La esclavitud digital y su tendencia estática

La esclavitud digital y su tendencia estática

Hannah Arendt se refiere a la acción como la capacidad de 
“Poner un principio, es decir, el poder de hacer que comience algo completamente otro (diferente)”. (1) 

Básicamente actuar significa hacer un nuevo comienzo, una nueva naturaleza. Hoy día el mundo está automatizado gracias a la tecnología vanguardista existente, lo digital nos invade de manera descontrolada, pero nosotros, somos los que en mayor medida planteamos este presente; lo virtual tiene mayor predominancia que lo real, ya no necesitamos confiar porque la confianza ha desaparecido en la era digital. Las redes sociales son un atolladero de información que desinforma. Esto implica que nos desnivelemos en favor de a la inacción. 

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Estrictamente hablando pasamos al terreno estático. 

Al respecto Byung–Chul Han se plantea lo siguiente:

“¿Hoy es posible la acción en ese sentido enfático? ¿No está entregada nuestra acción a aquellos procesos automáticos que ya no pueden interrumpirse ni siquiera por un milagro del nuevo comienzo radical, y en los que nosotros ya no somos sujetos de nuestras decisiones? ¿La maquina digital y la maquina del capital, no constituyen una terrible alianza que aniquila esa libertad de la acción? ¿No vivimos hoy en un tiempo de lo no muerto, en el que se ha hecho posible, no solo el nacer, sino también el morir? 

Y agrega:

“La natalidad constituye el fundamento del pensamiento político, mientras que la mortalidad es el hecho en el que se enciende el pensamiento metafísico. La época digital de lo no muerto, vista así, no es política ni metafísica. Es más bien pos política y pos metafísica. El mero vivir, que hemos de prologar a todo precio, carece de nacimiento y de muerte. El tiempo de lo digital es una época posnatal y pos mortal” (2) 

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Vilém Flusser esboza la existencia del hombre moderno aferrado a la tecnología y manifiesta lo siguiente: 

“El hombre con sus aparatos digitales vive hoy la “vida sin cosas” de mañana. Es característica de esta nueva vida la “atrofia de las manos”. Los aparatos digitales hacen que las manos se atrofien. Pero ellos traen también una liberación de peso de la materia. El hombre del futuro ya no necesitara manos. No tendrá que tratar y elaborar porque ya no tendrá que habérselas con cosas materiales, si no solo con informaciones ajenas a la condición de las cosas. En el lugar de las manos se introducen los dedos. El nuevo hombre teclea en lugar de actuar. Él solamente querrá jugar y disfrutar. Lo que caracterizará su vida será la musa y no el trabajo. El hombre del futuro no cósico no será un trabajador, un homo faber, si no será el jugador, el homo ludens” (3) 

Anteriormente fueron las maquinas industriales las que nos esclavizaban y explotaban. Hoy son los aparatos digitales los que nos someten a esa esclavitud. Estamos sometidos a la cultura del selfie, a la espantosa maraña de redes que nos acercan y a la vez, alejan. 

Nuestra esperanza en el mundo se da por la necesidad imperiosa del individuo digital por mostrarse pornográficamente, las imágenes nos inundan, nos muestran una ilusión, que son consideradas reales, pero no lo son. 

Aquí el hombre se halla inmerso conscientemente en una sociedad del control virtual. Yo te controlo y tú haces lo mismo conmigo. Este gran panóptico digital es un camino sin forzar hacia la inacción desde la «acción digital». 

La explotación digital es más eficiente y camuflada, ya que su virtud de movilidad transforma todo lugar en un puesto de trabajo y todo tiempo en un tiempo de trabajo, esto implica que esa libertad de movilidad se trueque en la coacción fatal de tener que trabajar en todas partes. Es como que uno lleva su trabajo de aquí para allá, el puesto de trabajo como un campamento. La sumisión ante el modelo digital ya está instalada. 

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Ya lo advertía McLuhan en 1964: 

“La tecnología eléctrica ya está dentro de nuestros muros y estamos embotados, sordos, ciegos y mudos ante el encuentro con la tecnología de Gutenberg”. (4) 

Notas:

(1) Arendt, H. La condición humana, Barcelona, Paidós, 1993. p 23.
(2) Han, Byung-Chul. El enjambre, Barcelona, 2014. p 38.
(3) Flusser, Vilém. Medienkultur, Frankfurt del Meno, Fischer, 1997.
(4) McLuhan, M. Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano, Barcelona, Paidós, 199, p 38.

Fuente de las imágenes:

Copyright © 2017 Antoine Geiger, in: http:http-//www.thisiscolossal.com/2015/11/cellphone-attention-antoine-geiger/

Héctor Giménez

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