El Festival de los poetas «ñembo cool»

El Festival de los poetas «ñembo cool»

La última vez les hablé de Pedonio. Sí, ya saben, ese muchacho que tiene un cierto problema de ego y narcisismo. Esa vez creo recordar haberles dicho que no había nadie peor que Pedi. 

Lastimosamente debo contarles que me equivoqué. Hay gente mucho peor que Pedi. Pedonio del Prado alguna vez será un lejano recuerdo en nuestra memoria. Pero cuando la lacra involucra muchas personas, ahí empieza el problema.

Pero de eso sólo me pude dar cuenta cuando descubrí al festival de la Poesía en Asunción. Fue ahí que me pude dar cuenta que Pedonio era sólo un nombre más en la larga lista de especímenes literarios. 

Con el apoyo de reconocidas entidades dependientes de la municipalidad se anunciaba el gran festival con presencia de «numerosos» poetas. Y digo “numerosos” por darle alguna palabra ya que de por sí es una exageración. 

¿Por qué el motivo de tanta molestia?, dirán ustedes. Sencillo. El mismo grupito de siempre organizando el dichoso festival dejando de lado a poetas jóvenes cuyas obras ya fueron publicadas y que gozan por qué no decirlo, de renombre en nuestra pequeña esfera literaria. 

El problema no está en que se organice un festival de poesía. Al contrario, celebro ese tipo de actividades porque estoy convencido de que con esos espacios crecemos como artistas. El problema está en el elitismo, en privilegiar algunos grupos para ensalzar a otros en una completa desinformación de las autoridades municipales que ya quedó más que demostrada, que saben de arte como yo sé de química nuclear.

Porque es el grupito de siempre, los poetas ñembo cool que creen que porque hablan en rima todo el tiempo ya se creen poetas, los que creen que porque leyeron su obra en una tertulia con puchos y birra en el bar “El Rubio” y nadie objetó nada por su “poesía” entonces ya se convierten de la noche a la madrugada vomitiva en el siguiente Nobel (atajáte Murakami).

Entonces entramos en una falsa autoestima generada por la falta de interés de los colegas o la excesiva cerveza en su torrente sanguíneo. Ahora el talento ya no se va a medir por tu literatura, se va a medir por cuantas birras “eches” para los perros, para que ellos puedan disfrutar de la vida con su pose “hippie fermentada en un retraso intelectual en el cual estamos cayendo con la complicidad de todos. Ya no preocupan los neptunianos, ellos se van a morir pronto. Este grupito es el que me preocupa, porque son jóvenes y se pueden convertir en la peor fauna literaria.

Afiche del Festival de Poesía realizado en 2017.

El problema es que estamos hablando de una generación que inicia sus primeros pasos hacia la discriminación y el clasismo. Estamos hablando de un grupo pequeño de personas que abusa de una posición que no le corresponde y esa situación nos daña como artistas. Es triste que en un país, de por sí pequeño, donde no se apoya el arte tenga que relegarse un escritor por no formar de determinado grupo. 

Ese sólo pensamiento es el que nos daña y nos hace heredar un arte huérfano y mendigo y posteriormente genera frustración y hastío. 

La literatura debe estar al alcance de todos por igual y no debe estar determinada por cuantas birras eches o que tan kalidá seas con la perrada.

Hugo Mendieta

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