El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

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El ideal y la mediocridad

Para comenzar este escrito me gustaría realizar abiertamente una pregunta ¿A que llamamos mediocridad?; el hombre mediocre es aquel que imita por imitar, es aquel que imita porque si, sin propósitos ni reflexión. El pensador José Ingenieros escribió en 1913 su obra su obra «El hombre Mediocre»; en esta obra el autor nos dice: «La mediocridad es una incapacidad de ideales», «La mediocridad esta en no dar escándalo ni servir de ejemplo».

El no ser mediocre no consiste precisamente en el éxito social o económico, sino más bien salir de la mediocridad es tomar responsabilidad de nuestra existencia, perseguir un ideal. José Ingenieros también nos dice lo siguiente:

«Nuestra vida no es digna de ser vivida sino cuando la ennoblece algún ideal»; pero perseguir un ideal requiere de esfuerzo y el esfuerzo implica un sufrimiento al cual no se está dispuesto a pagar, también podemos preguntarnos ¿Ser mediocre es algo malo?, en el pensamiento griego antiguo la mediocridad o el mediocre es el que está en el medio para Aristóteles; la virtud estaba en el justo medio, las mayorías están en el medio, es decir, en la mediocridad.

Bajo mi punto de vista, pertenecer a la mediocridad es algo negativo, cuando la mediocridad, es decir, las mayorías contribuyen a la falta de ética o a perjudicar a otros o al mundo. Los mediocres imitan a los mediocres y esto puede contribuir muchas veces a cosas poco positivas por ejemplo, el que no tranza no avanza es decir, el que no es corrupto no alcanza un éxito social y económico, el mediocre sigue este consejo sin reflexionar, persigue lo que la mayoría hace, no es crítico.

Podemos asociar fácilmente la cuestión anterior con una frase realista en nuestro país, En otros países se es corrupto por tentación, en Paraguay se es corrupto por tradición. En muchos casos ser mediocre es malo y desgraciadamente es lo que se nos pide que seamos, la masa quiere que formemos parte de ella.

José Ingenieros nos dice: «Jamás fueron tibios los genios, los santos y los héroes»; antes había mencionado que no ser mediocre requiere de esfuerzo, reflexionando sobre esto, pienso que hoy los mediocres no solo no piden que seamos mediocres, sino que se les recompense por ser mediocres por ejemplo el arte contemporáneo, en el que según mi punto de vista hay una gran falta de esfuerzo, este arte sin sustancia se priva de esfuerzo, actualmente algunos le llaman Arte Hamparte; otro ejemplo es la exigencia de recibir un puesto o un aumento, no por el esfuerzo que se haya realizado en el trabajo sino solo por el hecho de pertenecer a cierto grupo lo cual claramente no implica ningún esfuerzo.

Crédito: Mente Asombrosa

El autor de El hombre mediocre nos dice que no hay perfección sin esfuerzo, solo pueden mirar al sol de frente los que osan clavar sus pupilas sin temer la ceguera, los corazones menguados no cosechan cosas en su huerto por temor a las espinas, los virtuosos saben que es necesario exponerse a ellas para recoger las flores mejor perfumadas.

Desgraciadamente la mediocridad casi siempre se sirve de la ignorancia porque la mediocridad quiere ser ignorante; el hombre de ideales se sirve del coraje y la sabiduría.

Para concluir me gustaría citar otras reflexiones de José Ingenieros:

«El hombre vulgar envidia las fortunas y las posiciones burocráticas. Cree que ser adinerado y funcionario es el supremo ideal de los demás»,

«No se nace joven, hay que adquirir la juventud y sin un ideal no se adquiere».

1 COMENTARIO

  1. ¡Excelente artículo Nicolás!, quisiera dar mi opinión. He leído «El hombre mediocre», obra sublime de Ingenieros, pero no recuerdo si el argentino tuvo alguna postura final. Afirmó que no hay hombre normal, pues cada uno es diferente, pero el hombre intermedio entre idiota e idealista es lo que llama mediocre, lo cual no me parece que sea negativo.
    El hombre mediocre puede ser bueno o malo, o tal vez no le interese la moralidad, solo se guía por las masas; ¿qué tan peligroso puede ser? ¿Depende de las ideas del idealista? Yo creo que tanto un Hitler como un Mandela eran idealistas, pero los dos tenían discrepancias sobre lo moral. Por tanto, pienso que ser idealista no es negativo ni positivo, sino un cambio que se ajusta de acuerdo a los personajes que marcan un hito en la historia.
    ¡Saludos! 🙂

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