La censura y discriminación de los ingenuos del mundo

La censura y discriminación de los ingenuos del mundo

Recientemente las oleadas de violentas protestas provocaron la destrucción de estatuas de personajes históricos en lo que los involucrados llaman “reivindicación” por la muerte de George Floyd. Esto, ha llevado a cadenas televisivas poderosas a sentirse obligadas a eliminar, para seguir los rigores de lo políticamente correcto, programas, series y películas, consideradas por el movimiento “Black Lives Matter” como «racistas». Sin embargo, esto fue más allá, como era de esperarse, hasta tal punto que una periodista colombiana de nombre María Antonia García de la Torre, opinó de forma disparatada en infundada que el libro “El Señor de los Anillos” posee características racistas y machistas.

Por esta razón, me veo obligado a rechazar públicamente estas afirmaciones tendenciosas y explicar en varios puntos las razones, que, a mi parecer, las opiniones y actitudes que este movimiento está instalando en la sociedad son totalmente equivocas y erradas.  

Tolkien “racista”

Pasemos al ejemplo de la crítica a Tolkien, ya que supuestamente su renombrada y aclamada novela “El Señor de los Anillos” es tildada de racista, machista y todos aquellos “istas” que les quieran colocar. Si partimos de la base de que Tolkien era aparte de escritor, un gran historiador de facto de la humanidad, es evidente que no tuvo tanto éxito comercial con algunos de sus trabajos, pero ello no lo amilanó en su espíritu para nada.

Él no era de la moda realista. Lo que quería lograr y logró fue realizar una crítica de la realidad desde la fantasía, algo no tan “masticable” para los lectores ávidos del Suspense o Noir. Gracias a Peter Jackson, Tolkien fue re – descubierto para los fans de la película en todo el mundo. Hasta ese entonces el novelista era un genio y grandemente respetado por la comunidad literaria de su país y Estados Unidos, pero no tenía el éxito que obtuvo su saga luego de la once veces ganadora de los Óscar.

Lo que varias personas no comprenden es que la literatura no intenta definir tu forma de pensar o qué modelos seguir, sino divertir y hacer pasar el tiempo de manera amena, alejado de las preocupaciones propias de la vida real.

Los que afirman que Tolkien demuestra racismo o discriminación a través de sus novelas, son unos verdaderos ignorantes, y por esa razón es mejor omitirlos. Buscar en el género literario ejemplos de racismo o discriminación o supremacía del “Macho Alfa” o la “Hembra Omega», no es otra cosa que ser un amargado e inútil.

Tolkien basa sus historias como Asimov en la vida real, pero las transforma en fantásticas o de ciencia ficción. De esa forma la crítica a la sociedad se nutre de las aventuras propias de las fantásticas situaciones de sus personajes legendarios.

Pero pasemos a una opinión de este tipo sin emitir ninguna opinión sobre la historia en sí, más que a modo de monólogo interior puede resultar de la siguiente forma:

Un hecho comprobado sería que en la antigüedad la mujer no era considerada persona más que para procrear y cuidar la casa mientras los hombres se dedicaban a la caza y a la guerra de manera ritual, inclusive…y en cuanto a la raza, los negros siempre fueron tenidos por seres inferiores por los antiguos porque eso sí, no se puede comparar la fuerza de los negros, comparada con los blancos y su resistencia a los rigores del clima…por eso los negros fueron esclavos usados como bestias de carga y en la época romana los pueblos vencidos que no eran de raza negra también fueron disminuidos desde el punto de vista de la raza, si perdían la guerra no podían ser considerados como personas sino como animales por ser tan inútiles para defender sus tierras del ataque romano…es más, los romanos a los cartagineses no los esclavizaron, sino que los destruyeron para siempre porque los consideraban no bárbaros sino iguales…y a los iguales hay que vencerlos y desintegrarlos para siempre porque son un peligro…cuando empezaron a hacer pactos con los bárbaros los romanos empezaron a decaer porque si bien es cierto los bárbaros eran más fornidos y prestos para la guerra no tenían esa filautía ni el patriotismo de los primeros romanos que defendían su patria con disciplina, honorabilidad y posibles tierras para aquellos que llegaban a edad para la licencia del ejército regular…” (Lógicamente una forma de pensar así desencadenaría varios retortijones en una mente estreñida, pero no es tanto así).

Como vemos, Tolkien simplemente, a través de los ejemplos de sus sagas, no trataba de transmitir una forma de pensar ajena a la totalidad de la sociedad donde estaba viviendo el escritor, sino demostrar que «el blanco es más o menos que los demás seres humanos de otro color de piel» o que «el negro es más o menos que los demás seres humanos de otro color de piel», específicamente, es un contrasentido; más que la observación sobre que la humanidad primigenia se haya comportado de la misma forma desde que se formaron los primeros grupos tribales violentos (algo así ya se trató en una película de Kubrick, en su adaptación de la novela de Arthur C. Clarke, en cuanto el homínido descubre el hueso, no como artilugio del espacio circundante, como simple dato que ser colectado en la mente primigenia como “parte del espacio escénico donde se desenvuelve el individuo”, sino como arma de destrucción y por ende, de dominio del más inteligente y fuerte, —el que posee el arma— sobre los que no descubrieron el uso que se le puede dar a un hueso o a un pedazo de madera o rocas —los que no poseen el ingenio de utilizar su medio circundante como defensa o como ataque para conquistar a otros individuos tribales o para cazar bestias para comer, pero ello puede comentarse en otro apartado), y es más, si vamos al caso, solamente los yankees y europeos y cierta sociedades americanas como la haitiana donde la brutalidad y la explotación francesa sobre las comunidades africanas esclavizadas era realmente de una violencia descomunal, seguían teniendo esclavos en el siglo XIX, otros países no los tuvieron más desde las aboliciones sucesivas.

Brasil también era esclavista hasta entrado el siglo veinte. No tiene asidero esta crítica absurda sobre literatura o cine como el caso del que hace valoración subjetiva este artículo, el cine clásico que como todo arte, busca divertir y hacer pasar el tiempo, viendo algo entretenido, no pasa de ser eso como la buena literatura.

Los entretenimientos pueden tener ciertos estereotipos que van de la mano de las modas impuestas en los momentos en que se graban dichos entretenimientos, pero ello no puede alejarnos del disfrute escénico o del disfrute audiovisual. Es muy de estúpidos pensar de esa forma, demuestra su desconocimiento total de la historia de la humanidad, no de un siglo o de dos o tres siglos.

La esclavitud del pasado vs la esclavitud del presente

Nada de lo que expresé aquí tiene algo de malo, pero probablemente será tomado como políticamente incorrecto por la forma en que lo expongo, no abriendo oportunidades a pensar desde la otra perspectiva, es que no existe “otra perspectiva”, solo existe una sola, que debe ser la fundamentada en la razón y no en el fanatismo de grupos minoritarios o mayoritarios.

Las acciones y dichos actuales jamás pueden quitarnos de nuestra zona racional, es lo que han dicho los antiguos, principalmente los estoicos que también fueron testigos en Atenas primero y luego en la Roma eterna, de movimientos como los actuales, de gente que siempre salta a la palestra de la estulticia, ahora, antes o después, con los mismos fanatismos, las mismas estupideces y la indiferencia hacia la tradición histórica de sus respectivos pueblos o países.

El hecho real es que guste o no guste, la historia no trata de reivindicar a los malos por encima de los buenos, ni a los buenos por encima de los malos, sino mostrarnos cómo fue la humanidad antes de nuestra era, y cómo deberíamos observar a los antiguos o antepasados cercanos, que es con la capacidad asertiva porque nadie nace sabiendo ni mucho menos, nada ha nacido con la maldad de su parte, son los entornos los que han hecho crecer en el interior de los hombres la maldad o la bondad o ninguna de las dos.

Es la historia misma del género humano un vaivén constante. Una elucubración de la divina potencia del universo que nos impele a pensar en banalidades y guiarnos por los chismes, nunca por los hechos. Lastimosamente, la verdad, muchos no entenderán ni querrán entenderlo y la gran mayoría ni siquiera tendrá en mente estos movimientos censuradores que exigen el fin de la censura y la discriminación, pero ellos son discriminatorios y censuradores si no se piensa como ellos piensan.

La discriminación que los pueblos reciben por parte del mundo, es peor que lo que sufren los afroamericanos en Estados Unidos. Por citar un ejemplo, en Bolivia se esclaviza a los indígenas para las minas de Litio y así también, en todas las minas del mundo el ser humano es explotado. No existe diferencia con la antigüedad más que en la esclavitud misma o en las penas que se le aplicaban a ciudadanos romanos o no romanos. ¿Acaso nos damos cuenta nosotros, míseros mortales de lo que sucede a nuestro alrededor o solamente podemos observar lo que nos ofrecen las cadenas CNN, CBS, NBC o RT? Hay otras realidades, brutales realidades a las que nadie muestra importancia, los niños bolivianos que trabajan en las minas, miles de niños africanos esclavizados por las multinacionales de las economías más poderosas del mundo. EVIDENTEMENTE, ESTA SAGA DE LA REALIDAD SUPERA LA FICCIÓN, pero a nadie le importa, a nadie le interesa.

La diferencia sustancial estriba en que ahora se sabe que estar mucho tiempo en las minas produce enfermedades respiratorias, así como antes usábamos amianto para proteger los tejados y las tuberías, sin saber que micro partículas de esta sustancia destruían los sistemas respiratorios de las personas. Se prohibieron, pero se sigue usando en países que no tienen buenos controles.

En China también se extrae un esencial elemento de los actuales termos para mate o tereré, que es una forma de amianto alotrópico denominado crisolito o amianto blanco, también conocido como Asbesto. Pero también, esto puede ser parte de otro artículo sobre la esclavitud en China.

Porque se le asesinó brutalmente a un ciudadano americano tienen que echar todos los monumentos y pisotear la propia historia. Eso es de “pelotudes”

La historia sea mala o buena define la realidad de la actualidad en un país. El tema es que ahora la gente lee menos y observa los vídeos de “influencers” de YouTube, sin escarbar en las fuentes o directamente ir a las bibliotecas.

Se busca justicia a través de la eliminación de todo el pasado que para mal o para bien, existió, pero ya no existe.

La semana pasada, en una publicación de este medio, hablábamos de los 70 africanos asesinados por la facción del Isis africano, “Boko Haram”. No se les vió a los de “Black Lives Matter” reivindicando asesinatos de africanos en contra de africanos, pero el problema va más allá de estas protestas.

Las infames estatuas vs los famosos ingenuos

Este tema de quemar o destruir monumentos no es de ahora o de este siglo. Siempre se ha convertido en una costumbre.

Qin Shi Huang, primer emperador de China mandó quemar todos los archivos filosóficos y religiosos de China. Eliminó las bibliotecas confucianas, laotsenianas y demás hierbas salutíferas porque a partir de él se escribiría la historia.

La quema de la biblioteca de Alejandría, restaurada tras el primer incendio por uno de los sultanes mamelucos en Egipto, significó que se debía eliminar toda la sabiduría infiel porque solamente Mahoma tenía razón. La destrucción en el siglo tercero de monumentos de Alejandría y otras partes del imperio romano se debió a la turba de los cristianos que destruían todo lo que era pagano cuando el emperador Teodosio I, “El Grande” emitió su famoso edicto de cristianización del imperio tras los esfuerzos de Constantino.

Hitler quemando los libros de la historia, todo ello para mal o para bien reflejan los ideales de las personas que no quieren saber nada del pasado porque se consideran dueños y señores del presente, y por lo tanto, con derecho a escribir su propia historia.

La explicación a este tipo de actitudes es bastante sencilla. La tumba de Alejandro Magno se destruyó para siempre por esta oleada de cristianos fanáticos. Mataron a la matemática griega Hipatia porque ella no creía en el cristianismo y era agnóstica. De esta forma uno debe mirar y observar al mundo arder porque después de esto solo prevalecerán los que tiene criterios sólidos, al final ellos son los dueños del mundo porque estos fanáticos insulsos terminan por extinguirse.

Estos movimientos hacen lo mismo que critican. Solo buscan ser los amos y señores del presente, decirte en qué pensar, cómo hacerlo y cuándo pensarlo. Exigen libertades y derechos, pero restringen derechos y libertades de los que no piensan como ellos. Los intolerantes de todos los tiempos no dejan de existir. Mutan con nuevas consignas, con nuevos ideales, sus proclamas fermentan la estupidez de las modas.

El que no cree en la igualdad es tenido por terrorista y enemigo de lo presente, de lo actual y si uno se deja llevar por esta batahola de voluntades equivocadas, entonces forma sin querer parte de la “Turba philosophorum”

En cuanto a los terroristas de ISIS son la misma historia. Han destruido monumentos milenarios por su fe, pero eso también tiene que ver con una propaganda. El terror actúa de esa forma. No lo digo yo, ya lo expuso de manera magistral el filósofo Zygmunt Bauman en su libro “La Sociedad Sitiada”.  

Los manifestantes pacíficos lastimosamente han participado de la turba y se han unido sin querer o queriendo a la propaganda de estas ONG´s, que te quieren decir cómo pensar o en qué creer.

Lo importante no es lo que vos pienses o tu criterio, sino lo que está de moda. Formar parte de la moda es el fin último recalcitrante de la masa de ingenuos que el mundo se creó recién ayer para que ellos vivan en él.

Hay que formar parte de la historia presente, pues en el futuro será recordada nuestra participación como manifestantes” Ese es su pensamiento principal, el motor de sus iniquidades, la materia de la cual se nutren sus fuerzas tumultuosas.

Olvidan que las cosas inolvidables que quedan en la historia, por ejemplo, los viajes interestelares de la sonda “Pioneer” o de la “Cassini” por citar algunas, es decir, todo aquello que provoca en la humanidad posteriormente, un gran paso hacia la elucidación de las preguntas fundamentales del ser humano, ¿quiénes somos?, ¿A dónde vamos?, ¿Para qué existimos?, ¿De dónde hemos venido?

Los del movimiento “Black Lives Matter” son más racistas que el mismísimo Klu Klux Klan. No es otra cosa que la famosa escena de “El nacimiento de América” de D.W. Griffith, del cine mudo. Un amigo me preguntó si estos movimientos quieren reivindicar a Charlie Manson y su “Helter Skelter”, y le respondía rápidamente: No. Solo buscan tumbar a Trump usando como excusa una amarga realidad histórica de Estados Unidos que jamás ha sido saldada.

Hay que leer la historia de las drogas de Antonio Escohotado para entender el “funcionamiento de la mente de las personas”. Esa fase de la humanidad que se conoció como movimiento hippie fue un gran experimento comportamental desde el punto de vista psicológico. Estas manifestaciones también ocurren y se presentan como “drogas” ante los ciudadanos ingenuos. El tema es que la mayoría de la gente no está preparada para consumir ciertos alucinógenos como el del reclamo de derechos o libertades civiles, y ojo, no lo digo yo, hay pruebas y datos científicos y no te los voy a enumerar en estos momentos, pero si chequeas un poco a través de fuentes científicas fidedignas, vas a encontrar muchas hipótesis interesantes.

Lo mismo ocurre con las tormentas de mierda y con los manifestantes. Ya lo dijo el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, y antes que él Foucault, Sartre y otras grandes eminencias intelectuales. Las masas reaccionan como rebaño, los ideales son el crack del pueblo y la igualdad sería como el LSD que hace moverse a los afortunados “bondadosos”.

Ellos se unen a las manifestaciones no por «crean» en las reivindicaciones, que se presumen, mueven a estos movimientos sino por el rebaño y por pertenecer a un grupo.

La censura de HBO

Lo que sucedió con la cadena HBO en su plataforma con «Lo que el viento se llevó» no implica otra cosa que entender que para ver los clásicos hay que comprar los DVD´s originales o ir al Mercado 4 para comprarse uno pirata.

¿Entienden que los servicios de streaming son simplemente un tentáculo de las ONG´s defensoras de idioteces de los últimos tiempos?. Toda esta farsa de «películas en tu PC» son mamarrachos que guían a los consumidores a una conexión que los vincula con lo políticamente correcto. Pero esto no viene de ahora, ya tenía sus inicios con los primeros programas de radio y luego con la invención de la «caja idiotizante», es decir la Televisión.

Era la ocasión para manipular a todos los seres humanos para que éstos puedan cambiar su comportamiento y elegir «lo que las grandes empresas producían y ofrecían» como bálsamo cura heridas, como utensilios o electrodomésticos del hogar.

Era el momento adecuado, con la revolución televisiva de que las grandes cadenas que se iban formando, de manipular con mensajes subliminales o con la lluvia de mierda de información lo que los ciudadanos debían pensar o a quién, debían elegir como presidente.

El internet en sus inicios tenía una intencionalidad benigna. Compartir información relacionada a ensayos científicos y avances tecnológicos entre científicos y empresas del ramo sin necesidad de salir de sus países.

Pero poco tiempo después, los grandes hombres detrás de bambalinas, aquellos que nadie conoce pero que manejan el poder real, entendieron el progreso de la civilización que depararía la utilización de la red en todo el mundo.

El ejemplo válido de este tipo de «progresos» es que ahora la televisión es lo que «eliges» ver en cadenas como YouTube o en plataformas de streaming como Netflix, Amazon o HBO. Así evolucionó también la censura de todo tipo, empezando por lo que Google u otros servidores dejan o quieren que veamos. La información no es gratuita, nunca lo fue, ni nunca lo será. Malditos ingenuos, miembros de esta posmodernidad chopeta pero con visos electrizantes de aventuras por la deep web.

Sigo sin entender a los consumidores de estos tiempos, enfrascados en dilucidar los secretos del universo a través de las series y el cine que «ofrecen» estas cadenas de streaming, que son un gran cúmulo de poderes en las sombras, que manipulan el mundo a su antojo. Sigo sin entender a los pordioseros de las luchas sociales, de los defensores de los derechos que se atiborran esas fauces hipócritas con discursos encendidos en pro de los olvidados sociales. El mundo sigue su camino, mientras tanto, todo lo que pueda ser utilizado en tu contra será parte del gran plan universal para seguir teniendo a las generaciones, pasadas, presentes y futuras, en la más completa ignorancia, la verdadera ingenuidad.

Sigan consumiendo lo que el Streaming produce, sigan siendo marionetas «intelectivas» en un mundo de mierda.

«La censura no existe ni existió, jamás, pero los ingenuos siguen re-inventándose»

El criterio suma más para la personalidad que la ideología de rebaño.

Así que señores…Upéa hina la problema.

Gabriel Ojeda

Informacion

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