La Eutanasia: ¿A favor o en contra?

La Eutanasia: ¿A favor o en contra?

La palabra eutanasia tiene origen griego, de eu, que significa “bien”, y de thanatos, que es equivalente a muerte.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la eutanasia es la «acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él». Un segundo significado, también de acuerdo a la RAE, es el de «muerte sin sufrimiento físico». Concretamente podemos decir que es causar la muerte de otro con el convencimiento de que las terapias médicas aplicables no llevarán a su cura, sino sólo a la prolongación de la agonía del paciente.

Se establece que existen dos tipos de eutanasia, por un lado, la eutanasia directa, que hace referencia al adelantamiento de la hora de muerte en caso de una enfermedad incurable. Se puede dividir en dos clases: la activa, que básicamente consigue la muerte del citado enfermo mediante el uso de fármacos que resultan letales; y la pasiva, que es la que consiste en la consecución de la muerte de aquel paciente mediante la suspensión tanto del tratamiento médico que tenía como de su alimentación por cualquier vía; y por otro lado tenemos la eutanasia indirecta, que consiste en efectuar procedimientos[1] terapéuticos que tienen como efecto secundario la muerte. Aquí la intención, sin duda, no es acortar la vida sino aliviar el sufrimiento.

Fuente de la Imagen: https://conapfam.pe/provida/vida/20-razones-por-las-que-la-eutanasia-es-mala-para-la-humanidad/

La eutanasia despierta un tema polémico que genera opiniones diversas desde cualquier punto de vista, ya sea: médico, ético, moral, religioso, filosófico, económico, etc. El derecho a la vida es un derecho que le corresponde a todo ser humano. Si no hay vida, no tiene sentido que existan los demás derechos, pero cuando este derecho se ve afectado por condiciones indignas en la que se encuentra la salud de la persona, ¿Se está prolongando la agonía y no la vida?

La persona que sufre de una enfermedad terminal o, dicho de otra manera; aquel que padece una enfermedad irrecuperable, previsiblemente mortal a corto plazo, y por ende padece de mucho dolor físico y emocional pensará diferente acerca de una muerte digna que aquella persona a quien la enfermedad nunca afectó de manera directa.

Considero que, hasta que estemos frente al problema es cuando confirmemos que tan a favor o que tan en contra estaremos, las situaciones tienden a cambiar la postura que tenemos con respecto a un tema puntual, in extremis, definitivamente siempre habrán posiciones encontradas con respecto a este punto y no necesariamente podrán emerger discusiones que tengan que ver con el término medio, se trata en última instancia de la vida del paciente que, consciente, o inconscientemente deberá dejar este mundo, para lo cual, hay términos legales que posibilitarían la toma de decisiones por parte de familiares cercanos o de los mismos médicos.

Sea cual sea la posición, todos deberíamos tener en cuenta también una palabra en la manera en la que queremos morir, dado que cada uno de nosotros tenemos el libre albedrío para decidir qué tipo de vida queremos llevar, partiendo de esa premisa, porque no tendríamos entonces la misma libertad de decisión para elegir la manera en la que queremos morir, dependiendo siempre y cuando de las circunstancias que así lo ameriten, como el padecimiento a causa de una dolencia que pueda disminuir nuestra capacidad de elección de continuar o no con el calvario, muchos ejemplos se han dado en los últimos años como los casos del Sr. Fernando Cuesta[2] o la niña Andrea[3], ambos de España o de países como EE.UU., Canadá, Países Bajos, Suiza, Bélgica en materia de suicidio asistido o eutanasia, en ninguno de estos casos existió la figura de homicidio[4], por hacer un recuento breve de muchos que se han dado y que merecen nuestra atención.

Fuente de la Imagen: http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=32549

 La postura a favor de asistir al paciente si el mismo desea finiquitar su vida puede reducirse al poder que tiene el mismo de ejercer su libertad de elegir o no poner fin a su sufrimiento. Quienes padecen algún tipo de enfermedad no sufren solos, a la par sufre su familia, pareja, sus amigos, y lo que todos desean en común es que su ser querido no siga viviendo de una manera indigna, padeciendo los efectos de su enfermedad, sin embargo, la cuestión es compleja y cada caso es único, pero si las circunstancias propician que la decisión del paciente es no continuar viviendo, ya que las terapias médicas no llevarán a su cura, sino sólo a la postergación de su dolor, es importante entonces respetar esa decisión; ya que la eutanasia reconoce la necesidad de agotar todos los mecanismos antes de llegar a esta instancia.

Por consiguiente, podemos decir que al recurrir a la eutanasia se libera del sufrimiento tanto al paciente como a los familiares, ya que al seguir “viviendo” en condiciones indignas, vivir no sería un privilegio sino un castigo, por lo tanto, no se puede privar de la voluntad del paciente de decidir dejar de vivir una vida así, que su deseo es no sufrir más.

La postura en contra de la eutanasia refiere que es imposible concebir la idea de acabar con la vida de una persona, a pesar de las condiciones de salud en la que se encuentre ya que ésta práctica contrapone todos los principios éticos y morales que sustentan nuestra sociedad, y además atenta contra todos los valores religiosos que nos ha inculcado la iglesia. Además, contradice la ética médica, que se basa en eliminar el dolor y no paciente que lo sufre.

Vivir no implica sentirse vivo, no es lo mismo, siendo conscientes que la vida otorga alegrías inmensas, pero también implica sufrimiento y adversidades, y que ambas cosas son oportunidades para crecer, pero que sucede si solo prolongamos artificialmente la existencia o que siga “viviendo una persona”, y que la misma, de igual manera no se sienta viva, que esté padeciendo a consecuencia de un padecimiento que solo está alargando su agonía, su sufrimiento y no una vida digna.

Creo firmemente que si esa persona ya no quiere seguir en esa situación debería de tener la libertad de recurrir a la eutanasia y que ésta pueda ser aplicada, porque nadie merece seguir viviendo así.


[1]https://www.monografias.com/trabajos13/mapro/mapro.shtml

[2]https://www.abc.es/sociedad/abci-gijones-enfermo-comparte-suicidio-para-reclamar-eutanasia-201909301117_noticia.html

[3]https://www.elmundo.es/sociedad/2015/10/01/560d2c93ca4741da2a8b4579.html

[4]http://www.gacetasanitaria.org/es-la-eutanasia-un-derecho-del-articulo-S0213911118300694

Nancy Benítez Molinas

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