El Parlante

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Impresiones sobre las restricciones impuestas en el Este del país

Cuando se detecta el primer caso de infectado por Covid-19 en el país, en el lejano marzo pasado, el gobierno nacional aplicó medidas para evitar el contagio, sometiendo a su población al encierro y a propagar el miedo y la sicosis colectiva. En este artículo no pretendo explayarme sobre las quijotescas medidas tomadas, ni las contradicciones de los referentes, ni mucho menos sobre la auto-indulgencia del capitán por salvar 150 mil vidas. Lo que pretendo exponer es sobre los efectos de tales medidas que se perciben en el ambiente en una de las regiones más pujantes del país, Alto Paraná, y en especial en Ciudad Del Este.

Toda actividad económica es indispensable para aquel que lo realiza para satisfacer sus necesidades, aún más considerando la división del trabajo que caracteriza a cualquier economía que ha superado la precaria etapa del “autoconsumo”, aplicar juicios de valor sobre cuál es más importante o cuál es dispensable, condena a unos y beneficia a otros. Es la mano visible de la ingeniería social que suele “lucirse” en momentos trágicos, como guerras, desastres naturales o epidemias.

A nivel país el BCP presenta sus proyecciones en caso de dos escenarios como vemos a continuación:

Escenario 1
Escenario 2

En el escenario 1 se considera una caída del 15% en la producción del sector de servicios, en el escenario 2, una caída total del 25%. Eso da una idea del golpe que recibe el comercio de ciudad del este y todas las actividades afines, que ya se perciben en los números de desempleados como veremos.

Según la Cámara de Comercio y de Servicios del Alto Paraná, en Ciudad del este hay aproximadamente 4.7 mil empresas, de las cuales dependen aproximadamente cien mil personas, 40 mil formales, y 80 mil informales. Todavía se estima que mil trabajadores informales se dedican como guías turísticos y vendedores ambulantes, artistas callejeros, cuida-coches, limpiaparabrisas y otras actividades afines.

Con el cierre de la frontera y la imposición del “Lockdown” o confinamiento mal llamado “cuarentena”, se han registrado en las oficinas regionales del MTESS, un promedio de denuncias de entre 30 y 40 despidos diarios (los denunciados), lo cual nos arroja unos 6.000 desempleados del sector formal, por otro lado, tenemos unos 64.000 trabajadores informales que han quedado sin poder acceder a sus medios satisfacientes debido a la imposibilidad de trabajar o de vender sus mercancías (hoy.com, 2020).

Toda la actividad alternativa que se desarrollaba en la ciudad, como ser los casi 15.000 alumnos brasileños que daban vida a barrios como el Pablo Rojas, y generaban unos 15 millones de dólares al mes (ultimahora.com, 2018), han cesado, de este modo, todos los pisos que eran alquilados por los alumnos, los bares, copetines, lavanderías, librerías, universidades (limpiadores, secretarias, profesores), etc. Han quedado totalmente sin actividad, por ende, sin ingresos.

Existen empresas que han acordado con sus empleados reducir a mitad de tiempo el horario laboral, también están las suspensiones de contrato vía IPS y algunos pagan a sus empleados con vales de compras en supermercados.

En cuanto a los precios, el IPC-CDE calculado en conjunto por la UNE y la UNILA, indican que hubo una inflación del 1,6% en la etapa más dura del confinamiento (relación febrero-marzo), donde los bienes que más influyeron en el índice fueron: los pescados con un aumento del 18,1%, frutas 16,5%, hortalizas y legumbres 15,79%. Entre los subgrupos que presentaron disminución en los costos se destacan las carnes (-2,48%) y los elementos de cuidado personal (-2,21%).

Cabe destacar en este punto la gran dependencia de la ciudad y alrededores del suministro de productos hortícolas provenientes de Foz de Iguazú, que se vieron impedidos de ingresar en esta etapa. Para el mes de mayo 2020 el índice indicó una disminución de los precios del 2,4% (Kawamura & Diego, 2020). Aunque en la calle se siente un aumento de precios, pues, la estructura del gasto (en tiempos de pandemia) se ha modificado y aquellos bienes de consumo para alimentos son los que más han aumentado y ese golpe no se ve reflejado en el índice. Aunque esto es vox populi, gran parte de aquellos que por diversos motivos no han accedido a los programas del gobierno ven cómo los precios de alimentos suben con estos subsidios y no hay nada que hacer al respecto.

Por otro lado, si bien el sector dedicado a los agro negocios han sido afectados de manera tangencial, las trabas al movimiento de personas y el cierre fronterizo han afectado a la cadena logística, y a una infinidad de empresas e individuos que forman parte de la cadena de suministros que hacen parte de ese sector, desde insumos agrícolas, maquinarias, repuestos, baterías, neumáticos, rebobinadores de motores, materiales eléctricos, etc. Proyectos de inversiones que estaban ya por concretarse, han vuelto a la carpeta a la espera de que se estabilice la situación y el panorama esté más claro para arriesgar capital.

Con todo esto, lo que podemos observar es que el libre mercado en su más pura expresión (intercambio des-regulado inter-fronterizo) sigue siendo lo que salva a esta zona, pero además, en las calles es perceptible el aumento de los limpiaparabrisas y vendedores ambulantes, innumerables quioscos o puestos de ventas de verduras y frutas al costado de la ruta internacional, mucha gente pidiendo ayuda directamente en forma de limosnas, ollas populares, psicólogos, docentes y otros profesionales reinventándose como vendedores de ropas o tapabocas, empresas que van cerrando sus puertas definitivamente y el aumento del miedo ante la posible ola de asaltos que pueda darse a medida que las personas ya no puedan obtener medios satisfacientes por medios legales.

Todo esto rociado no con alcohol desinfectante, sino con la creciente sensación de indignación hacia el manejo de la pandemia de los que se atribuyeron la función de coordinar las acciones para enfrentarla y todos sus casos de irregularidades administrativas evidentes (y después dicen que un médico debe ser ministro… ministerio es un cargo administrativo, pero bueh…), los exuberantes números patrimoniales de los políticos que ahora quedan en evidencia, además de los fallos favoreciendo a ese tipo de conducta, los insufribles y ya estigmatizados controles policiales en cualquier punto de la ciudad que siempre huelen a posible extorsión.

En fin, no puedo opinar por toda la población, pero me animo a decir que gran parte de ella ha decidido como siempre, buscar ganarse la vida en aquello que ha permitido desde siempre el desarrollo humano, los intercambios voluntarios, y creo que ya no hay clima o ambiente para seguir con el confinamiento, pues la gente de a poco ya sabe que no puede esperar nada del Estado, sino que debe buscarse su propio camino en pos de su supervivencia.

Por Victor Ocampos

Bibliografía

ultimahora.com. (14 de mayo de 2018). Recuperado el 24 de Junio de 2020, de https://www.ultimahora.com/estudiantes-brasilenos-dejan-unos-15-millones-dolares-al-mes-el-este-n1147592.html

hoy.com. (23 de mayo de 2020). Recuperado el 24 de junio de 2020, de https://www.hoy.com.py/nacionales/coronavirus-sumio-a-ciudad-del-este-en-alto-indice-de-desempleo

Kawamura, H., & Diego, L. (2020). Índice de Precios al Consumidor IPC-CDE. Ciudad Del Este: Capecon.

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