Grupo Lince: la contracara de una sociedad deformada por la criminalidad

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Criticados por muchos, empero, elogiados por una mayoría por tener el perfil que se buscaba y necesitaba en nuestro país, sin embargo, una parte de la ciudadanía no la aprueba. En este breve artículo a modo de ensayo, propongo una excusa para atender el problema de fondo.

Foto: Archivo ABC Color

Son las dos partes que se desatan por este nuevo método que se implementó para poder combatir la inseguridad en nuestro país, por una policía rebasada que ya venía en paupérrimas condiciones materiales y operativas por la desidia de los gobiernos sucesivos de los últimos veinte años. En estas circunstancias, el abismo estaba a escasos milímetros de distancia.

Si bien ahora no estamos en condiciones para decir que salimos totalmente de ese lugar. Vayamos por partes.

El primer Curso de Operaciones Tácticas Motorizadas (Grupo Lince) de la Policía Nacional fue formalizado, en el mes de mayo de 2017, durante el gobierno de Horacio Cartes. Con un nuevo concepto de seguridad y esperanza para la ciudadanía de Asunción y gran Asunción de disminuir los actos vandálicos que arrasaban con el país entero.

Foto: Archivo La Nación

El grupo lince en sus primeros meses comenzó de manera sigilosa, casi de manera desapercibida, cubriendo las partes más importantes de la Capital.

Teniendo en cuenta que comenzaron en minoría, pasando un año de servicio, fue aumentando la cantidad de integrantes y por ende, las coberturas y vigilancias en varias en zonas. Desde Asunción pasaron a cubrir las principales ciudades del Área Metropolitana y algunos Departamentos de país.

Pero este articulo no va ser el relatar la evolución del Grupo Lince —por el momento— más bien ir un poco más allá, y centrarnos qué es lo que franquean en su día a día, recorriendo varias zonas del país. Preguntas como:

Foto: Agencia IP

¿Qué es la vida de un lince? ¿Qué es lo que verdaderamente les pasa cuando se colocan el uniforme y cuando se suben a sus motos? ¿Cómo hacen para poder prestar este servicio merecedero de personas capaces y valientes?, porque claro está, es un puesto de trabajo sufrido, y de alto riesgo, pasan días enteros bajo el sol paraguayo, con lluvia, frío o calor, sin importar la hora ni el día, mañana, tarde, noche, hasta fechas festivas y feriados.

Estas dudas —cuestionamientos— llegaron a mí, cuando un muchacho tomó asiento a mí lado, teniendo un mismo objetivo “el llegar a nuestra ciudad natal”. Aproximadamente de 29 años, denotaba por sus expresiones cansancio y la falta de dormir delataba sus ojeras, nada ocultas. Las manos golpeadas ya se habían tornado con un color distinto que las de los demás. El resto del cuerpo estaba cubierto por un pantalón oscuro y un canguro grisáceo.

Sin mucha importancia me percaté que el joven a mi lado hablaba vía telefónica relatando los sucesos de la semana; “está todo difícil por ahora, hace 4 días que no duermo más”, escuchando estas palabras comprobé que sería una conversación duradera con carácter de desahogo.

Debemos de cubrir más zonas en poco tiempo ahora que salieron cuatro compañeros, quedamos para hacer doble el trabajo. Pero después de todo estoy bien ahí. Me costaba más cuando hacía mi recorrido hacia mi valle, ahí no podía hacer bien el servicio porque fácilmente ya me reconocían, sin importar el pasamontañas, me complicaba porque todos somos conocidos, sabés luego”.

Foto: Agencia IP

Estas palabras se hicieron más interesantes. Llegué a pensar: qué tanto se exponen estas personas, que la intención de ellos es nada más que cubrir sus servicios y cumplir órdenes de superiores, pero tienen muchas dificultades para poder cumplir al 100% con esto. Ya que les impide el quedar mal frente a conocidos, amigos e incluso frente a familiares, por no salvarles del aprieto en que se ven liados.

Pero esto no termina aquí. Esta persona, obviando el lugar y siendo mayor sus ganas de continuar con la conversación, expresó:

Por acá, ya hace un tiempo que estoy y soy más libre al poder proceder. No es nada comparado con nuestra ciudad. No es nada. La vez pasada estábamos haciendo el recorrido por Luque. Recibimos órdenes de ir a un colegio, pedido hecho por la misma directora, al parecer uno de los alumnos se le pilló con marihuana”.

La situación se volvió más difícil cuando descubrieron que en realidad toda la institución estaba llena de menores vendiendo marihuana, donde ni las mujeres podían ser apartadas, resultaron también ser cómplices en el hecho, jóvenes de 14 años para arriba eran proveedores de este estupefaciente ingeniándose de varias formas: usando la media, la pollera y el sostén como un escondite para estas bolsitas que serían adoptadas por los demás compañeros.

Foto: Paraguay.com

Todas estas palabras me dejaron ver, qué tan mal va nuestra juventud, que tan mal vamos en general como sociedad. Una juventud en franca decadencia y sumergida en la oscuridad, obviando lo importante. Podrán decir que están en la edad más complicada e inentendible, pero señores, o por lo menos, una parte razonable de los lectores se podrán fijar que tan atados estamos de un retroceso en su totalidad. Economía, Política, Salud y podemos seguir citando infinidades más.

Pero el protagonista principal de este relato está en la Educación. Cosa que en nuestro país, infelizmente, es lo que menos atienden las autoridades del área. Con un Ministro nada grato y demostrando el mínimo interés para mejorar, a tal punto que los colegios se volvieron Instituciones de libertinaje antes que aprendizaje, en muchas partes ante la atenta mirada de todos los paraguayos y su indiferencia manifiesta y recalcitrante.

“La educación es fundamental para la felicidad social: es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblo”, decía Benito Juárez, una frase que lastimosamente queda aún lejos para nosotros.

Foto: Paraguay.com

Podemos hablar de una situación irónica, con la intención de llevar una sorpresa a un estudiante que tenía este alucinógeno, resultaron ser estos dos linces los sorprendidos, al toparse con una institución utilizada como un mini mercado negro para el tráfico de drogas, (digna historia de una serie de Netflix).

Sin olvidarnos de los padres, quienes les dieron una buena despedida, viniéndoles encima y escrachándoles por “atropellar y violar los derechos de sus hijos”. Tal fue la manera en que actuaron estos padres ante una situación penosa, al menos de mi parte, quedé perpleja, lo mínimo que esperaba eran algunas felicitaciones por haber descubierto a la mayoría de sus hijos en estas trapisondas penadas por la ley.

Triste y autodestructiva se ha vuelto nuestra sociedad paraguaya que premia y defiende la delincuencia y culpa al Gobierno por potenciar a grupos como Lince.

Inicialmente solo funcionaba en Asunción y Gran Asunción, ahora se extiende a varias partes del país. Foto. Agencia IP

Entonces ¿Cómo realmente pensamos salir de esta fosa cada vez más profunda, si no se recibe la ayuda necesaria para hacer una ciudad posible?

Dejo la respuesta a los lectores…

Fuente: https://www.lanacion.com.py/editorial/2018/03/17/la-labor-del-grupo-lince/

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