El fiscal borracho y la justicia

El fiscal borracho y la justicia

A esta altura del 2017 se puede sostener sin miedo a error que será uno de los años en que la justicia estatal ha demostrado sus fracasos más grandes de la historia para administrar justicia, para dar a cada uno lo suyo en su sentido más literal. 

La ineficacia de la justicia estatal ha condenado a más inocentes que en cualquier otro año, ha destruido la vida y los sueños de muchos seres humanos y de familias enteras, a empresas, con sentencias arbitrarias, políticas o de favor, que fueron dictadas por la propia Corte Suprema de Justicia en varios casos o de jueces en general motivado por el tráfico de influencias o por coimas, y no por la verdad de los hechos y la idea de justicia. 

Transcurrido apenas 6 meses del año 2017 no está prohibido decir que el Poder Judicial (incluyo al Ministerio Público a los efectos del análisis) del Paraguay no es ciego, sino que la “señora” que la simboliza no usa la venda, sino que discrimina para hacer “justicia” y usa la espada solo en contra de los débiles y lo peor de todo, para proteger a los poderosos que cometieron grandes atracos y crímenes; por todo eso el Poder Judicial es lamentable, patético, peligroso y además indignante.

No hace mucho el Fiscal General Adjunto, Marcos Alcaraz, en estado de ebriedad atropelló con su automóvil a un motociclista a quien mató en el acto. 

Para que se vea que la justicia no es ciega sino que discrimina a favor del poderoso, ese funcionario fiscal que es doblemente criminal -como se verá- no fue detenido ni sometido en el acto a la prueba del alcotest como manda la ley, sino cuatro horas después de cometido el homicidio por disposición de sus “colegas” agentes fiscales que a la sazón son sus inferiores. 

Por supuesto, la prueba reveló que el nivel de alcohol en su sangre había bajado a 0,2 que lo hace acreedor de una mera multa. Luego de cuatro horas se habrá disipado un buen volumen del alcohol ingerido por el fiscal borracho, pero eso no es todo. 

El Fiscal General Adjunto hasta ahora no fue imputado ni fue objeto de medida alguna de parte de la justicia, pese a que salvajemente le mató a un ser humano. Por lo demás, sigue tan campante en su cargo como si nada dictaminando sobre la vida, la libertad y los intereses de su prójimo, hasta que le mate a otro seguramente, ya que la impunidad lo hace invulnerable frente a estas “pequeñeces” de matar gente pobre, por ejemplo. 

La tan mentada igualdad ante la ley, que muchos dicen que es un acendrado principio republicano, como se podrá ver, es un mero apunte caligráfico.

En más de una ocasión he sostenido y demostrado la imposibilidad teórica de la justicia estatal por tratarse la misma de un monopolio. 

Todos los monopolios son malos y de algo malo no puede venir nada bueno. Es una contradicción en los términos. Todo depende de quien se apodere del aparato coactivo de la violencia para inclinar las cosas a su favor, que es la consecuencia lógica de esa proposición. No puede ser de otro modo.

Del Poder Judicial (incluyo al Ministerio Público para el análisis) no puede provenir la justicia nunca o en todo caso solo puede provenir una farsa en su más amplio sentido. Es lo que se ve aquí y en todas partes. 

Imagen: comofuncionaque.com/que-es-la-justicia/

Del Poder Judicial solo puede porvenir un presupuesto cada vez más elevado que sale en forma coactiva del bolsillo de la gente y una inseguridad y ausencia de justicia más indignante a medida que pasa el tiempo. 

Por eso es necesario pensar y estudiar una alternativa a la justicia estatal que empíricamente está comprobado, no funciona en absoluto. 

Mario R. Centurión