron la verdadera amenaza para un país rico en buena onda, pero alejado de las visitas turísticas, por ser el rincón de América donde el Cacique Kará Kará perdió su poncho. Yo me hago estas preguntas ya que considero que la naturaleza de la pandemia evidentemente golpeó al país de manera diferente a nuestros vecinos, pero a veces pienso que es pura fortuna la nuestra y no previsión sanitaria, proyección en el tiempo de políticas públicas adecuadas para minimizar los impactos severos de epidemias como la de dengue o influenza y ni qué decir esta nueva enfermedad SARS-CoV-2, a la que consideramos como «parte de nuestra vida».

El Modo Covid de vivir del paraguayo de ahora en más debería estar supeditado a la investigación minuciosa de su entorno y de las acciones del gobierno en el sentido sanitario.

Este modo Covid de vivir en una ilusión, implica que estamos de acuerdo, “sin estarlo” de que nos gobiernen con negligencia y que en todo momento de esta pandemia, las autoridades hayan impuesto a la sociedad paraguaya un experimento social y sanitario sin precedentes sin que nos hayamos enterado, sin que hayamos pensado siquiera en la sospecha, ya que los medios siempre apoyaron las medidas gubernamentales, sin que hayamos formado parte de la solución, sino del problema. Es decir, somos los ratones de laboratorio con los cuales se ha experimentado sin ser invitados ni preguntados por nuestro parecer, y que a partir del primer día de cuarentena, convertidos en co-partícipes de este circo mediático, hemos contribuido eficazmente a la “inmunidad de rebaño”, sin saberlo.

Los casos de corrupción alimentan el morbo de los periodistas pagados por los grandes empresarios que gobiernan realmente el país y que mantienen al Presidente de turno como un títere eficiente y conformista.

También dominan los estrados virtuales y familiares de la discusión política y el debate acalorado sobre la realidad nacional. Patéticamente, los casos de corrupción pueden olvidarse fácilmente debido al gran plan maestro que circula en las sombras como proyecto país y el desarrollo de sus peripecias se ven reflejadas en acciones que no llegan a ningún buen puerto, que no conciben soluciones más que rodeos y sin embargo, a pesar de todo ello, la corrupción sigue siendo parte de nosotros, parte de nuestra idiosincrasia, de nuestras costumbres rituales paraguayas Pero de algo podemos estar firmemente conscientes y es que la corrupción puede olvidarse, pero la “inmunidad de rebaño”, jamás.

La re-invención para nosotros no es otra cosa que olvidar el archivo histórico nacional de eventos y re-pensar lo que está pasando de manera «positiva», bien «buena onda» para olvidar que nos siguen robando y que los medios de comunicación son parte del show por prestarse al juego político que domina el poder en este país de morondanga.

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