El nuevo rostro de la muerte

El nuevo rostro de la muerte

La nueva matanza ejecutada por terroristas fundamentalistas árabes en Barcelona (España), debe dejar la lección de que no puede haber ya ninguna duda que nuestro tiempo y desde un tiempo a esta parte ha superado la etapa de la violencia caracterizada por la dialéctica guerra-paz; paz-guerra, para dar lugar a una nueva forma de violencia que aún resulta difícil ser objeto de una denominación apropiada. Lo único cierto es que matan en forma inmisericorde, sin regla, sin honor ni compasión.

Son los terroristas, nuevo arquetipo de la violencia de nuestro tiempo. Están en todas partes de la mano de la religión musulmanasobre todo o alguna ideología extremista. Conmueven y hacen llorar al mundo entero con un secuestro seguido de muerte horrenda como decapitaciones filmadas y que luegoson difundidas librementecomo lo hace el Isis; secuestran aviones, ponen bombas en mercados, edificios u hombres bombas o coches bombas que se mimetizan en barrios populosos, avenidas, clubes, cafés o cualquier lugar donde pueda haber gran aglomeración de gente, con el único propósito de matar.

No matan a gran escala y en forma previsible como fueron las guerras del pasado, sino son grupos pequeños que matan en forma sorpresiva, sin misericordia y en forma brutal con la finalidad de sembrar el miedo, el pánico y el terror al mundo entero. ¿Lo están consiguiendo? Más precisamente buscan destruir la cultura del mundo llamado occidental, basada en valores del modernismo, la civilización griega, romana, judía y cristiana.

Fuente Imagen: http://www.ojosparalapaz.com/como-acabar-con-el-terrorismo-10-recetas-faciles-de-aplicar/

Samuel Huntington en un recordado libro del siglo pasado lo llamó “choque de civilizaciones”, pero todo esto bien podría ser solamente el efecto y la continuación de la manifestación de lo que Konrad Lorenz descubrió en el ser humano: agresividad sobrante o una especie de omisión biológica de su propia naturaleza que además se encuadra en eso que ya Darwin catalogó como “variación azarosa”.

Lo cierto es que el ser humano es el único ser vivo que mata por matar o por placer. Carece, como descubrió Lorenz, de una auto-represión como los demás animales y de ahí que repite una y otra vez la muerte de Abel a lo largo de su historial. La educación debiera de cumplir el rol de auto-represión. Los mensajeros de la muerte ayer fueron el conquistador que arrasaba y tomaba todo a su paso; el cruzado, que se movía por fanatismo y coraje; el bárbaro, pura furia; el guerrero general, experto estrategia militar para matar la mayor cantidad de guerreros o soldados; el gladiador que deleitaba multitudes o los expertos en intrigas y venenos, quedaron todos en el olvido para dar paso y presencia a un nuevo tipo de asesino que vulgarmente es conocido como terrorista sistemático y que hace ya como 5 décadas habita y mata sórdidamente entre nosotros.

Es el nuevo mensajero de la muerte. La guerra convencional pasó a la historia desde que el ser humano fue consciente de que la bomba atómica puede destruir cientos de veces el planeta entero y que hizo reflexionar a Juan Pablo I (el Papa que mataron) para decir que ya no habrá más guerra (se refería a la guerra convencional) porque la bomba nuclear lo desalojó mediante su efecto persuasivo.

Cuánta verdad hay en esta proposición, pero obvió o no pudo ver el Papa que el ser humano seguirá matando mediante una nueva guerra, esta vez basado en el odio puro no al otro (el otro no existe, puede ser cualquiera o todos) sino a toda una civilización. Al nuevo mensajero de la muerte no le importa medallas ni brillo, honor ni reputación, solo matar y destruir todo a su paso en nombre de su Dios o creencia.

¿Ganará nuevamente esta guerra Occidente o sucumbirá ante este ataque brutal, casi sin rostro, movido por la pasión del odio del “enemigo”? La prestigiosa revista The Economist hace un tiempo atrás escribió al respecto: los terroristas estarán con nosotros hasta el final de nuestros días.

Visión pesimista. Lo cierto es que en nombre de lo que se ha dado en llamar batalla cultural lo mejor de Occidente se ha dejado sorprender por la penetración cultural con conceptos falaces como “multiculturalismo” y ha abierto de par en par puertas y ventanas a los mensajeros de la muerte y por eso hoy sufre y llora.

Es hora del aprendizaje. Pero como decía Mariano Grondona: “la muerte puede ser un dios pero jamás un programa”, ellos, los malos, solo tienen un dios en cuyo nombre matan pero el programa fracasará porque Occidente es sinónimo de la tierra de la libertad.

En Oriente predomina el despotismo como ya lo apuntó hace tiempo Montesquieu en sus “Cartas Persas”, y por eso perderá también este nuevo tipo de guerra.

Mario R. Centurión

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