IA: ¿Cómo lo afrontaría un país tercermundista?

IA: ¿Cómo lo afrontaría un país tercermundista?

La tecnología cada vez gana más espacios preponderantemente significativos en el presente, no solo se ocupa de cuestiones abstractas para el ciudadano común, cumple una función facilitadora para personas capacitadas en ciertas áreas como las de la salud, informática, contabilidad, etc., sino, se está volviendo parte del día a día de todos. ¿Puede esto llevar a un reemplazo de las actividades intelectuales desarrolladas por profesionales de ciertas áreas o bien, oficios que realizan las personas desfavorecidas de educación academicista?

Jürgen Schmidhuber hablando sobre la Inteligencia Artificial en 2017. Wikipedia

Aunque esta interrogante parezca lejana y ajena a la realidad, existen países muy comprometidos con estas cuestiones, tanto así que los filósofos contemporáneos que estudian la Inteligencia Artificial se centran tanto en el plano social, cultural, el impacto de ésta, no solo en el aspecto técnico. Cuatro son las vertientes bien diferenciadas, estas son difundidas por el profesor de inteligencia artificial Jürgen Schmidhuber[1] que sostiene una inteligencia artificial con fábricas de robots en el espacio, el físico sueco-estadounidense Max Tegmark[2] advierte sobre un estado de control totalitario de la inteligencia artificial; y el filósofo Thomas Metzinger[3] advierte de una carrera armamentista mortal basada en ella. Sin embargo, Europa, dice Metzinger, puede ser pionera en el umbral de esta nueva era si desarrolla un código de ética internacional vinculante.[4]

Max Tegmark. Wikipedia.

De cierta manera, América, y específicamente Paraguay, aún no se deben preocupar por vivir en un mundo de máquinas, pues, las grandes potencias mundiales son las que se ven más arraigadas con este concepto, compañías como Google desarrollan AI en sus programas al punto de llevar una conversación con un software, etc.

Sin embargo, en nuestro país existen problemáticas que aunque no pueden ser comparadas con esta revolución, sí se relacionan de cierta manera con ella, y particularmente por la posibilidad de los reemplazos tecnológicos a las actividades realizadas por los humanos.

Thomas Metzinger (2010). Wikipedia

Tal es el caso de la movilidad, el problema que generaron las plataformas MUV y UBER, por supuestamente, sustituir el trabajo realizado por los taxistas. Sin embargo, quienes manejan los móviles de estas plataformas siguen siendo personas, y nada más cambian el medio, y la forma. Otro ejemplo son las plataformas virtuales de ventas, que muchas veces ya no tienen un lugar físico, sino, por las redes sociales o páginas web ofrecen sus productos, esto de cierta forma está ligado a la venta de o alquiler de espacios, lo que genera menos ingresos o fuentes de trabajo para quienes se dedican a esto. A pesar de esto, al crearse plataformas como Clasipar y otras parecidas, no se generó la misma repercusión como con las plataformas de movilidad que llevó a varios días de manifestaciones, cierre de calles, etc.

Como bien se mencionaba párrafos más arriba, no se puede comparar estos pequeños avances tecnológicos con la IA, ya que la magnitud de esta última es indescriptible aún para los paraguayos y la brecha entre ambas es enorme, pero, estos ejemplos nada más son para preguntarnos lo siguiente: Si estos mínimos cambios suscitan tanta controversia, ¿cómo se puede llegar a pensar que una máquina sustituirá a una persona? Sería inconcebible que una máquina sea un limpiador, por ejemplo, porque esto implicaría que un gran sector de la población quede sin trabajo, es decir, si una máquina sustituyese la labor de una empleada doméstica, por ejemplo y justo que ahora consiguieron ser categorizadas laboralmente.

blog.sebrae-sc.com.br

Como en todo, existen ventajas y desventajas, y son esos puntos los que deben ser estudiados en el país, ya no basta con tener educación para saber cómo usar un artefacto tecnológico, sino es necesario también para saber medir las consecuencias y agudizar el ojo para observar el trasfondo de estas situaciones.

Las sospechas y eventuales críticas éticas son a futuro, son pensamientos sostenidos por filósofos y expertos tecnológicos que van más allá de lo que se está haciendo ahora, al tratar de mejorar los robots ya producidos; algo que no se ha logrado todavía a pesar de todos los avances, es evidentemente la capacidad para que un robot pueda tener sentimientos, emociones y poder realizar tareas tan complejas como el cerebro humano realiza. Pero sin duda, la creación de computadores que “racionalizan” la información disponible, agudizando la búsqueda para ciertos tipos necesarios de información que podrán lograr curas a enfermedades peligrosas o incurables desde el punto de vista del diagnóstico médico temprano, es sin duda, el mayor de los logros de la Inteligencia Artificial[5].

Este gran paso que está dando la humanidad hacia el futuro, debería ser una preocupación e incentivo para los gobiernos paraguayos y por qué no pensarlo así, una mayor inversión por parte del Gobierno Nacional en el desarrollo y la innovación para que nuestro país progrese y se ponga entre los primeros, a la par de las grandes potencias. Claro, es más fácil que un robot nos gobierne a que nosotros desarrollemos el progreso mediante la inversión pública y privada en IA, pero por qué no soñar de vez en cuando, a pesar de nuestra penosa realidad como nación.


[1]Jürgen Schmidhuber (nacido el 17 de enero de 1963) es un informático más conocido por su trabajo en el campo de la inteligencia artificial, el aprendizaje profundo y las redes neuronales artificiales. Es codirector del Instituto Dalle Molle para la Investigación de Inteligencia Artificial en Manno, en el distrito de Lugano, en Ticino, en el sur de Suiza. A veces se le llama el «padre de la IA (moderna)» o «padre del aprendizaje profundo». Schmidhuber realizó sus estudios universitarios en la Technische Universität München en Munich, Alemania. Enseñó allí desde 2004 hasta 2009 cuando se convirtió en profesor de inteligencia artificial en la Università della Svizzera Italiana en Lugano, Suiza. Wikipedia

[2] MaxTegmark (nacido el 5 de mayo de 1967) es un cosmólogo sueco-estadounidense. Tegmark es profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y pertenece a la dirección científica del Instituto de Cuestiones Fundamentales. Wikipedia

[3] ThomasMetzinger (Fráncfort del Meno, 12 de marzo de 1958) es un filósofo alemán y profesor de la filosofía teórica en la Universidad de Maguncia. Sus principales áreas de investigación son la filosofía de la mente, la filosofía de la ciencia de la neurociencia y la neuroética. Wikipedia

[4] Límites éticos para la inteligencia artificial | DW Documental. Agosto 2019. Youtube. Link:https://www.youtube.com/watch?v=sHVwwriaT6k

[5]Ibíd.

Belén Bareiro

33 comentarios en «IA: ¿Cómo lo afrontaría un país tercermundista?»

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