Entre lo bueno y lo malo, llegan las incertidumbres

Entre lo bueno y lo malo, llegan las incertidumbres

El día de ayer se dio el debut oficial de Eduardo Berizzo como entrenador de la Selección Paraguaya de Fútbol, entiendase oficial dejando de lado los cuatro amistosos que tuvo al frente de la albirroja, este si fue un partido por los puntos y nada más que en una Copa América.

El partido frente a Catar no inspiraba confianza en mucha gente y más aún con los últimos procesos mundialistas de la Albirroja que no daban un buen presagio, eso sumado al show de la llegada del adiestrador colombiano Juan Carlos Osorio, que terminó abruptamente sin jugar un solo partido oficial.

En su llegada, Berizzo mencionó que quería una selección agresiva a la hora de recuperar el balón y gestar los ataques albirrojos, hasta el momento plasmó poco de ello en sus dirigidos ya que también debe vivir con la dificultad y el trabajo poco fluido de los seleccionadores nacionales, lo que hace más difícil gestionar una idea e identidad clara en corto tiempo.

Ayer se vieron un par de cosas del estilo Berizzo pero aún así no satisface las inmediatas necesidades albirrojas, la línea defensiva parada casi en el medio sector, Miguel Almirón bien parado atrás de Óscar Cardozo y creando juego desde allí, además de una presión alta que generó un gol pero que no pudo perdurar por mucho tiempo en el partido, ya que la intensidad y coordinación son elementos esenciales para practicarlas y hoy el conjunto paraguayo no cuenta ni con lo uno ni con lo otro.

Un par de cosas positivas han sido encontradas, pero hay otras de las cuales hablar, no digo ni siquiera cosas negativas, sino más bien las insolitas que se vieron en el Maracaná que no pregonan para nada con la idea inicial del entrenador argentino.

Paraguay jugó sin un volante recuperador de pelota, lo hizo con Celso Ortiz y Rodrigo Rojas que son creadores y distribuidores de juego, les cuesta muchisimo la tarea de recuperar al balón ya que ellos están para otra cosa.

Muestra alevosa de esto es que los asiáticos vencieron en posesión de balón a un equipo que en la previa, estaba armado para hacer un monólogo con el balón en los pies.

El empate de Catar es una canchetada al entrenador, el medio sector siendo tierra de nadie, con Rojas y Ortiz corriendo de atrás y persiguiendo de lejos a sus rivales como hicieron durante todo el partido y hecho que desde el banco de suplentes nunca se corrigió.

Otro de los tantos reproches van en la defensa, nuestros defensores son mejores cuando tienen el arco propio cerca, por lo que esta idea de esperar desde mitad de terreno, a la hora del retroceso les cuesta mucho, sea Balbuena, Alonso, Gómez o cualquiera, va ser una idea que va necesitar de meses para ser pulida y ejecutada a la perfección.

En cuanto a los laterales hay otra versión alejada de la idea principal de Berizzo, que en planes iniciales habia declarado que le gustan los marcadores de punta que puedan dañar en ofensiva y retroceder de buena manera pero ayer lo colocó a Bruno Valdez que en defensa cumplió a medias y que en ofensiva no pesó y obligó al volante de la zona, Hernán Pérez a recorrer distancias inhumanas, ya que el extremo hacias las de lateral y volante al mismo tiempo y eso casi le costó la expulsión.

En fin, la idea es tener un Paraguay ofensivo y siendo protagonista de los encuentros pero para llegar a eso, el entrenador no debe caer en cosas que no estan en su libreto como hizo ayer, cada uno en su puesto y siguiendo el plan original de Berizzo con un trabajo asentudado y de meses podría darnos buenos frutos, pero las cosas improvisadas tanto del entrenador como de sus allegados puede terminar en cosas como las de ayer.

Por otra parte, quedará en la dirigencia deportiva haber aprendido de sus errores y no darle entidad a la turba de enfurecidos que van a empezar a pedir que rueden cabezas, al menos una vez debemos intentar que el entrenador elegido, por más que no nos guste, pueda desarrollar su idea sin el miedo de ser despedido al primer partido.

Jose Dielma