La cruz son los otros

La cruz son los otros

Si al hijo de Dios le ha tocado llevar la inmensa carga de una cruz a sus espaldas. Qué sería para los simples mortales del ayer y del hoy que siguen y seguirán transitando en este valle de lágrimas (como cita una oración).

Independiente a la creencia o no de un ser todo poderoso, si en algo coincide un Cristiano, agnóstico o ateo es que nuestra existencia está siempre sometida a una pesada carga que va adquiriendo el peso de una cruz, ya no en forma de un pedazo de madera sino en una determinada ausencia, presencia, deseo, enfermedad. Incluso la lucha por el desprendimiento de todo peso, en busca de una liviandad tarde o temprano se vuelve una carga. 

Fuente de la Imagen: https://www.filmaffinity.com/es/film838535.html

El siempre polémico cineasta italiano Pier Paolo Pasolini es a mi parecer quién mejor gráfica por medio del cine la eterna cruz del ser en su película “Teorema». El film trata sobre una familia acomodada de Milán que recibe un telegrama que incluye sólo dos palabras: “Arrivo domani” (Llego mañana). Al día siguiente, reciben la visita de un muchacho que sin más explicación se instala en la casa como un integrante más de la familia. El visitante acompaña a la familia en sus actividades cotidianas y despiertas en ellos deseos que parecían no existir.

Gradualmente el muchacho seduce física y emocionalmente a cada uno, incluyendo a la sirvienta. Todo transcurre felizmente hasta que, un día, el huésped debe partir. La ausencia provoca varias reacciones; la sirvienta regresa a su pueblo para hacer milagros, el hijo recurre al arte para evocar al que se ha ido, la hija cae en un tipo de trance del que ya no despierta, la madre recorre las calles buscando jóvenes que le recuerdan al ausente y los seduce agónicamente, el padre regala su fábrica a los trabajadores y se despoja de toda posesión material, incluyendo su ropa, hasta acabar vagando en el desierto. 

Imagen Fuente: http://flat09.blogspot.com/2011/06/notes-from-teorema-by-pier-paolo.html

La alegría que despertaba ese sujeto extraño, esa «otredad» rápidamente fue desplazada por las penas y las desgracias desde su ausencia. 

He ahí la sublime expresión de la existencia, esa lucha que lleva el hombre con su cruz, al saber que el «otro» también representa un peso en el camino a la crucifixión final. 

Imagen Fuente: https://www.filmin.es/pelicula/teorema

¿Entonces, qué da fuerza a nuestra existencia seguir transitando el largo camino?, (por el cual las tempestades tienden a querer desangrar las voluntades de los «idealistas» quiénes al conocer de cerca sus ideas por más nobles que sean en algún momento serán conscientes que si dejan la cruz a medio caminar, serán tan duramente castigados). 

Por qué la libertad tardará en dar a conocer su verdadero rostro. Por qué nuestros ideales chocarán con otros y no bastará matar al nuevo o viejo «ídolo», por qué quién lo haga ocupará su lugar y le tocará ser el nuevo «soldado romano quien se encargue de los clavos”. Por qué la vida se vuelve como lo había descrito Schopenhauer: “en una guerra sin tregua, donde morimos con las armas en las manos”.

Pasolini en el set de Teorema (1968) Fuente de la Imagen: https://www.eldiario.es/cultura/cine/Pasolini-mato-Fuenteovejuna_0_367463709.html

Entonces en este oscuro barajar de decisiones, uno debe seguir transitando en el encuentro inevitable con la cruz del otro. Pese a que no toda oscuridad debe ser temida y no toda tempestad es síndrome de caos irremediable.

Cómo diría Nietzsche «Mi humanismo no consiste en simpatizar con el prójimo, sino en soportarlo junto a mí”.

Por Fernando Escobar

El Parlante

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